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DERMATOLOGÍA HISTÓRICA

 

AÑO  I   -   1º de Diciembre de 1911   -   Núm. 2  

Madrid
 Clínico    y   Terapéutico
Publicación mensual

           
TRATAMIENTO DE LA SÍFILIS POR LOS DERIVADOS ARSENICALES
 

Parte 1

Historia.- No es ninguna novedad la idea de atajar la infección sifilítica en su principio, es decir, de emplear un tratamiento yugulador.  Los autores se han esforzado constantemente en hallar el medio apropiado, y si este constante trabajo no ha sido coronado por el éxito, es debido á que los procedimientos ó métodos puestos en práctica no han sido lo suficientemente apropiados, ya que los experimentadores de otros tiempos no contaban todavía con los conocimientos que hoy .poseemos, gracias á los descubrimientos - cuya importancia seria ocioso encarecer - hechos en estos últimos años, y muy principalmente el de conocer el agente patógeno de la sífilis, el treponema pálido de Schaudinn y Hoffmann.

No obstante el desconocimiento que tenían los antiguos, no solamente de la causa eficiente de la sífilis, sino de muchos detalles de su patogenia y anatomía patológica, ya emplearon el arsénico como medio abortivo en el tratamiento de esta terrible dolencia; claro está que en el más completo empirismo, pues aun cuando algunos compuestos arsenicales eran ya conocidos en tiempos de Dioscórides Anazarreo, no fué extraído y conocido este metaloide hasta1664 siendo Schrœder el primero que lo verificó.

En la época galorrománica ya se empleaban en el tratamiento de úlceras de mala naturaleza los sulfuros de arsénico, siendo el sandáraque ó sulfuro rojo el que obtuvo la preferencia, la cual pasó más tarde al amarillo ú oropimente.  La mayor parte de los ceratos, emplastos, etc., que se empleaban eran á base de cualquier sulfuro de arsénico; así vemos entre estos medicamentos y como más importante, la mixtura de Lansfranc, la cual hizo maravillas en el tratamiento de las úlceras del pene, que todos los autores señalan como específicas.

Más adelante nos encontramos con las tisanas de Vigarous y Feltz (llamada de Lisboa), lo mismo que el remedio de Arnould, el cocimiento lusitano, la tisana de Vinaches y tantos otros, los cuales es de notar se empleaban exclusivamente en las antiguas afecciones venéreas que habían resistido á la acción del mercurio, notándose frecuentemente su eficacia, debida principalmente á la acción del arsénico, que formaba parte de su composición por la adición de sulfuro de antimonio nativo, del cual contenían siempre cierta cantidad.

Pero no es esto sólo: ya más adelante, analizando aguas minerales que siempre habían gozado, y gozan actualmente, de propiedades curativas contra la sífilis, se apreció su mineralización arsenical en alto grado.  Así vemos que en 1850 el químico Walchner descubre este principio mineralizador en las aguas termales de Wiesbaden.  En Francia la estación termal de La Bourboule, cuyos buenos servicios en el tratamiento de la sífilis son de todos conocidos, tiene aguas con numerosas algas, las cuales contienen 1,37 gramos de ácido arsénico por 100 gramos de materia vegetal desecada, correspondiendo su mineralización total á 0,02847 gramos de arsénico sádico, y el litro equivale á 21 gotas de licor de Fowler.

Algo parecido podemos decir de las aguas de Uriage y de Cauterets, en cuya composición entra también el arsénico.

Biett, al principio del siglo xix, empleó el arseniato amónico; Donovan, profesor de Química y Farmacia.de Dublín, propuso el empleo de la combinación de yoduro de mercurio y yoduro de arsénico.  Fournier cuenta que Ricord, en 1856, administraba corrientemente esta solución á sus enfermos.  Esta fórmula de Donovan está muy extendida y la contienen casi todos los Formularios.  Mauriac usa una fórmula muy parecida.

El primero que indicó la beneficiosa influencia del arsénico en las sífilis malignas rebeldes al mercurio ha sido Mercheschi, el cual ha hecho uso de la solución de arseniato sádico al 1 por 100 en inyecciones subcutáneas, asociadas á la medicación yodurada interna y al tratamiento local.  No solamente invoca este autor una acción antisifilítico para el arsénico, sino también el mejoramiento de la hematopoyesis y del estado general.

El profesor Armando Gautier, !que tiene, el incomparable mérito de la introducción del arsénico orgánico en terapéutica; manifiesta haber obtenido buenos resultados con el cacodilato sódico en el tratamiento de la sífilis. Pero el sifiliógrafo que primeramente ha estudiado el valor. que tiene la acción coadyuvante del cacodilato en el tratamiento mercurial de la sífilis ha sido el Dr.  Brocq.

