Archivo de February, 2007

LOS MIR (Médicos Internos Residentes)

Monday, February 12th, 2007

Es sorprendente lo providencialistas que podemos ser en nuestro querido reino, porque desde aquellos finales años 70, del pasado siglo, han transcurrido la friolera de más de 20 años para que se intente regular las relaciones laborales de los MIR (Médicos Internos Residentes) ( 6 de octubre de 2006 ).

Eso sí, a pesar de la laguna jurídica y laboral, durante tantos años, nadie ha puesto en duda la bondad de selección y formación de unos médicos que nadie sabía si eran profesionales en ejercicio o estudiantes en formación, y se daba por descontado que eran mucho mejores que los especialistas que tuvieron la desgracia de formarse en las antiguas llamadas Escuelas Profesionales de las Universidades.

Nadie dice que un MIR tiene que aprobar un examen-concurso que nada tiene que ver con la práctica médica, que no puede escoger libremente ni especialidad para trabajar toda la vida, ni ciudad donde vivir – aunque sean 4-5 años – ni el centro hospitalario donde aprender. Nadie dice que no todas las llamadas Unidades Didácticas de los centros hospitalarios están homologadas, que no tiene tutores o formadores reconocidos, que no tiene evaluaciones controladas, que su especialización no le garantiza un puesto de trabajo, etc., etc.

Ya estoy oyendo a los que dicen “pues que saquen un buen número en el concurso y verás como pueden escoger un trabajo deseado, en la ciudad que siempre han vivido, ahorrando dinero porque viven con los suyos y en el mejor hospital de cuantos conocen”. Pues no, porque incluso los primeros números no pueden escoger lo mejor, porque es un monopolio y por tanto sin competencia y el que se escoja lo mejor que conoce no quiere decir que sea lo mejor que se podría tener. Pero es que los otros, los que no pueden escoger, se enfrentan a decisiones tan difíciles como decidir entre un buen Servicio o su ciudad o la especialidad que le gustaría hacer. No hablemos de los otros 18000 que no aprueban el concurso…

Los objetivos establecidos desde siempre en medicina no son otros que los de responder a las necesidades y angustias del hombre enfermo, pero para la propaganda institucional puede ser más interesante la mayor eficacia electoralista con el menor esfuerzo económico, y el sistema MIR es muy práctico, porque puede controlar esos dos parámetros según la conveniencia del momento.

Se puede aumentar o disminuir el número anual de MIR, según conveniencia; son los médicos más baratos y además pueden remplazar a los jubilados, jefes de servicio y otras categorías; se puede variar el tipo de formación, según las necesidades del llamado servicio; se puede mantener una fácil obediencia, en espera de una evaluación final sin regulación. Todo ello quiere decir que se puede tener una cosa llamada Servicio sin más que un llamado Jefe de Servicio, si acaso un Adjunto, y el resto son los residentes y, como en ese llamado Servicio lo fundamental es la asistencia clínica, como máximo se puede hacer alguna discusión sobre los enfermos vistos y no siempre una revisión bibliográfica, porque ni hay más tiempo, ni más tutores o formadores, ni equipos multidisciplinarios para la llamada investigación con estudios a largo plazo.

Como siempre pasa, en enseñanza y en sanidad, se pude vivir años de las rentas del pasado y, aunque en España nunca han existido realmente las tres facetas de la verdadera medicina: asistencia, docencia e investigación, al menos, existía la buena intención de desarrollarlas en los hospitales hospitalarios, con aquellos Jefes de Servicio, Catedráticos o Profesores Titulares de la Universidad, que en su concurso-oposición habían tenido que explicar sus ideas sobre el Concepto, Método, Fuentes y Programa de la especialidad que iban a desempeñar y no se concebía una enseñanza sin investigación o sin asistencia clínica. Hoy, esta figura universitaria está en vías de desaparecer y aunque muchos hospitales se hacen llamar universitarios los señores rectores tienen poco que decir en su organización, de tal forma que los servicios hospitalarios escasamente hacen otra cosa que la asistencia clínica, porque es lo que le interesa al señor administrador, nominado como gerente para que haga la llamada gestión sanitaria, cuyos objetivos tienen poco que ver con los de la medicina.

Claro, durante años, los buenos recuerdos, intenciones y humanidad del personal sanitario han mantenido un cierto nivel, pero ya estamos llegando al punto en el que cada vez hay menos sanitarios con los buenos recuerdos y, aunque los nuevos tengan buenas intenciones y mucha humanidad, se han formado en un ámbito reducido a ver muchos enfermos, sin la visión integral de la medicina y lo que es peor sin la dirección de tutores que la tengan. Hay servicios que no llegarían ni siquiera a la categoría de unidad asistencial e incluso los hay donde los MIR tienen que enseñarse entre ellos, porque no hay nadie quien les enseñe, ni siquiera las dudas asistenciales.

Y es que en sanidad y en enseñanza se suele jugar con las palabras: servicio a lo que es una unidad asistencial mínima; formación médica a lo que solamente es ver enfermos; hospital universitario sin que apenas participe la universidad; especialista a quien nadie le ha enseñado; de los mejores especialistas del mundo sin decir con quien se comparan ni en que lugar se colocan, si en el 1º o en el 47º; grandes investigadores porque hacen estadísticas de los enfermos que ven, etc., etc.

Entiéndase, no todos los especialistas actuales son iguales ni tampoco todos los clásicos de las Escuelas Profesionales de las Universidades eran malos, como tampoco serían mejores ni peores los que se podrían formar por otros medios, lo importante es que sepan desempeñar su función a los mejores niveles internacionales y para ello no hay que despreciar lo conocido, ni cambiar los objetivos básicos de la medicina. Si se quiere añadir novedades, cópiese lo bueno que no tenemos de otros países y háganse evaluaciones cruzadas con verdadera imparcialidad de formadores y formados. No es normal que en Granada se enseñe mucha cirugía y en Barcelona mucha inmunología para la misma especialidad y, en cada ciudad, juzguen los resultados los mismos que deben de ser juzgados.

Madrid, Febrero 2007.