La revista de la Academia Española de Dermatología y Venereología

Mis amigos suizos me han regalado, estas navidades, “La Vérité sur l’Affaire Harry Quebert”, segunda novela de Joël Dicker, ginebrino de 27 años, que le ha permitido obtener el “Goncourt des Lycéens 2012. Gran Premio de Novelas de la Academia Francesa”, editada en noviembre, por “Éditions de Fallois/L’Âge d’Homme”. En la página 31, el autor hace decir a Harry: « _Vous savez ce qu’est un éditeur? C’est un écrivain raté dont le papa avait suffisamment de fric pour qu’il puisse s’approprier le talent des autres.» (« ¿sabes lo que es un editor ? Es un escritor fracasado cuyo padre tenía suficiente dinero para que él se pueda apropiar del talento de los otros.”)

El 8 de enero, a mi regreso de vacaciones, recibo un correo electrónico de m.barrio@elsevier.com firmado por Marisa Barrio, Asistente editorial, Actas Dermo-Sifiliográficas donde dice “…sentimos comunicarle que su manuscrito “Las vacunas no son medicamentos.” (Ref. AD-D-12-00381) no ha sido aceptado para su publicación en Actas Dermo-Sifiliográficas.”, añadiendo los comentarios que hace, sin firma, el comité de redacción, donde justifica la decisión tomada porque “… en el proceso de edición se ha detectado que la mayor parte de su escrito aparece reflejado en un blog de libre acceso.” Y que “…tras las consultas legales efectuadas al departamento editorial de Elsevier Internacional, lamento comunicarle que no podemos continuar el proceso editorial, al tratarse de la figura conocida como “publicación redundante””.

La historia comienza en el mes de Mayo que, por consejo del Presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (él mismo lo envió “a Info ADV para que esté al alcance de todos los interesados”), decidí escribir mi opinión sobre la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), en apoyo de otro Artículo de Opinión de los Drs. Pedragosa-Jové, Salleras-Redonet y Miembros fundadores del Grupo de trabajo de Epidemiología y Prevención de la Salud en Dermatología (“La vacuna frente al papilomavirus humano, ¿tiene interés en dermatología?” Actas Dermosifiologr. 2012; 103: 92-3.), con lo que se lo mandé al director de Actas Dermo-sifiliográficas, por considerar que él era el responsable de dicha revista, en defensa de los intereses de la Dermatología y de la Academia que representa. El 17 de Mayo Elsevier me responde que con mucho gusto acepta, de parte del director de Actas Dermo-sifiliograficas, la propuesta de mis publicaciones pero que el sistema de envío debo hacerlo a través de http://ees.elsevier.com/ad.

Por edad, porque tal vez mi opinión no tenga mucha importancia, porque considero bastante esfuerzo ser generoso autor para que además tenga que presentar los originales siguiendo normas desagradables para quien no es profesional de la edición (es otro oficio), los originales no iniciaron el proceso de revisión hasta el 5 de noviembre, terminando con la resolución del 8 de enero.

Sin duda la resolución tomada por Elsevier Editorial ha respetado sus anticuadas pero legales normas y la empresa es libre de mantenerlas con las consabidas ambigüedades de considerar igual un Artículo de Opinión que un Caso Clínico o una Revisión Clínica o cualquier otra sección, pero no es razonable que se considere “redundante o duplicada” una opinión, porque eso hace que el autor no pueda volver a escribir, ni siquiera una parte de dicha opinión, es decir tenga que pedir permiso al editor para volver a escribir, donde le parezca, sobre el mismo tema. Y todavía es menos razonable cuando el autor es dermatólogo generoso, escribe en la publicación oficial de la Academia Española de Dermatología y Venereología, fundada en 1909, por un dermatólogo, para la defensa de la dermatología y los dermatólogos, y no se le juzga por el contenido sino por los intereses de una empresa ajena a los objetivos dermatológicos.

Es conocida la crisis que sufre el consumo editorial, a causa de las nuevas tecnologías, pero después de más de 15 años de indecisiones, poco a poco, se va diferenciando la jerarquía de las publicaciones y no es el autor quien debe someterse al editor, como éste no debe someterse a la gratuidad fraudulenta de Internet.

Es evidente que mi escrito está reflejado en el blog de libre acceso de www.dermocosmos.com que desde hace más de 14 años utilizo para desahogo de mis opiniones, certeras o erróneas, pero mías, y así esta expresado en la bibliografía del Artículo de Opinión rechazado, pero eso nada tiene que ver con el uso interesado de Internet ni con la publicación de Elsevier, porque ni uno ni otra me dan otro beneficio que decir lo que pienso sobre lo que considero importante.

En todo caso la resolución tomada deja claro que los dermatólogos de la Academia Española de Dermatología y Venereología no pueden expresar libremente su opinión en la revista Actas Dermo-sifiliográficas si no se somete a las normas de Elsevier Editorial, donde es imprescindible pagar con algo más importante que el dinero, la censura.

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