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A
urora Guerra Tapia

Servicio de Dermatología Hospital Universitario 12 de Octubre

INTOLERANCIA A LOS COSMÉTICOS

Parte 1

 

INTRODUCCION

La cosmética se ha definido clásicamente como "el arte de confeccionar afeites y otras preparaciones para hermosear la tez o el cabello".  Hoy en día, la interacción de la piel y el medio ambiente, las radiaciones ultravioleta, la modificación de la capa de ozono y las diferentes agresiones químicas, junto a un comportamiento social progresivamente más deseoso de una mayor calidad de vida, han hecho que se hayan multiplicado el número y el uso de productos "de belleza". Ya desde el nacimiento se está en contacto con ellos, y a lo largo de la vida se siguen utilizando: jabones, cremas protectoras, colonias, maquillajes, tintes... Millones de personas los utilizan diariamente. Pero, ¿Que es un cosmético? ¿Cuales son sus límites?

Según la Federal Food, Drug and Cosmetic Act de los Estados Unidos, se definen como cosméticos aquellos productos destinados a ser frotados, espolvoreados, rociados, salpicados, introducidos o aplicados del modo que sea sobre la superficie del cuerpo, con el fin de limpiar, embellecer o aumentar el atractivo o alterar la apariencia.  

La distinción entre cosmético y medicamento tópico, se ha basado en la influencia o no de los segundos sobre la estructura y función cutánea. Pero en la actualidad esta distinción se ha difuminado, ya que muchos de los primeros, poseen verdaderos principios activos que modifican la forma y función de la piel. Son los llamados cosmecéuticos, de los que son ejemplo los preparados con ácido glicólico o ácido retinóico. No es extraño que productos tan activos, puedan provocar efectos secundarios.  Por otra parte, en la elaboración de un cosmético se emplean una gran cantidad de sustancias, aumentando las posibilidades de intolerancias a ellos. Se ha calculado que el número de ingredientes utilizados en su fabricación asciende a unos 9.000.

Por ello la industria cosmética necesita emplear los esquemas clásicos de la industria farmacéutica, valorando la toxicidad, posibilidades de sensibilización, carcinogénesis y mutagénesis, absorción y posibles efectos sistémicos de los productos de aplicación tópica con fines embellecedores, el dermatólogo debe estar preparado para actuar y dar consejo sobre la indicación, utilidad y seguridad de los productos cosméticos.

La intolerancia a los cosméticos es uno de los temas que más actualidad tiene en el ambiente dermocosmético. No obstante, es preciso delimitar claramente los conceptos, pues el término intolerancia, puede ser entendido de diferentes maneras. Según el diccionario ideológico de la Lengua Española de Julio Casares, de la Real Academia Española, intolerancia es su acepción terapéutica es la repugnancia del organismo para ciertos medicamentos (léase en este caso cosméticos).  

En este sentido amplio, la intolerancia incluye todo tipo de manifestaciones adversas en relación con el producto usado. En algunas ocasiones, debido a la absorción percutánea de los ingredientes del cosmético, se pueden dar cuadros de toxicidad general. Otras veces, la ingesta o inhalación accidental pueden producir, aunque excepcionalmente, alteraciones sistémicas.  Sin embargo, la intolerancia más habitual es la cutánea: dermatitis de contacto irritativa, alérgica, urticaria de contacto, la fototoxia, la fotoalergia, la comedogénesis, las hipercromias e hipocromias, etc.  

Veamos algunos datos al respecto.  

 

EPIDEMIOLOGIA

La verdadera incidencia de la intolerancia a cosméticos es desconocida.  Habitualmente, la mayoría de las personas que se detectan una intolerancia a un determinado cosmético dejan de utilizarlo sin consultar a un facultativo. Los estudios conocidos se reducen a grupos sociales o laborales, pequeñas poblaciones o pacientes dermatológicos. No obstante se puede afirmar que en los últimos años, las consultas especializadas han experimentado un aumento en la incidencia de estos casos.  

