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Alberto Fernández Pamos
Sociedad Española de Químicos Cosméticos

  FILTROS Y PANTALLAS SOLARES: DIANAS Y PROTECTORES

Parte 1

Terminada la II Guerra Mundial, la normalización laboral conllevó a que los trabajadores y familias, en general, disfrutaran de vacaciones estivales, y así empezó a popularizarse en California la costumbre de tomar el sol y procurar obtener un bronceado "saludable".

El exceso de sol comenzó a presentar problemas médicos, y a partir de 1950 algunas empresas cosméticas de Florida empiezan a fabricar productos con filtros solares.  Durante estos 50 años transcurridos se ha utilizado una amplia gama de productos con acción filtrante y es probablemente uno de los campos que ha sufrido más cambios de criterios y valoración.

En Europa hasta 1976 no se redacta la Directiva Marco del Consejo 76/768/99 CEE, que inicia el ordenamiento sobre productos cosméticos. Y en España fue en 1988 cuando se creó una normativa interna mediante el Real Decreto 349/988 del 15 de Abril, en cuyo anexo VII, 1ª parte se mostraba la lista de filtros ultravioletas que podían contener los productos cosméticos. Asimismo, en la 2ª parte del mencionado anexo, se listaban aquellos filtros ultravioletas provisionalmente admitidos hasta su clasificación definitiva. En septiembre de 1998 se publicó una modificación de la Directiva 76/768 CEE que afectaba a los filtros ultravioletas. Esta modificación cambió la situación de provisionalidad que mantenían 10 filtros UV desde largo tiempo.

Actualmente se dispone de los siguientes filtros UV que pueden contener los productos cosméticos (revisado 29 /febrero/2000):

DENOMINACION I.N.C.I     CONCENTRACIÓN MÁXIMA  
Benzophenone-4 y su sal sódica  5% expresado en ácido
3-Benzylidene camphor  2%  
4-Methyl benzylidene camphor 4%
Benzophenone-3  10%  
Benzilidene camphor sulfonic acid y sus sales 6% expresado en ácido
Butyl methoxydibenzoylmethane 5%
Camphor benzalkonium methosulfate 6%  
Diethylhexyl butamido triazone 10%
Drometrizole trisiloxane 15%
Homosalate 10%
Isoamyl p-methoxycinnamate 10%
Octocrylene 10% expresado en ácido
Octil dimethyl PABA 8%
Ethylhexyl methoxycinnamate 10%
Ethylhexyl salicylate 5%
Ethylhexyl triazone 5%
PABA 5%
PEG-25 PABA 10%
Phenylbenzimidazole sulfonic acid y sus sales sódica, potásica y de TEA 8% expresado en ácido
Polyacrylamidomethyl benzylidene  camphorBenzofenona 5 6%

La cuestión solar debería ser considerada una materia directamente relacionada con la prevención y, más concretamente, la prevención en los niños. Extremar las precauciones en el tiempo de exposición y horarios así como asegurarse la protección apropiada con prendas como gorras, camisetas, gafas, etc, es tan imprescindible como usar fotoprotectores. Sería un grave error dejar exclusivamente en manos de los fotoprotectores, la protección de nuestros hijos y la de nosotros mismos.

Si analizamos donde se manifiestan los casos más elevados de cáncer de piel (USA, Australia, Sudafrica, etc) nos damos cuenta de que corresponde a países donde las pieles son del Fototipo I y II, y coincide además con países que usan fotoprotectores. Por ejemplo, en Marruecos, por su climatología, deberían registrarse muchos más problemas de cáncer de piel; y lo curioso es que allí no usan tanto protector solar, fundamentalmente por falta de poder adquisitivo, pero lo que sí usan son chilabas y turbantes, mucho más efectivos que el mejor protector solar.

La señal de alarma de una exposición prolongada es el eritema, cuya longitud de onda corresponde a 297 nm (UVB), que produce un visible enrojecimiento de la piel, con su correspondiente e incómodo picor. Por lo que el concepto de protección solar se basaba hasta hace muy poco en evitar el eritema (longitudes de onda entre 280 mn y 320 nm todo el espectro del UVB). Se pretendía así que la gente que usara protectores aguantaría más tiempo debajo del sol sin "quemarse".

Pero ¿qué ocurre con los UVA?. Como ya sabemos, el 35% de los cánceres de piel son atribuidos a los UVA y en especial a los UVA cortos (UVA II 320-340 nm). Y si la exposición es muy prolongada los UVA I (largos) tendrían mucho que ver indirectamente en lesiones en el ADN, pues aunque son poco absorbidos por el ADN, actúan transformando el oxígeno molecular en radicales libres y estos radicales libres son los que atacarían o lesionarían el ADN. Así los UVA están muy lejos de presentarse como los "UV buenos". Hay que recordar que una sobreexposición a los UVB provocarían una señal de alarma rápidamente, como es la quemadura solar, pero en el caso de los UVA no existe indicador visible que nos dé la señal de alarma.

