Editoriales

 EDITORIAL Noviembre de 2004

Prof. Dr. Fernando  Pérez Peña

CÓMO SE ENSEÑABA DERMATOLOGÍA HACE 40 AÑOS
(
7° CURSO (1962/63): DERMATOLOGÍA)

 

 

Las enfermedades de la piel se estudiaban en una asignatura denominada, por entonces, Dermatología y Venereología, lo cual explica lo abundante que en España eran. Las enfermedades de transmisión sexual, especialmente la sífilis y la gonococia (las clásicas "purgaciones"), justificaban las numerosas consultas existentes, sobre todo en el viejo Madrid (en las proximidades de la Plaza de Tirso de Molina, en la Calle de Atocha, etc.). Basta recordar que la tripulación de la VI flota estadounidense advertía de que en los puertos españoles del Mediterráneo, la prevalencia de enfermedades venéreas, era superior a la existente en los puertos franceses e italianos. Raro era el médico que, incluso siendo estudiante de medicina, no hubiera tratado a un amigo con tal dolencia. Su estudio ocupaba todo el curso con dos clases semanales, pero bien podía haberse impartido en un trimestre. 

 

Aunque José Eugenio Olavide (1836-1901) inicia la enseñanza de la Dermatología, en 1864, después de ser nombrado (cuatro años antes) médico del Hospital “San Juan de Dios” y encargársele, por vez primera en España, del cuidado de120 camas destinadas a enfermos puramente dermatológicos1, sin duda es Juan de Azúa y Suarez (1852-1922), Catedrático de “San Carlos”, el dermatólogo que dio mayor prestigio a la dermatología española y a su cátedra, creada en 1886, a quien sucedió, en dicha Cátedra, José Sánchez-Covisa (1881-1941), exiliado por razones políticas derivadas de la Guerra Civil Española. Al finalizar ésta, mediante concurso de traslado, el catedrático de Granada, José Gay Prieto, viene a Madrid para remplazar a Sánchez Covisa. Según testimonio de este profesor, antes de la contienda, solo existían en España, tres catedráticos de dermatología; uno - que según sus propias palabras-, se "chifló", otro que se exilió, y él, que se encontraba en la Facultad de Granada.     

José Gay Prieto, había nacido en Madrid, en 1905, cuando su padre - que era filipino- era Cónsul de Estados Unidos en ésta capital. Presumía de tener una bisabuela china (se llamaba Di-Ching) y ser su madre madrileña. 

 

Licenciado en Medicina a los 20 años, enseguida (en 1928) obtiene por oposición una plaza en el Dispensario Antivenéreo de Madrid, y en 1932, en plena República, gana la Cátedra de Dermatología de Granada2. El Prof. Gay, afirmaba con frecuencia, que él se consideraba Catedrático de segunda, es decir el que cumple con el sagrado deber de residir en la ciudad donde se encuentra la Facultad, dando todos los días su clase, en contraposición a los que él llamaba de primera, que vivían en otra ciudad, generalmente Madrid, y una vez al mes, pasaban por su Cátedra de provincias. Pese a ésta afirmación, Gay Prieto se vio obligado a abandonar relativamente su Cátedra, dado que durante seis años, fue consultor en la OMS, y durante cuatro, Director de la Sección de lepra de la referida organización internacional, siendo considerado como primera autoridad mundial en esta enfermedad, logrando todos los cargos internacionales en el campo de  la dermatología y perteneciendo a prácticamente todas las Sociedades dermatológicas del mundo. 

Una ley, publicada en 1958, permitía a los funcionarios españoles ocupar cargos en la Naciones Unidad, sin perder su destino. La enseñanza en su Cátedra quedaba a cargo del Dr. Gerardo Jaqueti, tal vez el dermatólogo más famoso de Madrid en aquella época, creyéndose erróneamente que era Catedrático, cuando no lo era, pues se presentó una vez a Cátedra y no obteniéndola optó tranquilamente por su cargo de Jefe de Dermatología del Hospital de “San Juan de Dios” y por su clientela privada. 

 

Dado que Gay permanecía ausente de su Cátedra demasiado tiempo, se utilizó ello como pretexto, para crear "para alguien" una segunda Cátedra de dermatología, absolutamente innecesaria, pues hubiera bastado con dejar a Jaqueti como encargado, hasta el regreso de Gay Prieto (recuérdese el tiempo que estuvo vacante la Cátedra del Prof. Cañizo, encargándose de la misma el Dr. Pallardo, hasta que se convocó, en 1952, y eso que se trataba de una Médica, asignatura de mucha mayor importancia). Sin duda alguna, la intriga y caciquismo jugó un papel importante para crear la Cátedra II de Dermatología, que ocuparía en 1961, el Catedrático de Valladolid, José Gómez Orbaneja3, quien, curiosamente, ocupaba simultáneamente, la plaza de Jefe de Servicio de Dermatología de la Clínica de la Concepción (desde la organización del instituto de Investigaciones Médicas), con el visto bueno de su Directo, Carlos Jiménez Díaz, quien como es sabido, defendía la dedicación exclusiva. Gómez Orbaneja, tenía además servicio, en el Hospital de “San Juan de Dios”. Con tal pluriempleo, no extraña que Orbaneja hubiera "incumplido" su función docente en Valladolid, acudiendo un par de veces cada mes a impartir sus clases, para lo cual necesariamente tuvo que contar con cierto tráfico de influencias, a través de sus familiares o del propio D. Carlos.

