Archivo de January, 2009

La formación dermatológica

Tuesday, January 13th, 2009
Siempre he tenido un cierto reconocimiento a los dermatólogos de Granada por su sentido jerárquico y respeto a la considerada autoridad, desde Sánchez Muros quien renunció a muchas aspiraciones, hasta Salvio Serrano quien, sin duda, con cierta resignación, participaba en algunas de las Jornadas Anuales del Hospital de San Luís, de Paris, y ahora, catedrático, publica, en Actas Dermosifiliogr. 2008;99: 669, una acerbada defensa de “la formación quirúrgica del dermatólogo”.
Es un artículo muy preciso y riguroso porque, como casi siempre hacía el profesor Dulanto, se apoya en la ley y tiene razón, porque si la ley dice que la dermatología es “una especialidad completa que incluye el estudio, diagnóstico, tratamiento (tanto médico como quirúrgico) y prevención de las enfermedades de la piel, tejido celular subcutáneo, mucosas y anejos”, el dermatólogo tiene el derecho y la obligación de responder a esos objetivos con unos métodos adecuados y constantemente actualizados.
También tiene razón cuando atribuye la responsabilidad de la enseñanza de los MIR al Consejo Nacional de Especialidades y cuando considera necesario planificar la enseñanza de la dermatología quirúrgica, tanto en la formación de los dermatólogos, como en la continuada de los que ya lo son, con cumplimiento obligado, por ser “exigencia conceptual de la especialidad”.
Comprendo que no es fácil generalizar cuando uno tiene intereses particulares, los dermatólogos de Granada siempre han sido muy quirúrgicos, pero supongo que el Dr. Serrano hace extensiva la defensa de la actividad quirúrgica de la dermatología a todas las otras actividades implícitas en la definición oficial de la dermatología, porque hay que respetar completamente nuestra especialidad, salvo si considera que solamente es la enseñanza de la dermatología quirúrgica la deficitaria de método.
Para seguir con las justas quejas sobre la enseñanza de la dermatología quirúrgica, es posible que ahora haya más centros dermatológicos con enseñanza quirúrgica que en épocas pasadas pero, sin recordar los que figuran más sobre el papel que sobre la realidad, sigue siendo anormal tener que aceptar que centros hospitalarios “con acreditación para la formación de especialistas no incluyan técnicas dermocosméticas ni, en muchos casos, disponen de material adecuado para cumplir alguno de los objetivos que marca el programa de formación, como por ejemplo láser, terapia fotodinámica, etc.” y es más anormal todavía que se proponga una formación externa complementaria a la oficial sin reconocer que la enseñanza MIR no es mejor ni peor que la preMIR (Escuelas Nacionales y Centros de reconocido prestigio mal controlados) porque el secreto no está en el método, sino en el auténtico control de la homologación y realización de los programas docentes establecidos, se haga donde se haga. La docencia dermatologica no era tan mala en las Escuelas Nacionales de la época preMIR y Granada fue un buen ejemplo.Es fácil pedir el auténtico control de la homologación y realización de los programas pero es más difícil encontrar quien lo haga, porque la Academia Española de Dermatología tiene tantas presiones y mentalidades como presidentes, y si no revisen los programas de los Congresos Nacionales, recuerden cuando el Grupo de ETS de la Academia fue acusado por el Dr. Aliaga, entonces vicepresidente, en una Asamblea General, de querer hacerse independiente, y así sucesivamente hasta el 21 y 22 de Noviembre pasado que se celebró la XIV Reunión del grupo de las E.T.S. de la Academia, en Sevilla, y la mayor parte de dermatólogos de Andalucía no fueron porque al mismo tiempo se celebraba otra reunión de tricología en Jerez de la Frontera.
Está claro que hoy por hoy no tenemos más que la Comisión Nacional de Especialidades pero también hay que recordar que, hace años, el Dr. Armijo, entonces presidente de la Comisión Nacional de Dermatología, en un Congreso Nacional, expuso las dificultades que, durante 16 años, había tenido para que las autoridades sanitarias hicieran caso a las sugerencias de la comisión que presidía, en especial en lo que se refiere a la homologación de todas las unidades docentes. Todavía, hoy, la homologación de las unidades docentes dermatológicas es una quimera.Esta problemática de la dermatología quirúrgica es la misma que la de la dermatología inmunológica, alérgica, cosmética, dermopatológica, etc. y si se me dice que esas clasificaciones no existen en la definición de especialidad, al menos permitanme recordar que la Venereología si existe y la mayoría de los residentes de Madrid la aprenden en un centro de atención primaria.
Madrid, Diciembre 2008