Editoriales

 EDITORIAL Octubre de 2000 

Prof. Luis Olmos

Departamento de Dermatología de la Universidad Complutense de Madrid

INSTITUTO DE DERMATOLOGÍA

Parte 1

Lo siento por el profesor Robledo, la cuadratura del círculo no existe.  No es posible cambiar un Servicio de Dermatología por un Instituto, utilizando los mismos locales, los mismos materiales, los mismos presupuestos, el mismo personal (salvo las cuatro personas que molestan), los mismos confesables objetivos, que se suponen para mejor cuidar al enfermo dermatológico, simplemente cambiando el nombre, aunque pudiese ser legal.  

Nunca dejaré de sorprenderme cuando un responsable, a veces tan importante como un diputado, dice que una acción es inmoral pero es legal.  Uno se pregunta ¿a qué espera para intentar cambiar semejante ley?.  Sin duda, en el caso del llamado Instituto de Dermatología, la tranquilidad de conciencia puede venir de las nuevas aportaciones "investigadoras" de la teledermatología y de las menos nuevas tendencias economicistas de la "autogestión", iniciadas por los llamados socialistas y prudentemente adaptadas por un equipo ministerial proveniente de Galicia.

Lo siento, no se puede tranquilizar la conciencia con esas dos aportaciones, porque nada tiene que ver el Instituto con la teledermatología, nada tiene que ver la teledermatología con la investigación y nada tiene que ver la autogestión con el uso libre de los fondos públicos.  Las nuevas tecnologías, se quiera o no, seran/son necesarias en los Hospitales, Servicios, Secciones, Unidades, Mutuas, Institutos, Asociaciones y hasta en cada casa, sin que ello sea privativo de ninguna profesión ni represente ninguna investigación sino un mero instrumento de trabajo.  La investigación es otra cosa.

Es verdad que los nuevos instrumentos, desde el comienzo de los tiempos, son adoptados más fácilmente por los jóvenes, pero también es verdad que los viejos, especialmente los que han hecho oposiciones universitarias con obligación de hacer la llamada "Memoria", donde se explicaba el Concepto, Método, Fuentes y Contenido de la disciplina a la que se opositaba no tienen excusa para que siendo Jefe de Servicio, renuncie a la constante actualización para mejorar las funciones a las que está obligado y mucho menos, como en este caso, cuando no se trata de ninguna alta tecnología, sino de una nueva tecnología, aunque algunos se empeñen en considerarla como alta "investigación".

Los métodos dermatológicos han estado, están y estarán pluralizados, diversificados, según los dominios y en cada dominio según los problemas.  Entre los valores de la Dermatología hay que salvaguardar un pasado con su historia, sus libros, sus obras pasadas, incluida la interpretación del conjunto de las informaciones disponibles, pero sobre todo son sus funciones de adaptación y de producción quienes exigen un constante esfuerzo de imaginación y de adaptación metodológica para que la especialidad cumpla con la misión y el compromiso que siempre ha tenido con la sociedad. ¿Cómo se puede ser responsable de algo sin tener el menor sentido epistemológico de lo que se hace?  

La Teledermatología no es ningún invento de la Dermatología, es la utilización de las técnicas de comunicación, como se utiliza el nitrógeno líquido o los rayos ultravioletas.  El problema está en la buena utilización y ahí es donde entramos los dermatólogos, porque solamente nosotros sabemos que la crioterapia no se debe utilizar para un psoriasis y que el PUVA no se debe de utilizar para un melanoma.  

Lamento mucho que algunos políticos, incluidos gerentes de hospitales, quieran saber de todo y consideren la Teledermatología útil para "el diagnóstico y el tratamiento clínico de problemas dermatológicos a distancia" (Plan de Telemedicina del INSALUD.  Enero 2000), citando países tan relevantes como el Reino Unido o Noruega, sin decir que, tanto uno como otro, tienen tierras heladas 10 meses del año, donde jamás hacen un diagnóstico sin ver al enfermo.  Ellos no confunden el consejo médico con el diagnóstico porque, entre otras cosas, tienen una justicia muy eficaz.  No quiero aventurarme en la definición de la Teledermatología porque creo que es preciso respetar la metodología del plan de trabajo, los medios de que se dispone, los métodos de selección y explotación de los resultados y sobre todo la posibilidad de traducir las variables en términos observables y en la de medir los resultados, pero de lo que estoy seguro es que la Teledermatología no es para el diagnóstico y tratamiento dermatológico, lo que no disminuye en nada su valor para la estructura sanitaria.  Y soy uno de los primeros a tener una página web de dermatología, desde hace más de dos años, con mucho éxito.  (continua)