En el presente, la experiencia y la clínica han demostrado suficientemente la acción curativa incontestable de los derivados arsenicales en las enfermedades parasitarias.  Esta eficacia observada principalmente en las afecciones no tripanosomas, y en particular en la enfermedad del sueño, es lo que ha incitado á los clínicos para usar estos derivados contra el agente productor de la sífilis, en el cual Schaudinn ha demostrado estrechas relaciones con los tripanosomas.

Hasta nuestros días no se ha hecho una aplicación rigurosamente científica y con pleno conocimiento de causa de los derivados arsenicales al tratamiento de la sífilis.

El primero que dio a conocer públicamente sus estudios y casos prácticos fue el Dr. Mouneyrat en su tesis de 1902, en la cual relata la observación de un caso de sífilis maligna rebelde, mejorada con la administración cuotidiana de 5 centigramos de arrhenal.

Más tarde, en 1907, el Dr. Plateau publicó un interesante trabajo á propósito de una sífilis curada con las inyecciones de cacodilato.

Recientemente el Dr. Milian ha empleado en diferentes sifilíticos como único tratamiento el arseniato de sódico. La ingestión fue el procedimiento preferido, á la dosis de 1 ó 2 centigramos por día, sin perjuicio de administrar de cuando en cuando 1 centigramo de arseniato en inyección hipodérmica; de este modo se va tanteando progresivamente la tolerancia de los enfermos, comprobando la eficacia de esta sal en inyecciones hipodérmicas y dosis fuertes.

Salmón fue el primero que en Abril de 1907 utilizó el atoxil contra la sífilis.  Este producto, que ya era conocido mucho antes, fue descubierto en 1868 por Béchamp (Montpellier), obteniéndolo calentado el arseniato.

Después fue experimentado por gran número de prácticos (usándolo ya en inyecciones ó por ingestión), entre los cuales están M. Renón y Meudel; este último usó la inyección intravenosa.

Salmón ha demostrado que el treponema pálido es mucho más resistente que el tripanosoma, siendo necesario administrar de 50 á 80 centigramos de atoxil en una sola dosis y repetirla muchas veces para ver desaparecer la mayor parte de los accidentes sifilíticos.

Esta medicación tan enérgica y tratándose de un compuesto arsenical todavía imperfectamente conocido, es peligrosa, y lo prueba que se han observado casos de ceguera completa y aun de muerte. Estas dosis masivas de atoxil, necesarias para tratar la sífilis, son altamente dañosas, como han hecho ver algunos experimentadores, entre ellos M. Copes, de Bruselas, y García del Mazo, de Madrid; los cuales han demostrado que este producto, aun á dosis tan débiles como 5 ó 10 centigramos, es capaz de provocar la ceguera.

Dejando a un lado los numerosos y graves accidentes producidos por el atoxil, no hay más remedio que reconocer  á este producto un verdadero valor científico, pues nos ha venido á demostrar de una manera evidente la acción beneficiosa de los compuestos arsenicales sobre la sífilis y nos ha orientado para dirigir las investigaciones por un nuevo camino.

El primer derivado del atoxil fue la arsacetina, obtenida por Ehrlich acetilando el atoxil y preconizada en Alemania por Neisser como muy activa y menos tóxica. Si algunos autores han podido emplear impunemente dosis de 40 y 60 centigramos, repetidas varias veces, otros han demostrado que su empleo puede dar lugar á graves accidentes y particularmente á la neuritis óptica. Backers ha comprobado algunas lesiones oculares en sus enfermos y señala además dos casos de amaurosis completa, observados por  lvsrsen y Ruete después del empleo de la arsacetina. Este  autor da cuenta asimismo de diez enfermos tratados por este medicamento, en los que ha comprobado albuminuria, la cual en bastantes casos ha aparecido después de la primera inyección.  Della Favera ha dado cuenta igualmente de casos de amaurosis, si bien hace observar que en algunos de ellos existían con anterioridad al tratamiento lesiones del fondo del ojo.

Por todo lo expuesto parece que la arsacetina es mas manejable que el atoxil, sin que esto signifique que su empleo esté exento de peligros y estando muy lejos de ser inofensiva.

No obstante los inconvenientes que se venían presentando con el empleo de los arsenicales en el tratamiento de la sífilis, se siguieron empleando y estudiando sus efectos, no sólo con el fin de aminorar en lo posible los daños de cuantía observados, sino que también porque estaban plenamente demostradas sus cualidades altamente destructivas contra el microbio de la sífilis.

