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Prof. Dr. L. Olmos
Departamento de Dermatología de la Universidad Complutense


ÁNTRAX, CARBUNCO, PÚSTULA MALIGNA

 

Estas denominaciones corresponden a la misma enfermedad si está producida por el mismo germen, Bacillus anthracis, pero en Europa hay que tener cuidado porque se conoce con el nombre de Ántrax a la confluencia de varios furúnculos, es decir varios folículos pilo-sebáceos infectados en su profundidad, por Staphylococcus aureus, con la consiguiente destrucción tisular y acumulación de importantes cantidades de  pus que sale a la superficie cutánea por varias bocas o cráteres, lo que nada tiene que ver con el carbunco o ántrax americano.

 

ETIOLOGÍA

Se trata de una enfermedad infecciosa debida a la bacteridia carbuncosa de DAVAINE, 1861, Bacillus anthracis, bastoncillo gran positivo, aerobio, inmóvil, que crece fácilmente en los medios habituales, dando colonias en forma de medusa, pero que puede esporularse, es decir adoptar formas de resistencia, en cultivos viejos, en el suelo y en restos cadavéricos de animales, resistentes a temperaturas superiores a 100º C.. La inoculación al cobaya o al ratón mata al animal en 2 ó 3 días, por la exotoxina que produce, constituida de un factor letal, otro protector y otro edematógeno.

   

EPIDEMIOLOGÍA              

La fuente de contagio habitual es la manipulación de animales afectos (corderos, cabras, caballos, bueyes...), sus productos, como la lana y el cuero, y los objetos procedentes de sus cadáveres. Los animales infectados expulsan por las heces y orinas grandes cantidades de bacilos que infectan el suelo y pueden persistir años hasta contaminar a otros, al pastar, cerrándose el ciclo, especialmente si se abandonan cadáveres sin enterrar.

Con frecuencia, el origen es profesional (accidente del trabajo), curtidores, carniceros, guanteros, pastores, hiladores, traperos, lavadores de lana, trabajadores de fábricas de cepillos, pinceles, brochas de crin, por inoculación fortuita con un cepillo, una brocha o por un objeto de cuero o de lana... La transmisión por los alimentos es excepcional (carbunco digestivo), lo mismo que la transmisión de hombre a hombre (picadura por una aguja de inyección en personal sanitario) y la inoculación por la mosca del caballo (mosca carbuncosa), a pesar de ser posible.

 

CLINICA

Las vías de penetración del bacilo son fundamentalmente cutáneas, pulmonares y digestivas, predominando, como es lógico, las primeras, dada la extensión de la barrera cutánea, la inmovilidad del bacilo y la rareza de alimentos contaminados.

El carbunco cutáneo produce, en el hombre, una lesión localizada, llamada pústula maligna, cuya lesión elemental consiste en una vesícula. Este elemento, generalmente único, o en número de 2 ó 3, se localiza casi siempre en las regiones descubiertas (cara, nuca, manos, antebrazos, piernas). Aparece 2 ó 3 días después de la inoculación, con el aspecto de una mancha roja y pruriginosa, semejante a la picadura de una pulga. En 24 a 48 horas, la mancha roja se recubre de una vesícula serosa o sero-hemorrágica, se extiende de hora en hora, convirtiéndose en una escara negruzca, de base infiltrada, rodeada de vesículas, formando una corona, a veces, incompleta. El prurito es bastante intenso. El contorno de la lesión es edematoso. Los ganglios linfáticos están hipertrofiados y son dolorosos.

El edema maligno representa una variedad de lesión carbuncosa localizada habitualmente en zonas laxas, como los párpados y labios. Se caracteriza por un edema considerable y blando, aumentando de hora en hora con fenómenos generales septicémicos precoces. Encontraremos con frecuencia una o varias vesículas, e incluso en ocasiones pequeñas escaras sobre un edema duro y enrojecido que recuerda la erisipela.

La forma pulmonar es por inhalación de las esporas que al multiplicarse producen unos signos inespecíficos de infección respiratoria con febrícula, tos, cansancio, mialgias, para hacerse grave en 2 ó 3 días, con disnea, cianosis, fiebre alta, tos expectorativa con sangre y claros signos de septicemia.

La forma digestiva evoluciona, como la pulmonar, con signos inespecíficos de febrícula, náuseas, dolor abdominal, que en 2 ó 3 días se convierten en fiebre importante, con grandes dolores intestinales y diarreas sanguinolentas, para terminar en una septicemia clara.

 

EVOLUCIÓN

Aunque la pústula maligna puede curar espontáneamente en 8 ó 10 días, desprendiéndose la escara y dejando un cráter ulceroso que cicatriza por granulación, la evolución benigna es rarísima y, si no se trata precozmente, la lesión se extiende, apareciendo signos generales, con hemocultivos positivos, y la muerte aparece en forma de colapso, en un plazo de 8 a 10 días. La muerte puede ser mucho más rápida en el edema maligno, pues en las formas “foudroyantes” (fulminantes) aparece en dos o tres días.

La evolución de las otras formas clínicas es prácticamente hacia la muerte sino se hace el diagnóstico y el tratamiento en los 2 ó 3 primeros días de incubación

 

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Si se quiere salvar al enfermo, el diagnóstico debe efectuarse de entrada, por la anamnesis de contacto con animales o sus productos (actualmente por sospecha terrorista), los signos clínicos iniciales, la coloración de gram del exudado de las lesiones, de las expectoraciones, de las heces, vómitos, etc. e instaurar el tratamiento con ciprofloxacino, 500-750 mg/12 horas, durante, al menos, 6 semanas. Los cultivos, hemocultivos, inoculación al cobaya y demás técnicas de laboratorio deben hacerse pero no hay que esperar a los resultados.