En las consultas dermatológicas el porcentaje de visitas por este motivo es de un 2-3% (1) siendo la mayoría de las manifestaciones clínicas de tipo irritativo. Si tenemos en cuenta solamente el eccema alérgico de contacto, la incidencia se eleva hasta un 10% 6 un 13 %. En general es más frecuente en la mujer (2). La edad de máxima incidencia se encuentra entre los 20 y los 40 años(3), y los cosméticos más frecuentemente implicados son las fragancias, conservantes y tintes (4), con variaciones según la localización (Tabla nº1).

 

ETIOLOGIA Y PATOGENIA 

La aparición de una intolerancia a cosméticos depende de una serie de factores (Tabla nº 2):  

1.    Del propio cosmético

1.1.   Capacidad intrínseca para producir intolerancia (Tabla nº 3).  

La capacidad intrínseca de los productos cosméticos para producir intolerancia se puede evaluar y predecir de forma aproximada, mediante una serie de estudios específicos.  

La capacidad irritante hasta hace poco, se probaba sobre animales (índice de irritación cutánea, test de irritación ocular de Dreize), pero tanto por problemas éticos como por escasa fiabilidad y correlación con el perfil humano, se han abandonado este tipo de experiencias, e incluso prohibido por la normativa de la Unión Europea, siendo sustituidas por los tests in vítro. Superada esta etapa, en una segunda fase de experimentación, se practican en humanos pruebas epicutáneas y estudios clínicos. Los más importantes tests in vitro son:

- Tests sobre modelos biológicos: Los más conocidos son los de Eytex y Skintex.  Contienen una proteína que sufre un proceso de degradación y precipita, cuando la sustancia es irritante.

- Tests sobre bacterias: La bacteria Phosphobacterium phosphoreum, es fluorescente mientas vive.  Si el producto evaluado es citotóxico, la fluorescencia se pierde.

- Tests sobre embrión de pollo: El producto se aplica sobre una membrana de huevo de gallina, observando alteraciones a los 20 segundos si es irritante.

- Tests sobre córnea bovina: La córnea fresca de buey en cultivo celular, altera su permeabilidad en caso de contacto con un producto irritante.

- Tests sobre cultivos celulares: Se basan en la viabilidad de un cultivo de fibroblastos tras exposición al producto.

En cuanto a la capacidad alergizante, la mayoría de alergenos de contacto son sustancias que tienen un peso molecular bajo y unas características físico-químicas que les permiten penetrar fácilmente en la epidermis. El vehículo y la estructura química, tienen también importancia.

1.2    Composición del cosmético (Tabla nl'4)

1.2.1    Cosméticos capilares

- Tintes  

La mayoría contienen parafenilendiamina (PPDA), uno de los sensibilizantes mas comunes de los cosméticos.  La PPDA es un alergeno de gran incidencia, ya que son numerosas las industrias que utilizan sus derivados. La PPDA por si misma es materia prima en la totalidad de los tintes permanentes capilares en España y constituye la principal causa de sensibilización entre los profesionales de la peluquería de señoras, lo que obliga en la mayoría de los casos al abandono de la profesión (5).

- Decolorantes del cabello

La mayoría contienen persulfato amónico que produce frecuentemente irritación y más raramente sensibilización. El peróxido de benzoilo y el peróxido de ciclohexanona se utilizan para decolorar el cabello y como blanqueadores en aceites y harinas. Son agentes citotóxicos y pueden ocasionalmente producir urticaria de contacto.

- Permanentes ácidas

Las que contienen gliceril monotioglicolato pueden producir sensibilizaciones.

- Lociones y tónicos capilares con resorcina y naftol dan color amarillento al pelo, y el cloruro de mercurio color verdoso.

- Champus con conservantes (parabenos, formaldehido, quaternium 15, 5-Cloro-2-metil-4-isotiazolinona + 2-metil-4isotiazolinona o Kathon CG) tensioactivos (éter sulfato de laurilo), anticaspa (pitiriona de zinc), alquitranes y derivados como el coaltar, etc. 

El Kathon CG que es un efectivo antimicrobiano con grandes propiedades bactericidas y que no altera las propiedades de los productos. Sin embargo no está permitido en preparados farmacéuticos o dermatológicos ni como aditivo alimentarlo.

