Remarcable. Abran la página 20 del “Diario Médico”, del 18 de junio de 2009, y podrán leer un gran título en negrita que dice “La vacuna del VPH para los tipos 16 y 18 protege también del 31, 33 y 45”, lo que quiere decir, si no se sigue leyendo, que esa vacuna, al menos, es eficaz para cinco tipos diferentes de papilomavirus humanos.
Formidable, porque si se sigue leyendo, justo dos líneas más abajo, en el subtítulo, ya no dice que protege sino que “el rango de protección de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) podría alcanzar el 85 por ciento,…” Como se puede ver, esta vez, no dice que protege sino que podría…y no dice los tipos de virus sino el papiloma humano, en general.
En el primer párrafo del texto, vuelve a decir que la vacuna contra los tipos 16 y 18, desarrollada por…(cita al laboratorio productor), “podría tener un efecto protector también contra los tipos 31, 33 y 45,…” Vuelve a no asegurar la protección.
En el tercer párrafo, citando a una señora (no dice la profesión), del Instituto Catalán de Oncología, entrecomilla “los datos de los ensayos randomizados nos dan información sobre una posible protección cruzada con otros tipos virales que no se introducen en la vacuna,…” Esta vez quien utiliza la duda es la entrevistada, lo que es razonable, pero nada tiene que ver “una posible protección” con “protege también” del título del artículo.
En el cuarto párrafo del texto, pretendiendo que el rango de protección que ofrece la vacuna, que hasta ahora se había ubicado entre un 67 y un 70 por ciento; “si añadimos la protección cruzada podríamos llegar al 80-85 por ciento de protección”. Esta vez sigue con la duda pero no se sabe quien lo dice si la señora del Instituto Catalán de Oncología o la periodista. En todo caso tampoco confirma la protección de que habla el destacado título que encabeza el artículo.
En el sexto párrafo dice “Una de las limitaciones de este tipo de estudios es la dificultad que implica identificar un efecto individualizado de determinados virales, “porque enseguida caen en frecuencia””. Si hay dificultades de identificación del efecto, ¿por qué asegura tanto en el título?
Y para finalizar se supone que la entrevistada dice que el impacto de la vacuna “puede ser superior al que inicialmente se había pensado…” No dice que es superior.
La firmante del artículo es Karla Islas Pleck. Y uno se pregunta, ¿cómo es posible que se escriba tajantemente, en grandes letras negras, que la vacuna de que habla protege también contra otros virus, cuando nadie lo dice? En ningún momento el artículo asegura la protección que dice el título. Lo de podría ser, posiblemente, etc. no es certeza sino duda y el tema es tan serio que no se puede jugar con dudas, porque quien tiene el riesgo de contagio puede fácilmente pensar que con la vacuna que se ha puesto ya está ampliamente protegida y descuidar otras protecciones contra una enfermedad vírica que no tiene tratamientos específicos.
Además, si quiere ampliar la protección de la vacuna contra los papilomavirus 16 y 18 puede hablar de la otra vacuna comercializada, que a la protección contra el 16 y 18 se añade la del 6 y 11.
Si alguien, hombre o mujer, quiere protegerse contra la infección de los papilomavirus tipo 16, 18, 11 y 6, existe una vacuna que puede ponerse antes de infectarse y todas las indicaciones están bien explicadas en el prospecto. Evidentemente también se la puede poner con la duda de si está ya infectado o no; si lo está, mientras no se demuestre lo contrario, no le sirve para mucho, pero no pasa nada, salvo el dinero gastado inútilmente; si no lo está, es muy útil porque al menos durante 5 años está protegido contra la infección de esos cuatro virus.
Espero que no sigamos jugando con las palabras y mucho menos con particularidades como que es la vacuna contra el cáncer de la mujer, porque también es del hombre y no todos los virus, incluidos los que se pretenden oncógenos producen cáncer, ni todos los que se pretenden inofensivos no lo producen, porque, como dice el artículo (algo bueno hay), “Una de las limitaciones de este tipo de estudios es la dificultad que implica identificar un efecto individualizado de determinados virales”.
