Articulos

 

 

Del Romero J,  Rojas D.

Centro Sanitario "Sandoval". Madrid

 

 

PREVALENCIA DE INFECCIÓN POR EL VIH Y OTRAS ITS EN PERSONAS QUE EJERCEN LA  PROSTITUCIÓN EN ESPAÑA

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Las personas que ejercen la prostitución (PEP), hombres o mujeres, heterosexuales, homosexuales o bisexuales, inmigrantes, travestís/transexuales y usuarios de drogas inyectadas (UDI), constituyen un colectivo muy heterogéneo y sus características sociales, condiciones de trabajo, necesidades y posibilidades de acceso al sistema sanitario varían mucho.

En los últimos años, al ya complejo colectivo de personas que ejercen la prostitución, se le han añadido nuevos cambios. Concretamente, se ha producido un aumento de inmigrantes, ha disminuido la presencia de usuario/as de drogas inyectadas, y se ha observado un notable descenso en la edad de inicio del ejercicio de la prostitución, particularmente en los hombres que ejercen la prostitución homosexual.

Por otro lado, las nuevas tecnologías y canales de comunicación han generado nuevos patrones de oferta y demanda de los servicios sexuales, convirtiendo a Internet en una creciente vía de difusión de oferta y demanda de servicios sexuales de todo tipo. Encontramos así portales específicos, chats y foros para distintos públicos: heterosexual, bisexual u homosexual.

En 2004, 17 Comunidades Autónomas (CCAA) declararon la existencia de diversos programas o actividades ocasionales de prevención del VIH dirigidos a mujeres que ejercen la prostitución, en 9 de estas comunidades los programas de prevención estaban dirigidos a hombres que ejercen la prostitución y en 7 a travestís/transexuales. Otras 6 CCAA desarrollaron actividades ocasionales dirigidas a hombres y/o travestís.

Por otra parte, en 16 CCAA existen 91 programas de acercamiento a personas que ejercen la prostitución, la gran mayoría están dirigidos a mujeres. Por último, sólo 3 CCAA poseen programas dirigidos específicamente a clientes de la prostitución: Baleares, Cataluña y Madrid.

 

EL VIH Y OTRAS ITS EN EL COLECTIVO DE PERSONAS QUE EJERCEN LA PROSTITUCIÓN: DATOS EPIDEMIOLÓGICOS

 

A continuación, se procederá a describir algunos resultados referentes a la prevalencia del VIH y otras ITS en personas que ejercen la prostitución (PEP) en España. Las principales fuentes de datos son del Centro Sanitario Sandoval de Madrid y el grupo EPI-VIH, constituido por una red de centros de diagnóstico de VIH/ITS de diversas ciudades españolas.

 

VIH:  Un estudio realizado durante 1991-2004 por el grupo EPI-VIH, encontró que dentro de los nuevos diagnósticos, las personas que ejercían la prostitución representaban un 0% en 1991 y un 6% en el año 2004, tal y como puede observarse en la gráfica siguiente

Distribución por categorías de exposición de las personas diagnosticadas de infección por el VIH en 1991 vs. 2004. Grupo EPI-VIH (1991-2004)

En el Centro Sanitario Sandoval de Madrid, se analizó la seroprevalencia del VIH en PEP y que acudían en primera consulta, en el periodo comprendido entre 2003-2006. En la gráfica siguiente se presentan los principales resultados.

Seroprevalencia del VIH en PEP en primera visita. C. S. Sandoval 2003-2006

La prevalencia global del VIH en el colectivo de PEP fue del 1.4%. Entre las PEP con antecedentes de consumo de drogas inyectadas, la prevalencia fue del 33%, y del 20.6% entre los hombres no usuarios de drogas inyectadas (UDI) que ejercen la prostitución (HEP), mientras que en las mujeres no UDI que ejercen la prostitución (MEP) la seroprevalencia encontrada fue del 0.6%. Es decir, la prevalencia fue 34 veces mayor en los hombres en comparación con las mujeres. Entre las PEP con antecedentes de UDI, encontramos tasas de infección por el VIH (33%) cercanas a las encontradas en heterosexuales UDI (40%) o en homo/bisexuales UDI (30%). Observamos un claro descenso, respecto a años precedentes, del número de PEP usuarias de drogas inyectadas que solicitan la serología del VIH.

Por otra parte, el grupo EPI-VIH analizó las seroprevalencias del VIH en distintos colectivos tanto en primera visita como en posteriores revisiones durante el periodo comprendido entre 2000-2004. Los resultados, tal y como se muestran en la gráfica a continuación, muestran una seroprevalencia del 0.85% en MEP, del 1.9% en hombres que ejercen la prostitución exclusivamente heterosexual (HEP HTX), del 13.1% en hombres que ejercen la prostitución homo/bisexual (HEP HSH) y del 18.2% en transexuales que ejercen la prostitución (TEP).

Seroprevalencia del VIH en PEP no UDI.

Grupo EPI-VIH, 2000-2004 (primera visita + revisión)

N= 17.228

Seguidamente, se muestran dos gráficas en las que pueden apreciarse las seroprevalencias de VIH en hombres y mujeres que ejercen la prostitución en función de las regiones de origen.

Seroprevalencia del VIH en HEP según región de origen

Grupo EPI-VIH, 2000-2004 (primera visita + revisión)

N= 722

En el caso de los HEP, los mayores porcentajes de infección se encuentran en los hombres originarios de Latinoamérica, seguidos de los españoles y los norteafricanos.