1.2.2    Cosméticos faciales

- Limpiadores

El jabón contiene disolventes orgánicos. Estos elevan el pH y disuelven los lípidos, pudiendo dar sequedad y eccemas. Si la barrera lipídica ha sido eliminada previamente, el agua puede disolver las sustancias higroscópicas que son necesarias para mantener la piel flexible, convirtiéndose así en un agente irritante. También los limpiadores suelen llevar antisépticos o fragancias con este poder.

- Cremas faciales

Pueden ser comedogénicas por su contenido en lanolina y derivados; miristato de isopropilo y sus análogos como isopalmitato, butil estearato, isopropil isostearato, isosteraril neopentanato, decil oleato, octil palmitato o estearato, isacetil palmitato; vaselina; aceites vegetales; aceites minerales; alcohol cetílico; polietilenglicol 300 (6).

Las que tienen alfahidroxiácidos, ácido retinóico y derivados, y otros queratolíticos o exfoliantes, pueden dar eccema irritativo.

- Mascarillas

Las que actuan mecánicamente por incorporar partículas abrasivas, pueden provocar dermatitis irritativas mecánicas, que a su vez, favorecen nuevas irritaciones de otros agentes.

- Coloretes

Los pigmentos rojos D&C (xantenos, monoazoanilinas, indigoides...) pueden sensibilizar.  

1.2.3    Cosméticos corporales  

- Perfumes

Aunque de uso más frecuente en preparados corporales, se encuentran en otros muchos productos cosméticos con variadas indicaciones. Los productos químicos más frecuentemente responsables de la sensibilización son el eugenol, el isoeugenol, el hidroxicitronelol, el alcohol cinámico y el musgo de encina. Dan reacciones cruzadas frecuentes con el Bálsamo del Perú y la colofonia. Muchos alimentos como naranjas, limones, uvas, vainilla o canela, contienen , bálsamos muy similares y pueden producir eccema en pacientes que reaccionan a este producto. Los perfumes pueden producir eccema de contacto o fotodermatitis tóxica o alérgica (7).

- Depilatorios

Las cremas suelen contener tioglicato y sulfuros que actúan como irritantes.

- Desodorantes y antiperspirantes

Los antisépticos (triciosán, amonio cuaternario) y los antitranspirantes (formaldehído, sales de aluminio) pueden dar eccema irritativo o alérgico.

1.2.4    Cosméticos bucales

- Dentífricos

Por los antisépticos (salicilato    de fenilo...) o las fragancias que contienen      pueden provocar irritación o sensibilización(8).

- Lápiz labial.

Los pigmentos rojos D&C (xantenos, monoazoanilinas, indigoides...), los perfumes, la lanolina y los conservantes que llevan pueden sensibilizar igualmente.  

1.2.5    Cosméticos ungueales

- Lacas de uñas

Las que tienen resina de toluen sulfonamida formaldehído son las más sensibilizantes. La resina es el pegamento y principal sensibilizante de las lacas de uñas.  Produce lesiones a distancia, en cara y cuello donde la piel es más fina, y raramente en zonas periungueales. Actualmente han aparecido barnices de uñas llamados hipoalergénicos, en los que se utilizan epoxitolueno sulfonamida, metil metacrilato, poliester gliceroftálico, resina epoxi 4-metil-benceno-sulfonamida, o poliester ftálico. La posibilidad de alergia con ellos es reducida pero no está eliminada por completo.

Ultimamente existe una mayor utilización de las denominadas uñas de porcelana, las cuales están constituidas por estas resinas, pudiendo originar cuadros de sensibilización profesional a las manicuras que las manejan e incluso a los usuarios (9).

- Endurecedores

La mayoría llevan formaldehído que puede sensibilizar.

1.2.6    Cosméticos antisolares

-Fotoprotectores

Los fotoprotectores químicos como PABA y Oxibenzona son muy sensibilizantes (10). En algunos casos pueden provocar, paradójicamente, fototoxias o fotoalergias con hiperpigmentación subsecuente.    

1.3     Concentración, duración del contacto y frecuencia de la aplicación.

Una aplicación única de un irritante intenso puede provocar una irritación aguda.  La exposición continuada de una zona de la piel a un agente irritante leve, provoca un eccema irritativo de tipo crónico o acumulativo. Igualmente la concentración de las sustancias cuando es alta, aumenta el riesgo de intolerancia.