Editoriales

 EDITORIAL Marzo de 2001 

Prof. Luis Olmos

Departamento de Dermatología de la Universidad Complutense de Madrid

EL PRIMER INSTITUTO DEL INSALUD

(El C.E.T.S de Dermatología, 1983)

Parte 1

En este reino de España, todos los días se inventa la pólvora. Ahora se han inventado los Institutos del INSALUD, especialmente en el Hospital Clínico “San Carlos” de Madrid, con las confesables intenciones de agrupar varios Servicios que eviten duplicidad de funciones y de gestión (el Instituto de Enfermedades y Cirugía de la piel es un solo Servicio estratégicamente convertido en Instituto) (1), tomando como referencia el apartado 5.2.3.B.3 (olvidando otros) del llamado Plan Estratégico de dicho Hospital Clínico "San Carlos". 

Ante esta posibilidad, rápidamente se incorporan estructuras llamadas organizadoras: Presidente, Director, Subdirector, Supervisor, etc. etc. con los consiguientes Comités de Dirección, Gestión, Técnico, Asesor, etc., etc., con las confesables intenciones de  crear un marco de incentivos a los profesionales sanitarios y un cambio en el modelo de gestión que permita la autonomía económica, de suministros y de reciclaje, selección y contratación de los recursos humanos.

Preguntas: ¿cuáles son las funciones actuales del Director Médico?, ¿no debe controlar y coordinar las actividades de los diferentes Servicios?, ¿no debe coordinar y facilitar el trabajo de los diferentes Servicios mediante el reciclaje, selección y contratación de los recursos humanos que necesiten? ¿cuáles son las funciones actuales del Gerente?, ¿no debe controlar y coordinar los suministros y demás gastos que la dirección médica considere necesarios y él considere posible?, ¿uno y otro pretenden ser remplazados por la estructura organizadora de los Institutos, para no duplicar gastos?.

En 1983 fue aprobada, por la Comisión Permanente de la Junta de Gobierno del Hospital Clínico “San Carlos” de Madrid, la creación del CENTRO DE ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL (C.E.T.S.) “con el fin de que la problemática de dichas enfermedades, tan actual e importante, pueda agruparse bajo el concepto de Unidad Funcional”

Esta Unidad Funcional nació con la participación de todo el Servicio de Dermatología, dirigido por el Dr. Robledo Aguilar, y de todo el Servicio de Serología, dirigido por el Dr. Pino del Corral, incorporándose progresiva, parcial y protocolizadamente el Servicio de Ginecología, Microbiología, Urología y cuantos, por una razón u otra, podían beneficiarse de dicho Centro o dicho Centro podía beneficiarse de los Servicios (2). Ejemplos: el Servicio de Ginecología, por las dificultades para controlar las parejas masculinas, envía a la mujer para que el C.E.T.S. controle su bacteriología y micología genital y al mismo tiempo controle a la pareja, lo que es muy importante en la cadena epidemiológica; al contrario, como el C.E.T.S. no puede hacer exploraciones o cirugía de genitales masculinos o femeninos internos envía la enferma o el enfermo a ginecología o urología. Esta metodología se repite para cuantas especialidades se necesite, que son muchas, sobre todo en el SIDA, y siempre protocolizada para el beneficio del enfermo, con eficacia técnica y económica.

En el otoño del mismo año ya estaba completamente oficializado el Centro con  la debida señalización, logotipo, formatos de cartas, recetas, modelo de respuestas, sobres, tarjetas de búsqueda, libretas de control  y, lo que es más importante, la primera Historia Clínica normalizada del Hospital. Todos los Servicios tuvieron información detallada del nuevo Sector, con la oferta de “la más completa colaboración en el estudio de cuantos enfermos, hospitalizados o no, tengan relación, no solo con la venereología clásica, sino con virus (herpes, condilomas...), bacterias (clamidias, micoplasmas...) protozoos (tricomonas), hongos (cándidas), parásitos (sarna, piojos...) cuyo mecanismo de transmisión es sexual”.

Los locales del CETS estaban situados en el Sótano Sur, sede del Servicio del Serología, y disponía de una sala de espera, una secretaría, dos consultas (hombres y mujeres), un laboratorio de serología, otro de bacteriología y micología, una sala de microscopios, un archivo y biblioteca, una zona de esterilización, un almacén, los servicios higiénicos y dos despachos, uno para el personal sanitario y otro para el jefe del Servicio de Serología.

Los recursos humanos eran, además de todo el equipo de Serología (jefe de Servicio, Jefe de Sección, dos Adjuntos, enfermera, auxiliar de enfermera y secretária), un Jefe de Sección de Dermatología (Coordinador del C.E.T.S.) y, al menos, cuatro Residentes de Dermatología (MIR y en formación universitaria).

El organigrama del Centro de Enfermedades de Transmisión Sexual comenzaba, de 8 a 9 de mañana, para los Médicos Clínicos, completando las Historias Clínicas de la víspera con la Historia Sociológica del enfermo, para seguir de 9 a 10 con la revisión de los resultados del día anterior y la pequeña cirugía programada, de 10 a 13 horas se hacían las consultas, de 13 a 14 horas, salvo los Lunes que se reservaba para el estudio individual y los Viernes que se hacía una sesión monográfica, el resto de los días de la semana eran para la crítica bibliográfica, serológica y clínica y de 14 a 15 horas se hacían las interconsultas hospitalarias y el informe diario al Jefe del Sector.

Para los Médicos de Laboratorio, de 8 a 9 la crítica de los resultados serológicos y bacteriológicos del día anterior, de 9 a 10 la serología reagínica, de 10 a 13 Inmunofluorescencia, Lunes y Miércoles, preparación de reactivos y cultivos, Martes y test de Nelson Jueves y Viernes,  de 13 a 14 horas el mismo programa que para los Médicos Clínicos y de 14 a 15 horas el diagnóstico bacteriológico, micológico e informe al Jefe de Sector.

El personal de enfermería  preparaban y proporcionaban el material clínico y de laboratorio de 8 a 9 de la mañana, de 9 a 13 confeccionaban la ficha estadística y asistían a los médicos de laboratorio y clínicos en las consultas, de 13 a 14 horas recogían y cuidaban el material clínico y de laboratorio empleado y de 14 a 15 horas hacían el informe diario al los Médicos

La secretaria comenzaba, de 8 a 9, contactando los Servicios técnicos y proveedores del Hospital, para seguir de 9 a 13 horas con la atención a las llamadas, organización de las citas y distribución y ordenación de Historias Clínicas, de 13 a 14 horas hacía la correspondencia y de 14 a 15 horas, organizaba el archivo, la biblioteca y las fotocopias necesarias.

Esta estructura permite que el enfermo sea controlado integralmente, porque después de una Historia Clínica normalizada, donde no faltan ni sobran preguntas útiles para la exploración, para programas epidemiológicos, sociales, etc., para los exámenes complementarios  que se hacen en la misma consulta, como el examen microscópico en fresco, las coloraciones, las tomas repetidas, las centrifugaciones, etc., es perfectamente posible llegar al diagnóstico y al tratamiento en la primera consulta, independientemente de que se necesite un control de revisión. Solamente existe un Centro semejante en la Sanidad Nacional y pertenece a la Comunidad de Madrid: El Centro Sandoval.