Seroprevalencia del VIH en MEP según región de origen

Grupo EPI-VIH, 2000-2004 (primera visita + revisión)

N= 16.489

En cuanto a las MEP, la prevalencia más alta se observa en las mujeres africanas (subsaharianas y del norte de África).

Si comparamos la seroprevalencia de VIH entre hombres y mujeres que ejercen la prostitución procedentes de España y Latinoamérica, podemos apreciar que, en el caso de las mujeres, la prevalencia del VIH es mayor en las españolas vs. las latinoamericanas. Sin embargo, en los hombres que ejercen la prostitución, la seroprevalencia en latinoamericanos es casi el doble que en los españoles.  En ambos casos la prevalencia del VIH es significativamente mayor en los hombres que en las mujeres.

Seroprevalencia del VIH en personas que ejercen la prostitución, según sexo y región de origen.

Grupo EPI-VIH, 2000-2004 (primera visita + revisión)

Respecto a la presencia de otras ITS en mujeres que ejercen la prostitución, los análisis llevados a cabo en el Centro Sanitario Sandoval durante 2005 muestran los siguientes resultados.

Sífilis: Se realizaron 5.284 serologías de lúes, de las que 334 (6.3%) resultaron ser positivas. De las 69 muestras positivas que corresponden a mujeres, 53 (76.8%) eran MEP: 29 presentaban una sífilis latente de duración indeterminada y en 24 casos se trataba de una cicatriz serológica. De los 265 hombres con serología luética positiva, 13 ejercían la prostitución.

Gonococia: En relación a la gonococia, se procesaron en el centro 3.211 muestras para su diagnóstico microbiológico. Resultaron positivas 131 (4.1%), que correspondían a 129 hombres y 2 mujeres que ejercían la prostitución (1,5%).

Chlamydia Trachomatis: En el año 2005 fueron procesadas 3.129 muestras para el diagnóstico de Chlamydia Trachomatis. Resultaron positivas 205 (6.5%), de ellas 83 en mujeres no UDI que ejercen la prostitución, 53 en HSH, 66 en heterosexuales y 3 en personas con orientación sexual desconocida.

VPH: Por último, para la detección del virus del papiloma humano de alto riesgo (HC-II), se procesaron 2.153 muestras en 1.960 mujeres y 193 hombres. De las 660 muestras de cervix de mujeres heterosexuales, 209 resultaron positivas (32%), y 380 de las 1060 muestras de cervix de trabajadoras femeninas del sexo (36%) resultaron positivas. Por último, 94 (58%) de las 162 muestras anales de hombres homo/bisexuales resultaron positivas.

 

CONCLUSIONES

El colectivo de personas que ejerce la prostitución, siempre difícil de captar y/o identificar desde el ámbito sanitario, presenta una especial vulnerabilidad frente a la infección por el vih y otras ITS. Es necesario, por tanto, reforzar e implementar los programas de prevención e intervención focalizados en las peculiares características de estas personas: inmigración, ilegalidad, exclusión, violencia y discriminación. Estos factores limitan la posibilidad de priorizar el sexo seguro frente a otras necesidades.

Un punto particularmente interesante es la implicación de las propias personas que ejercen la prostitución en la integridad del proceso preventivo, de tal forma que se cuente con su participación tanto en la evaluación de necesidades, como en el desarrollo de los programas y posteriores evaluaciones de los mismos. El trabajo comunitario, así como el trabajo con grupos de pares parece una metodología especialmente adecuada para este tipo de intervenciones y problemáticas. En este sentido, resulta pertinente la colaboración de las instituciones sanitarias con las ONGs que trabajan con los colectivos afectados.

Por otra parte, la sanidad pública debería enfatizar el acceso a las pruebas de diagnóstico de las ITS/VIH en centros especializados, anónimos y gratuitos a las poblaciones más vulnerables. No debemos olvidar que estos centros especializados en la prevención, diagnóstico y tratamiento de las ITS se han mostrado como lugares particularmente útiles para la captación de personas que ejercen la prostitución, inmigrantes, y otros grupos poblacionales con dificultades para acceder al sistema sanitario normalizado, un aspecto que debería reforzarse.

En definitiva, desde nuestro punto de vista, la prevención en personas que ejercen la prostitución no sólo debería plantearse los objetivos más clásicos sino también considerar otras circunstancias frecuentes en este colectivo. Así, por ejemplo, dado que más del 80% de las mujeres que ejercen la prostitución son inmigrantes, las estrategias preventivas deberían adaptarse a dicha población. Habría que considerar qué representa para estas personas el desarraigo de su país, estar lejos de familia, pareja y amigos, en algunos casos el desconocimiento de nuestro idioma, las dificultades de enfrentarse a una forma de vida diferente en la que desempeñan un trabajo no deseado y distinto a aquel que realizaban en su país de origen, los problemas inherentes a su situación de irregularidad legal, diferentes maneras de sentir y vivir la enfermedad, y fuertes cargas económicas y familiares. También es necesario considerar la importancia y complejidad de las relaciones afectivo- sexuales de estas personas con sus parejas estables, ya que a veces éstas son la fuente de infección.

Todos estos potenciales condicionantes de las prácticas sexuales de riesgo en PEP podrían tratarse mediante la realización de campañas en distintos idiomas, generando programas de prevención dirigidos a personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad legal, socioeconómica y afectiva, y colaborando con todas aquellas asociaciones que tengan mayor acceso a estos colectivos.

Agradecimientos: al grupo EPI-VIH por habernos proporcionado algunos de los datos necesarios para la elaboración del presente trabajo.