Editoriales

 EDITORIAL Diciembre de 2001

Prof. Dr. L. Olmos

Departamento de Dermatología de la Universidad Complutense de Madrid

 

EN MEMORIA DE VIRGILIO

  

 

Ha muerto Virgilio, el Dr. Virgilio Palacio López, demasiado joven, 47 años. Nacido en Avilés, vividor y viviente en Oviedo, es ejemplo y modelo de un hombre, un amigo, un camarada, un médico y un dermatólogo.

 

Licenciado en Medicina y Cirugía, en 1981, por la Universidad de Asturias, comenzó su especialización, con el Dr. Barthe Aza, como Asistente Voluntario, en la Consejería de Sanidad de Oviedo donde, gracias a una beca de investigación dermatológica, pudo solventar los problemas económicos hasta el 1º de Octubre de 1982 que fue nombrado Asistente Interino de dicha Consejería de Sanidad y completar los cuatro años de formación, para pasar a ser responsable de la Unidad de ETS y Dermatología del Hospital Monte Naranco, de Oviedo, puesto que ocupaba en el momento de su fallecimiento.

 

Digo vividor porque el Dr. Palacio era alegre, afable, comprensivo, paciente, culto, entregado y dispuesto para la ayuda, aunque todo ello le costase su tiempo y su descanso. Son conocidas sus conversaciones gastronómicas, musicales, teatrales, literarias pero sobre todo su capacidad para distender el ambiente, con un buen humor contagiante.

 

Y digo viviente porque sé que esas cualidades estaban destinadas a los demás, a quienes tuviesen relación con él y, claro está, muy en especial a sus enfermos. Yo he visto, en mi consulta, una de sus pacientes, prostituta, llorar su muerte. Era un médico que sabía de miserias y de grandezas. Por eso los mejores estudios sanitarios de la prostitución y homosexualidad son suyos, las más insistentes medidas preventivas para el SIDA y demás enfermedades de transmisión sexual son suyas, los más variados trabajos y la más variada difusión, mediante publicaciones, de las infecciones por transmisión sexual son suyos.

 

Sirva de ejemplo y recuerdo su participación en la Sociedad Española para la Investigación de las ETS y SIDA (SEIETSS) que, desde su ingreso, en 1985, con el nº 71, ha sido ponente en 10 Congresos Nacionales (Salamanca, Barcelona, Murcia, Oviedo, Bayona, Granada, Tarrasa, Peñíscola, Madrid y Vigo), de los que en el de Oviedo fue organizador y Presidente, con aportaciones tan importantes como el grado de resistencia del gonococo a la penicilina en España, de trascendental importancia epidemiológica. Participó en las cuatro Reuniones Nacionales para la formación de los Residentes que organizó la SEIETSS (Ezcaray, El Escorial, Covadonga y Tarrasa), de las que, otra vez, se responsabilizó de la de Covadonga. Fue delegado para Asturias del Curso Nacional de Actualización de las ETS para Médicos de Atención de Primaria, desde 1989 hasta 1991, donde participaron más de diez mil inscritos, lo que representó, para Virgilio, 2 años de preparación y otros 2 de ejecución. En fin, sus publicaciones en la Revista Ibero-latinoamericana de ETS sobre temas tan variados como las parasitosis múltiples, las tricomoniasis, las urgencias en ETS, la penescopia, la gonococia, los micoplasmas, las prostatitis, el VIH y muy especialmente la infección por el papilomavirus, culminaron con los capítulos “Vaginitis por tricomonas”, en colaboración con el Dr. Fernando Vázquez y “Prevención y métodos de control de las ETS. Sistemas de información, declaración epidemiológica” escritos en el I Curso a Distancia de la SEIETSS y los de “Diagnóstico y manifestaciones de la infección subclínica en el hombre”, “Diagnóstico y manifestaciones de la infección subclínica en la mujer” y “Tratamientos y manejo clínico de la infección por VPH en el hombre” del libro “Infección VPH en el área genital”, del que él era editor.

 

Todo ello, por ser mucho en tan poco tiempo, ha hecho que el Dr. Palacio llevase con orgullo el pabellón del Hospital “Monte Naranco”, de Oviedo, por todos los ámbitos internacionales, nacionales y locales y a todos nos haya dejado un poco huérfanos de su humanidad, saber hacer médico, compañerismo y amistad. Es el momento que a uno le gustaría ser compositor o poeta para poder expresar con pocas pero precisas notas o palabras lo que se siente pero ante mi incapacidad permítanme  que, siguiendo al cartero de Pablo Neruda, robe algunos versos a Miguel Hernández:

 

Llorar dentro de un pozo,

en la misma raíz desconsolada

del agua, del sollozo,

del corazón quisiera:

donde nadie me viera la voz ni la mirada,

ni restos de mis lágrimas me viera

 

 

Prof. Dr. Luis Olmos

Presidente de la SEIETSS