Formidable, porque si se sigue leyendo, justo dos líneas más abajo, en el subtítulo, ya no dice que protege sino que “el rango de protección de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) podría alcanzar el 85 por ciento,…” Como se puede ver, esta vez, no dice que protege sino que podría…y no dice los tipos de virus sino el papiloma humano, en general.
En el primer párrafo del texto, vuelve a decir que la vacuna contra los tipos 16 y 18, desarrollada por…(cita al laboratorio productor), “podría tener un efecto protector también contra los tipos 31, 33 y 45,…” Vuelve a no asegurar la protección.
En el tercer párrafo, citando a una señora (no dice la profesión), del Instituto Catalán de Oncología, entrecomilla “los datos de los ensayos randomizados nos dan información sobre una posible protección cruzada con otros tipos virales que no se introducen en la vacuna,…” Esta vez quien utiliza la duda es la entrevistada, lo que es razonable, pero nada tiene que ver “una posible protección” con “protege también” del título del artículo.
En el cuarto párrafo del texto, pretendiendo que el rango de protección que ofrece la vacuna, que hasta ahora se había ubicado entre un 67 y un 70 por ciento; “si añadimos la protección cruzada podríamos llegar al 80-85 por ciento de protección”. Esta vez sigue con la duda pero no se sabe quien lo dice si la señora del Instituto Catalán de Oncología o la periodista. En todo caso tampoco confirma la protección de que habla el destacado título que encabeza el artículo.
En el sexto párrafo dice “Una de las limitaciones de este tipo de estudios es la dificultad que implica identificar un efecto individualizado de determinados virales, “porque enseguida caen en frecuencia””. Si hay dificultades de identificación del efecto, ¿por qué asegura tanto en el título?
Y para finalizar se supone que la entrevistada dice que el impacto de la vacuna “puede ser superior al que inicialmente se había pensado…” No dice que es superior.
La firmante del artículo es Karla Islas Pleck. Y uno se pregunta, ¿cómo es posible que se escriba tajantemente, en grandes letras negras, que la vacuna de que habla protege también contra otros virus, cuando nadie lo dice? En ningún momento el artículo asegura la protección que dice el título. Lo de podría ser, posiblemente, etc. no es certeza sino duda y el tema es tan serio que no se puede jugar con dudas, porque quien tiene el riesgo de contagio puede fácilmente pensar que con la vacuna que se ha puesto ya está ampliamente protegida y descuidar otras protecciones contra una enfermedad vírica que no tiene tratamientos específicos.
Además, si quiere ampliar la protección de la vacuna contra los papilomavirus 16 y 18 puede hablar de la otra vacuna comercializada, que a la protección contra el 16 y 18 se añade la del 6 y 11.
Si alguien, hombre o mujer, quiere protegerse contra la infección de los papilomavirus tipo 16, 18, 11 y 6, existe una vacuna que puede ponerse antes de infectarse y todas las indicaciones están bien explicadas en el prospecto. Evidentemente también se la puede poner con la duda de si está ya infectado o no; si lo está, mientras no se demuestre lo contrario, no le sirve para mucho, pero no pasa nada, salvo el dinero gastado inútilmente; si no lo está, es muy útil porque al menos durante 5 años está protegido contra la infección de esos cuatro virus.
Espero que no sigamos jugando con las palabras y mucho menos con particularidades como que es la vacuna contra el cáncer de la mujer, porque también es del hombre y no todos los virus, incluidos los que se pretenden oncógenos producen cáncer, ni todos los que se pretenden inofensivos no lo producen, porque, como dice el artículo (algo bueno hay), “Una de las limitaciones de este tipo de estudios es la dificultad que implica identificar un efecto individualizado de determinados virales”.
Madrid, Junio 2009