José Gómez Orbaneja había nacido el día 9 de diciembre de 1908, en Valladolid, donde cursa la licenciatura, formándose profesionalmente, algunos meses, en el Hospital General de Viena (donde fue pensionado por la JAE) y en el Hospital Cantonal de Zurich, como becario de la Fundación Bruno Bloch. En 1943 obtiene la plaza de Profesor de la Beneficencia Provincial (Hospital de “San Juan de Dios”) y en 1946 la Cátedra de Valladolid, donde teóricamente permanece hasta 1961 en que se incorpora a la Cátedra II, antes citada. 

 

El curso 62/63, nos encontramos pues, con dos Catedráticos de Dermatología, los dos llamados José. Por una parte José Gay Prieto, rodeado de un gran prestigio científico, de carácter rebelde y disconforme, con gran inteligencia, con dominio de varias lenguas, brusco en sus expresiones pero generalmente sincero, huyendo de irse por las ramas y presumiendo de no haber recibido nunca, una condecoración del régimen de Franco, con el que no se trataba demasiado, no faltando quien en su tiempo lo etiquetara de "rojo". Gran fumador de cigarros habanos, se le atribuía también el hábito de degustar derivados morfínicos, hábito tal vez adquirido en sus repetidas vueltas al mundo, visitando los países más exóticos. Dando clases era un gran orador, generalmente en tono presuntuoso y desafiante, con su puro en la boca y con tendencia a amenizar las clases con algún exabrupto.

Se comentaba, entre los alumnos, la anécdota de que en cierta ocasión, acudió a su consulta un joven con gonorrea, jurando por todos los santos que la había cogido en el cuarto de baño, respondiendo D. José: ¡si, en el baño, pero jodiendo! 

 

El otro catedrático, José Gómez Orbaneja 4, incorporado el curso anterior, era estudioso y conocedor de su oficio, pero peor orador, por lo que sus clases resultaban más monótonas. Aunque con el alumnado se mostraba respetuoso y serio, su temperamento era - según sus colaboradores - sumamente irascible, resultando difícil la convivencia con él. Se rumoreaba que, en enero de 1941, había sido nombrado Prof. Auxiliar temporal, adscrito a la Cátedra del Prof.Gay, pero que fue cesado en su cargo por orden del propio catedrático "por desacato a la autoridad". 

 

Los alumnos se adscribían a una u otra Cátedra, por orden alfabético, por lo que nos correspondió recibir enseñanza del equipo de Gómez Orbaneja, que en honor a la verdad, supieron cumplir decorosamente, con los objetivos docentes tanto teóricos como prácticos, probablemente por la gran valía de sus colaboradores (Iglesias, Lozano, Evaristo Sánchez Yus, entre otros) y el buen trato con los alumnos. 

 

Para la enseñanza práctica, cada cátedra disponía de alrededor de sesenta camas  y de las salas del Hospital de San Juan de Dios5, por lo que el alumno, podía fácilmente conocer las lesiones dermatológicas fundamentales. Además, en aquel curso se realizó una excursión a la leprosería de Trillo (Guadalajara), donde convivimos una jornada, con los numerosos pacientes leprosos (y sus familias) que allí residían.

 

 

F. Pérez Peña

 

F. Pérez Peña es Prof. Titular de Patología y Clínica Médica (Facultad de Medicina. Hospital Clínico de San Carlos. U.C.M.) y autor del ensayo "Exilio y Depuración política de los Profesores de San Carlos"

 


1 Trayectorias históricas de la Dermato-venereología: www.dermocosmos.com

2 De sus avalares durante la guerra civil española, nos hemos ocupado en otro lugar: Exilio y Depuración de los profesores de” San Carlos”

3 Según alguno de sus colaboradores, existía la sospecha de que siendo familiar del 2° Marqués de Estella, D. Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, habría intervenido Torcuato Fernández Miranda (Exilio y depuración de los profesores de “San Carlos”)

4 Nace en Valladolid en diciembre de 1908, donde se licencia en Medicina. Hasta después de la Guerra Civil, no tendría relación alguna con la Facultad de Medicina (Exilio y depuración de los profesores de “San Carlos”)  

5 Se hallaba situado en la calle del Dr. Esquerdo, en el solar del actual Hospital Gregorio Marañón, en sus distintos pabellones separados por zonas ajardinadas, al estilo francés, se podían observar las entidades dermatológicas más diversas (sarna, tiñas, lepra, sífilis, etc.) (Exilio y depuración d e los profesores de “San Carlos”)