Otro dato a tener en cuenta, para prevenir los UV, sería que el 85% de los UVA atraviesan los cristales frente a un 3,5% de los UVB Los cristales de 3 mm de las ventanas dejan pasar el 85% de las radiaciones UVA frente al 3,5% de los UVB y las lunas de los coches el 70% frente al 9,8%, respectivamente. Las radiaciones UVA presentan también una mayor capacidad para penetrar en el agua que las UVB, por lo que hay que evitar que nos dé el sol con el cuerpo mojado (sería más conveniente secarse inmediatamente después de salir del agua).

Antes de describir los principales filtros orgánicos (químicos) e inorgánicos (físicos) debemos puntualizar que los dos son filtros químicos y se deberían llamar filtros químicos orgánicos o filtros químicos inorgánicos. Pero para entendernos los llamaremos físicos y químicos.

 

ESCOGER Y UTILIZAR CORRECTAMENTE UN PROTECTOR SOLAR

1. Verificar la presencia de filtros UVA y UVB

Para ello buscaremos en los ingredientes los filtros correspondientes o bien nos aseguraremos de que el producto a usar contiene la palabra espectro total, pantalla total ó pantalla solar.

El concepto de pantalla solar es algo que todavía está un poco confuso para mucha gente de la calle, ya que relaciona los términos pantalla total con un producto que nos protegerá totalmente y en cualquier circunstancia contra el sol durante un largo tiempo, incluso todo el día.  

Pues bien, PANTALLA es aquel producto que de alguna manera nos garantiza la protección de todo el UVB y al menos gran parte de UVA, con independencia de la duración. Una pantalla total puede tener desde un FPS (Factor de Protección Solar) 15 hasta un FPS + 30, aunque hay que tener presente que se recomienda que cada dos horas, como máximo, se repita la aplicación de un producto solar, independientemente de que la protección sea 20, 25 o +30.

2.  Asegurarse del fototipo y de la DEM de cada persona

Clasificación simplificada de los fototipo:

Fototipos Acción del sol en la piel  Pigmentación
I Se queman fácilmente, no broncean nunca, enrojecen  Pecosos, Pelirrojos, Celtas
II Se queman fácilmente, broncean un poco Rubios
III Se queman moderadamente, broncean progresivamente Morenos
iV Se queman poco, siempre broncean bien Latinos  
V Se queman raramente, siempre están bronceados Árabes, Asiáticos
VI  Se queman muy raramente, muy pigmentados Negros

Hay que tener en cuenta que el FPS que aparece en un cosmético no corresponde a un determinado fototipo, sino que es el promedio de los coeficientes de protección individuales obtenidos por el grupo de individuos testados.

Para tener una orientación, podemos situar la media en un Fototipo III aproximadamente. Así, por ejemplo, si en un cosmético aparece FP 15 y nosotros presentamos Fototipo I debemos pensar que realmente para nosotros sería FP 8-10, y si por el contrario tenemos Fototipo IV, el cosmético FP 15 lo podríamos interpretar como FP 18-20. Si un individuo no protegido recibe una radiación UVB y el enrojecimiento (eritema) aparece a los 10 minutos, la DEM (Dosis Eritematósica Mínima) sería 10. Si este individuo se aplica un producto antisolar, cuyo factor de protección es 5 podrá permanecer al sol, sin provocarse eritema, 10 minutos x 5 = 50 minutos. Con lo que concluimos que el tiempo máximo de la DEM dependerá del fototipo (color de la piel y del pelo).

El tiempo de exposición necesaria para la aparición de la quemadura es de 10 minutos en el  tipo de piel I, 15-20 en el tipo II, 30 en el III, 30-45 en el IV y 60 en el V.

3. Aplicar regularmente la cantidad suficiente de producto solar

Es necesario saber que los factores de protección solar están experimentados ("in vivo" e "in vitro") aplicando una cantidad importante de producto (2 mg/cm2), algo que pocas veces ocurre en la práctica. Así, un producto solar cuyo factor de protección indicado sea de 25, tendrá realmente un FP 25 si se aplica en las mismas condiciones experimentales, o sea 2 mg/cm2. Si la cantidad aplicada no es más que de 1 mg/cm2, el factor de protección no será más que alrededor de la mitad. Además la piel no presenta superficie plana, sino que está constituido por cavidades y crestas. Si la cantidad de producto aplicado es insuficiente, éste se depositará en las cavidades y las crestas perderán la protección. Y si a todo esto le añadimos el baño, la excesiva transpiración y el secado con toalla o el roce con objetos, personas o arena, reduciremos el FPS muy por debajo del que pensamos que posee.