El 3 de Mayo de 1905 descubre Schaudinn su espirocheto ó treponema pálido, y tres años más tarde, en 1908, da á conocer el Dr. Mouneyrat el medicamento capaz de aniquilarlo sin causar detrimento al organismo: la Hectina.  Quizá sea este el único caso en el cual haya mediado tan poco tiempo entre el descubrimiento de la causa eficiente de un padecimiento y el remedio eficaz contra el mismo.  La prudencia nunca bastante alabada del Dr. Mouneyrat impidió dar antes á conocer este medicamento, y aun después del éxito de sus trabajos y observaciones particulares y de haber comprobado exactamente su naturaleza química y su acción fisiológica, no se decidió á introducirlo en la terapéutica antisifilítica hasta después de ser ensayado en el Hospital Saint-Louis por el Dr. Balzer.

Los resultados obtenidos por la Hectina no tardaron en justificar su empleo, y así lo hace constar el Dr. Dive en su tesis, lo. mismo que antes los hiciera el Dr. Balzer ante la Sociedad Médica de los Hospitales.

Últimamente aparece. el flamante preparado “606”, rodeado, apenas, nacido, de una aureola de gloria, la cual el tiempo y los hechos clínicos se han encargado de desvanecer, dejándole el mérito que realmente tiene, pero también poniendo de manifiesto sus múltiples inconvenientes (algunas veces hasta mortales) y destruyendo la leyenda que al principio trajera de ser poco menos que la panacea de la sífilis.

Estos dos últimos preparados ocuparán nuestra atención, ya que de los restantes enumerados no se hace hoy ningún uso.

Toxícidad.- La Hectina, no obstante ser la síntesis de un compuesto eminentemente tóxico como el atoxil, ha demostrado la experimentación que es, entre los compuestos arsenicales orgánicos, uno de los menos tóxicos. En efecto, nunca se han observado con su empleo casos de ceguera, ni de alteraciones auditivas, etc., ni mucho menos de muerte.

Su inocuidad está, pues, proclamada; pero se comprueba una vez más,  analizando los  resultados obtenidos por el Dr. Mouneyrat en sus experimentos.  Así vemos que un ratón de 15 gramos soporta 4 miligramos de Hectina ,en una sola inyección; la rata admite sin inconveniente 5 centigramos por 100 gramos de peso; el cobaya, cuya sensibilidad a la acción de los derivados arsenicales es bien conocida, soporta de 8 á 10 centigramos de Hectina por kilogramo mientras que bastan 5 centigramos de atoxil para matar á este animal en ocho días. En el perro la dosis de 50 centigramos inyectada de una sola vez no es nunca mortal, lo mismo que en el conejo.

El hombre, ya en inyecciones hipodérmicas, ya por la vía bucal soporta la Hectina perfectamente. Se han administrado impunemente dosis de 8 á 10 gramos en menos de dos meses, sin que jamás hayan provocado intolerancia ni perturbaciones oculares.

La propiedad vasodilatadora de los arsenicales en general se ha tomado como punto de apoyo para temer desórdenes de la circulación en el curso del tratamiento por la Hectina.  El Dr. Félix Dive afirma que jamás ha observado en sus experiencias personales y tratándose de individuos normales, creyendo que los fenómenos congestivos que han podido ser apreciados por algunos clínicos son debidos á la administración de dosis muy elevadas. Se puede, obstante, inyectar varias veces en el mismo enfermo dosis masivas de 60 centigramos, sin que nunca haya aparecido el menor síntoma de intolerancia ni la más tenue alteración circulatoria.

La arterioesclerosis, las cardiopatías y las tuberculosis en inminencia de hemoptisis no contraindican el empleo de la Hectina, si bien en estos casos debe administrarse con prudencia.

Al principio de conocerse este preparado en la terapéutica antisifilítica, las intoxicaciones localizadas en el sistema nervioso, que habían hecho renunciar al uso de algunos derivados arsenicales, y el temor de ver reaparecer los graves accidentes provocados por el atoxil y la arsacetina, justificaron el retraimiento primero y la timidez  después en el uso de la Hectina.

Si alguna vez se han observado  alteraciones auditivas, son debidas únicamente á haber traspasado el límite de la tolerancia; en cambio no se conocen ningún caso de graves desórdenes oculares y mucho , menos de muerte. Las ligeras nebulosidades observadas raras veces, y de las que ha dado cuenta á la Sociedad Dermatológica de París el Dr. Brocq, desaparecen rápidamente con solo suspender el tratamiento, afirmación que también suscribe Blazer fundado en observaciones propias.