Archivo de December, 2007

PRESENTE Y FUTURO DE LA DERMATOLOGIA

Tuesday, December 4th, 2007

¡Magnífica sorpresa! Durante más de 30 años he escuchado de todo en las Asambleas Generales de la Academia Española de Dermatología y Venereología, menos críticas de los socios a sus dirigentes, y mira por donde, en el Artículo de Opinión de la publicación oficial de dicha asociación científica, el Dr. Fernández-Vozmediano se desahoga (Actas Dermosifiliogr. 2007; 98:581-2).

Creo que la última vez que se dijeron cosas tan serias sobre la Dermatología española fue en 1977, cuando el Profesor Gay Prieto explicó cómo la universidad española sería una fábrica de desempleados (An. R. Acad Nac Med. Madrid 1977; 94(3):431-45), lo que resumió, más tarde, en un magnífico artículo publicado en ABC. Por eso digo que la dermatología española estuvo dignamente representada justo hasta su muerte (Editorial: Dermatología española. www.dermocosmos.com).

Tiene razón el Dr. Fernández-Vozmediano cuando dice que… la Universidad hizo dejación total de su responsabilidad en la formación de los especialistas…, de lo que sin duda son culpables casi todos los rectores pero especialmente quienes pretendieron copiar el sistema de especialización estadounidense, evitando cualquier otra rivalidad. Ahora empezamos a pagarlo (Más sobre los MIR. www.dermocosmos.com).

Tenía razón Gay Prieto y ahora el Dr. Fernández-Vozmediano cuando decía y dice que la universidad sería una fabrica de desempleados y los…dermatólogos tienen bajos niveles de retribución, con baremos ramplones, lo que plantea serias dificultades para continuar en el ejercicio libre de la especialidad. Es lástima que, después de tantos años, se tenga que reconocer la precariedad de los Servicios de Dermatología de los llamados Hospitales Universitarios, confesando que… nuestra permanencia en los hospitales en el futuro se sustentará, sobre todo, en nuestra labor quirúrgica porque todo lo demás se podría realizar fuera del medio hospitalario…, lo que tampoco es tan seguro, dada la variedad de otros especialistas que son capaces de hacer cirugía cutánea, se llame menor, mayor, ambulatoria u hospitalaria.

Claro, siempre se tiene la esperanza de que el dermatólogo supere con creces los criterios oncológicos de los demás,…tanto clínicos como quirúrgicos, para atender de forma correcta al paciente dermatológico, teniendo la posibilidad de utilizar la dermatoscopia en lesiones pigmentarias y dominando las técnicas de colgajos…, pero igualmente no es seguro de que los demás cirujanos no sean capaces de hacer lo mismo. Usted mismo lo dice, Dr. Fernández-Vozmediano,…hay que reconocer que existen pocos dermatólogos que estén preocupados y practiquen a diario la dermatología global, en toda su extensión.

Ahí le duele. En el discurso de recepción en la Real Academia de Medicina, leído el 13 de marzo de 1946, el profesor José Gay Prieto establece claramente el concepto de la dermatología, considerando inseparables la asistencia, la docencia y la investigación, pero poco a poco, con la excusa de la importancia de la llamada economía sanitaria, se ha perdido el objetivo principal de la dermatología, en particular, y de la medicina, en general, que es el de responder a las necesidades y angustias del hombre enfermo o que se cree enfermo.

Ya no se habla más que de la asistencia, la que llaman asistencia al “usuario”, que no resiste una mínima crítica de Salud Pública, porque se confunde al acto médico con la propaganda de gestión. Hacía falta leer frases como ésta: Ni que decir tiene que los actuales gerentes de hospitales tienen que estar verdaderamente formados en Salud Pública, en Medicina y no en política. La llamada economía o gestión sanitaria, como los nuevos ricos, se ha sentido satisfecha subordinando a la universidad, privándola del sujeto más válido para la enseñanza, el enfermo, con lo que también la privó de la investigación, aunque los hospitales llamen investigación a cualquier cosa, como los ensayos clínicos. Sin asistencia ni investigación la docencia resiste mientras duran las reservas, pero se terminan agotando. Y en España las que teníamos, que no eran ni muchas ni muy buenas, están en las últimas, aunque sigan diciendo tertulianos de todas clases, que saben de todo y no saben de nada, que la sanidad española es la mejor del mundo. Hay más de 160 países peores pero no es el mejor.

Supongo que, como todo, es cuestión de ciclos. Desde el discurso del Prof. Gay Prieto, del 13 de Marzo de 1946, hasta el de 1977, han pasado 30 años en los que, aunque con niveles inferiores al de otros países europeos, se respetaban esos tres principios fundamentales para la enseñanza de la medicina: asistencia, investigación y docencia. Ahora, otros 30 años después, se descubren las muchas deficiencias que describe el Dr. Fernández-Vozmediano, con la tristeza que produce la constante afición que tienen nuestros dirigentes al mito de Sísifo o al de Penélope. Es decepcionante el espíritu destructor que tiene nuestra historia.

Madrid, Diciembre 2007