Editoriales

Profs. Drs. A. Cabré †, Luis Olmos

Departamento de Dermatología de la Universidad Complutense de Madrid

 

TRAYECTORIAS  HISTÓRICAS  DE  
LA  DERMATO-VENEREOLOGÍA

 

Parte 1

Lógico es pensar que las manifestaciones cutáneas de la enfermedad merecieron la atención de los hombres que, en épocas remotas, cultivaron la Medicina; lógico es también suponer que los médicos de todos los tiempos concedieron más o menos importancia a la exploración de la piel y sus faneras, en el examen del hombre enfermo. La piel como órgano, en el sentido unitario funcional y patogénico, ha encontrado eco más e menos intenso en las corrientes doctrinales que han presidido el devenir de la medicina en el transcurso del tiempo. Como recordaba GAY PRIETO, hasta el siglo XVIII las teoría hipocráticas frenaron la capacidad de observación del hombre. No dedicó su esfuerzo a precisar las lesiones accesibles a su mirada, sino a explicar la génesis de las mismas, a la luz de la doctrina ciegamente aceptada. A este respecto, comenta DARIER, que el espíritu humano en su desarrollo, al igual que el de los niños, tiende a investigar el “por qué" de los fenómenos antes que dedicarse a analizarlos, a considerar su “cómo" y a precisar sus caracteres.

Clásicamente se consideran los albores del siglo XIX como el punto de partida de la Dermatología en su cualidad de disciplina médica bien individualizada. Alguna semilla de esta sólida trayectoria, en el transcurso del pasado siglo, empieza a germinar en el llamado Renacimiento de la Medicina. Concretamente, la figura de HIERONYMUS MERCURIALIS (1530-1606) y su obra “De morbis cutaneis et omnibus corporis excrementis", que debemos a su discípulo PAOLO AICARDIO, considerado por IWAN BLOCH como el primer tratado moderno de las enfermedades cutáneas, significan el primer jalón en el devenir de la Dermatología. La gran figura del llamado "Hipócrates inglés",THOMAS SYDENHAM (1624-1689) y su concepción de la “especie morbosa" de tanta importancia para la moderna noxología médica, preceden en un siglo al periodo llamado de la sistematización, que alcanza su acmé en el mismo siglo XVIII, con CARLOS de LINNEO (1707-1774) y sus obras "Systema naturae" (1735).  "Genera plantarum" (1737) y la menos conocida "Genera morborum" (1763). DANIEL TURNER, en 1714,  FRANÇOIS BOISSIER DE SAUVAGES (1706-1767), ANNE CHARLES LORRY (1726-1783) y muy particularmente JUAN JACOBO PLENCK (1738-1807), en su obra "Doctrina de morbís cutaneis", consagran a las enfermedades cutáneas, importantes ensayos de sistematización, siguiendo la máxima del Profesor de Upsala: "Naturales dari classes ita creatas pate ex plurimis".

A partir de la obra de PLENCK, se multiplican las clasificaciones dermatológicas, hasta llegar a la sistematización actual, basada en la concepción de las dermatosis del francés LOUIS BROCQ (1856-1929).

Desde el punto de vista histórico, podemos mencionar tres orientaciones nacidas de fenómenos heterogéneos, que han contribuido a precisar nuestros conocimientos, tanto ortológicos como patológicos, de la piel. Una primera etapa morfológica, nacida con la clasificaciones de las enfermedades cutáneas propuesta por PLENCK, en su obra publicada en Viena en 1776, comprendiendo catorce clases:

  • maculae

  • pustulae

  • vesiculae

  • bullae

  • papulae

  • crustae

  • squamae

  • callositates

  • excrescentiae cutaneae

  • ulcera cutanea

  • vulnera cutanea

  • insecta cutanea

  • morbi unguium

  • morbi pilorum

He aquí, pues, la base de las eflorescencias, cuerpo de doctrina de la propedéutica dermatológica, irrumpiendo en el pensamiento médico del siglo XVIII. A finales del mismo, esta trayectoria morfológica se verá enriquecida por la obra del ingles ROBERT WILLAN (1757-1812).

En la introducción de su libro "Description and treatment of cutaneous diseases". publicado en 1798, recuerda sus intenciones, denominadas por él mismo “desiderata", al emprender el estudio de las enfermedades cutáneas:

a)   fijar mediante definiciones más apropiadas y precisas, las términos empleados para designar las enfermedades, así como su significado,

b)   basándose en peculiaridades evolutivas y circunstancias particulares en la aparición de las enfermedades, emitir clasificaciones generales, ordenar aquellas en géneros determinados y describir sus forma o variedades minuciosamente.

c)  clasificar aquellas enfermedades cutáneas que no habían sido diferenciadas anteriormente, y

d)  especificar la forma de tratamiento de cada enfermedad.

Su obra quedó por completar y fue concluida por su discípulo THOMAS BATEMAN (l778-1821), quien publicó en 1813, en Londres, la “practical synopsis of cutanaeus diseases according to the arrangement of Dr. WILLAN".  La clasificación de SATEMAN, inspirada en la de WILLAN, comprende ocho órdenes, donde se agrupan todas las afecciones cutáneas:

  • papulae

  • squamae

  • exanthemae

  • bullas

  • pustulae

  • vesículas

  • tuberculae

  • maculae

Termina la obra de BATEMAN con un capítulo dedicado a las “syphilitic eruptions".