Archivo de December, 2006

AUTOMEDICACION

Saturday, December 30th, 2006

Hay que saber lo que se quiere. El 19/10/06, la señora ministra de sanidad española, en la inauguración de la campaña contra el abuso de los antibióticos, que tiene como lema: “Sin tu ayuda, los antibióti­cos pueden dejar de curar”, aseguraba que España es el país de Europa, después de Francia, que consume mayor cantidad de antibióticos y resulta que, ahora, en Francia, hay una campaña en la televisión, promovida por el señor ministro de sanidad de ese país, donde aseguran que es mucho mejor y más barato que los propios enfermos se automediquen, cuando consideren que son males pasajeros. Uno de los dos ministros y sus consejeros saben poco de estas cosas, lo que no es raro en los tiempos que corren, donde un presidente puede enorgullecerse de haber sido un mal estudiante.

También es verdad que en España la automedicación es conocida desde siempre, pero no como mandato oficial, sino por el escaso control de las ventas de los medicamentos. También es verdad que, desde hace algunos años, la oficialidad ha permitido a los farmacéuticos recetar por su cuenta. También es verdad que, desde que se da más valor al tiempo de consulta que al diagnóstico, la receta abusiva, por parte de los médicos, se ha hecho muy importante. También es verdad que por unas razones u otras se consumen muchos medicamentos pero, por favor, no nos engañemos diciendo que los medicamentos son buenos o malos, fuertes o débiles, caros o baratos etc., etc., según la conveniencia del momento (los franceses, en su campaña, nos ponen de ejemplo de automedicaciòn oficial, junto al Reino Unido y no se que otros países). Los medicamentos están indicados o no están indicados para la enfermedad que se padece, sea pasajera o no, lo que nadie puede saber, muchas veces, incluso con un buen diagnóstico.

¡Cómo se puede aceptar tomar un medicamento sin diagnóstico, al menos, probable! Se esta rozando la ética más elemental, lo que tampoco es raro en los tiempos que corren, donde se impone al médico un tiempo limitado para ver a cada enfermo o se habla de legalidad inmoral.

No existe un solo medicamento que no tenga unos posibles efectos indeseados que, en el caso de que se produzcan, son compensados por el beneficio que hace curando al enfermo, cuando dicho medicamento está indicado para el diagnóstico establecido. Sin diagnóstico no hay beneficios posibles y todo son inconvenientes, aunque ya se que a la mayor parte de las personas una aspirina les quita el dolor de cabeza o les despeja la mente, pero con que una sola persona, una sola, se muera de una hemorragia cerebral, por culpa de haber tomado inadecuadamente una aspirina, es un homicidio o suicidio involuntario y, lo que es más importante, es un ser humano que ha muerto sin tener que morirse.

Nada más útil para hacer demagogia que la educación y la sanidad. Durante 10-15 años no hay que estresar, ni traumatizar, a los niños o jóvenes en sus estudios, pero después de esos 10-15 años se descubre que ese ya hombre es un ignorante. Después de una operación de estómago, el enfermo no necesita más que un día de observación, porque lo que está haciendo en el hospital es lo mismo que puede hacer en su casa: esperar a que cicatricen las heridas quirúrgicas, pero, después de 4-5 días, aparece una embolia pulmonar y en su casa ya no es un hombre ignorante sino muerto, de lo que nadie es culpable, porque nadie puede relacionar con certeza la embolia con la operación de estómago, sobre todo cuando el cirujano lo hizo muy bien y salio del hospital con plena salud. En los dos ejemplos se ha olvidado la buena praxis de los efectos tardíos. Y todo medicamento tiene efectos tardíos.

No insistan, la educación y la sanidad cuesta dinero y no hay forma de hacerla bien con parámetros económicos y mucho menos cuando en lugar de económicos son economicístas. Un enfermo, por muy pasajera que sea su enfermedad e incluso sin enfermedad (hay enfermos sin enfermedad), necesita una buena historia clínica, una exploración, unos exámenes complementarios relacionados con la historia y la exploración, un diagnóstico diferencial, un diagnóstico, un tratamiento indicado para el diagnóstico y un control del tratamiento, lo que no se hace ni en un tiempo limitado, ni en la farmacia, ni hablando con los amigos. Y no hay mejor economía sanitaria que tratar adecuadamente al enfermo, lo demás tiene otras razones muy diferentes que la búsqueda de la cura del enfermo.

Podría añadir otros muchos inconvenientes de la automedicación, como la falta de datos epidemiológicos, la imposibilidad de hacer programas de prevención, los gastos inútiles, las campañas comerciales interesadas, etc., pero por hoy vamos a dejarlo.