Articulos

Prof. Dr. L. Olmos
Departamento de Dermatología de la Universidad Complutense de Madrid

ALERGIA O HIPERSENSIBILIDAD  

Parte 1

La palabra alergia, deriva de las griegas “allos” (otra) y “ergon” (reacción), empleándola por primera vez Von Pirquet, en 1906, para agrupar una serie de enfermedades que, en algunas personas, se manifiestan de forma extraña ante algunos agentes externos inofensivos para los demás. Después, cuando ya se tenía algunos conocimientos más detallados del sistema inmune, apareció la llamada hipersensibilidad como respuesta exagerada del sistema inmunológico pero al final han terminado considerándose ambas denominaciones como iguales. A pesar de las muchas combinaciones inmunológicas y etiopatogénicas que hoy se pueden dar se sigue utilizando la clasificación de Gell y Coombs en cuatro tipos de hipersensibilidad o alergias.

 

Algunas células y moléculas más implicadas

Independientemente de la función que tienen los linfocitos T  regulando la producción de anticuerpos a través de los linfocitos B, las células fundamentales en la explicación de la alergia, son los basófilos, mastocitos y eosinófilos, células secretoras con contenido intracitoplásmico granuloso que se originan en la médula ósea, lo mismo que las células hematopoyéticas y linfoides, a partir de una célula progenitora, basófila, que expresa el antígeno CD34.

Los basófilos tienen granulaciones específicas metacromáticas, en las coloraciones con azul de toluidina, es decir, el colorante básico azul se expresa en rojo, por la intensa acidez del contenido granular, que al microscopio electrónico se presenta como un conjunto de finos gránulos muy osmiófilos y ordenados con cierta regularidad.

La diferenciación entre basófilos sanguíneos y mastocitos o basófilos tisulares, perivasculares, perianexiales y perineurales, abundantes en la piel y mucosas, pulmones, hígado y tracto intestinal, no está definitivamente aclarada. Se han establecido como signos distintivos de los basófilos el carácter puntiforme del contenido granular y su fácil disolución mediante la fijación con alcohol metílico, la lobulación del núcleo y la reducida actividad de la membrana citoplásmica. Actualmente ninguno de estos signos puede aceptarse como específico puesto que en ciertos casos patológicos, como las mastocitosis, las granulaciones intracitoplásmicas pueden ser disueltas con el alcohol metílico y la ultraestructura confirma la coexistencia de granulaciones puntiformes con granulaciones membranosas en la misma célula. La lobulación nuclear y la actividad membranosa dependen del estado de maduración y la actividad funcional, dependiente de las citoquinas . Es más bien el contenido en proteasas quien clasifica a los mastocitos en ricos en triptasa y ricos en triptasa y quinasa.

Ambas células tienen como función primordial la síntesis de la heparina, histamina y en general las aminas vasoactivas que almacenan en sus gránulos para eliminarlas, mediante exocitosis, en diferentes estados patológicos como el shock, congelaciones y fundamentalmente toda reacción alérgica, aunque no hay que menospreciar su intervención en la angiogénesis, en la proliferación fibroblástica, en los procesos neuroinmunes y por consiguiente en toda reparación del dermis.

El nombre de los eosinófilos proviene de la afinidad de sus granulaciones básicas por la eosina, colorante ácido. Son células de un tamaño intermedio entre el de los neutrófilos y el de los basófilos. El núcleo es generalmente bilobulado pero sin diferenciación morfológica de los otros granulocitos. El citoplasma, pobre en retículo endoplásmico, está relleno de grandes, redondas u ovales, granulaciones específicas cuyo contenido muestra dos zonas de distinta osmiofilia e índice de refracción, por la presencia en el centro de una sustancia cristaloide de límites lineares y angulares. El contenido y función de dicho cuerpo cristaloide es desconocido, pero el conjunto del gránulo se comporta como un lisosoma cuya matriz contiene enzimas hidrolíticos.

Los eosinófilos son capaces de fagocitar y neutralizar bacterias y complejos antígeno-anticuerpo. Las infecciones parasitarias y reacciones alérgicas de hipersensibilidad aumentan su número, no solamente en la corriente sanguínea sino también a nivel de la piel.

A partir de los precursores comunes que originan todas las líneas granulocíticas se diferencian, bajo la influencia de citoquinas tipo IL3, IL5  y GM-CSF, los precursores de eosinófilos para pasar a eosinófilos maduros que migran hacia los tejidos, una vez que alcanzan el torrente sanguíneo.

La interleucina-5 es el principal factor de crecimiento, diferenciación, preactivación, activación y supervivencia de los eosinófilos. A nivel tisular, la activación de los eosinófilos pueden atraer y activar otros eosinófilos, formando un círculo vicioso y reforzando los efectos inflamatorios de los linfocitos T.

Las principales sustancias liberadas de los basófilos, mastocitos  y eosinófilos son:

 

Otros mediadores proteicos muy importantes de los eosinófilos son la proteína catiónica del eosinófilo(ECP), la peroxidasa  del eosinófilo (EPO), la neurotoxina derivada del eosinófilo (EDN) y de todas estas células en general, la proteína básica principal (BMP), la heparina, condroitin sulfatos, proteasas neutras (quimasa y triptasa), catepsina G, carboxipeptidasa, hidrolasas ácidas, peoxidasa, superoxido dismutasa, b-glucoronidasa, elastasa, interleuquinas y factores de crecimiento y necrosis tumoral (IL3, IL4, IL5, IL6, IL8, IL10, IFN-g, GM-CSF, TNF-a).

Entre las inmunoglubulinas, es la IgE quien tiene mayor relevancia para la etiopatogenia de la hipersensibilidad porque ante la presencia de un alérgeno, las personas sensibles responden con una IgE específica. En la producción de IgE, además del control genético, haciendo que existan buenos y malos productores, con la participación de los linfocitos B y T, plasmocitos, etc., incluso con una regulación isotípica, es decir que no se modifica la producción de los otros anticuerpos,  también influyen otros factores como las infecciones, especialmente víricas y los medicamentos, especialmente los corticoides. 

Entre las Moléculas de adhesión podemos citar la familia de las selectinas, con la selectina E y la selectina P expresadas en las células endoteliales, y la selectina L en los leucocitos, esta última involucrada en la fase precoz de la interacción leucocito-célula endotelial.

La familia de las inmunoglobinas que incluye moléculas de adhesión intercelular (ICAM-1 e ICAM-2) y moléculas de adhesión de células vasculares (VCAM-1), se expresa a nivel del endotelio vascular. La familia de las integrinas (integrinas b1, b2 y b3) comprende el antígeno 1 asociado a la función linfocitaria (LFA-1) expresado en todos los linfocitos y el antígeno 4 (VLA-4), expresado en eosinófilos y linfocitos.

Las selectinas son responsables del atrapamiento leucocitario por el endotelio, las inmunoglobulinas del aplanamiento y diapedesis, mientras que las integrinas facilitan el paso a través de la matriz extracelular.