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EPIDEMIOLOGÍA DE LAS ETS

GRUPOS Y PRÁCTICAS DE RIESGO

Parte 1

L. Olmos Acebes

Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), incluido el SIDA, siguen planteando problemas en los estudios epidemiológicos, porque son multidisciplinarias y cada especialidad tiene tendencias particulares para el diagnóstico, seguimiento y notificación. Síntomas semejantes pueden ser producidos por gérmenes diferentes o son síndromes multietiológicos para los que no siempre se tienen las condiciones técnicas de control, por lo que por no existir una clasificación y recogida de datos unificadas y universales, son subnotificadas y con una vigilancia incompleta. En España solo es obligatorio declarar, desde 1982, la sífilis y la gonococia, lo que no es muestra muy representativa del conjunto de la patología de transmisión sexual, pero además es que, incluso esa declaración obligatoria es muy infiel ya que la recogida de datos depende de estamentos tan variados como el Ministerio de Sanidad, las distintas Autonomías con transferencias, organizaciones paraestatales, sin contar las variaciones producidas por la medicina privada o semiprivada, como las Sociedades y Mútuas, e incluso la estructura sanitaria que no tiene una distribución ordenada de las especialidades encargadas del diagnóstico, control y tratamiento de estas enfermedades, en las que además hace continuos cambios de responsables y personal sanitario.

Probablemente las cifras más aproximadas de la incidencia y prevalencia de las ETS de nuestro país sean las de la Sociedad Española para la Investigación de las ETS y SIDA (SEIETSS), porque desde su fundación emplea historias clínicas normalizadas en todas sus delegaciones.

Como de todas formas, en el momento que se utilizan estadísticas, sean del dominio que sean, las cifras siempre son dependientes de varios parámetros y por tanto propicias a la interpretación partidista, no insistiremos demasiado en este apartado y nos referiremos a las que habitualmente utiliza la literatura actualizada, con el fin de orientarse sobre la gravedad y el grado de propagación de las enfermedades de transmisión sexual.

SEXO

 

Salvo excepciones, la mujer, por razones fisiológicas, tiene más pronto el desarrollo, no solo físico sino también psicológico y es algo que repercute notablemente en la epidemiología de las ETS, porque ya a partir de los 14 años pueden padecer estas infecciones y contrariamente a lo que después sucede pueden ser marcadores de la cadena epidemiológica, a pesar de la escasa sintomatología que se suele producir en el sexo femenino.

A partir de los 20 años, la incidencia de las ETS se igualan y rápidamente es el hombre el marcador de las infecciones, persistiendo ya en todas las edades, por la mayor facilidad para el diagnóstico y la mayor sintomatología objetiva.


Cuadro I: Gonococia en USA

 

NUMERO DE PAREJAS

 

Simplemente por razones estadísticas, está claro que cuantas más parejas diferentes se tenga hay mayores riesgos de padecer una enfermedad de transmisión sexual y por tanto la incidencia y prevalencia de estas enfermedades dependen en gran medida de la promiscuidad de los individuos. Se entiende por promiscuo a toda persona que tenga más de 5-6 parejas diferentes al año y aunque, como acabamos de decir, es un parámetro importante en la epidemiología, no es el único y, como siempre, hay que tener en cuenta todos para valorar los riesgos, porque se puede ser promiscuo y tener menos riesgos de adquirir una ETS que el que es monógamo, porque aquél puede utilizar meticulosamente medidas preventivas, como el preservativo, y éste no, pero lo normal es que a mayor promiscuidad mayor riesgo.

En todo caso conviene prescindir de prejuicios y desconfiar de las apariencias externas porque teóricamente, en Europa y especialmente en España, la mayoría de los activos sexualmente son monógamos pero la realidad de los estudios epidemiológicos confirman que si bien más del 40% tienen una sola pareja entre los que tienen 2 hasta 5 parejas al año constituyen alrededor de otro 39%, es decir se reparten el riesgo de más de 2 parejas, alrededor del 40% de la población sexualmente activa.

   

 Cuadro II: Nº de parejas en ETS

 

GONOCOCIA  

La gonococia en USA ha seguido una curva diferente a la de la sífilis, porque el descenso producido por la venida de la penicilina no fue tan notable, alcanzando su mínima incidencia en 1956, con menos de 150 casos x 100.000 habitantes, para ascender muy lentamente hasta 1962 que, bruscamente, en 1966 alcanza los 200 casos y en 1974 entre 450-500, momento en que se vuelve a estabilizar, con tendencia a la baja lenta, pues todavía en 1980 estaba próximo a los 450 casos. Cuando el descenso se hace más brusco, hasta menos de 400 casos x 100.000 habitantes es en 1984, lo que se mantiene hasta 1986, que es cuando el descenso se hace brutal, llegando a menos de 300 casos en 1990, disminución que sigue produciéndose en la actualidad.

En el Reino Unido la evolución ha sido parecida, la menor incidencia se alcanzó en 1955, con 46 casos x 100.000 habitantes, para ir subiendo progresivamente hasta el máximo de 128, en 1977, momento en que comenzó a descender continuamente hasta menos de 90 casos x 100.000 habitantes en 1990 y sigue descendiendo (Cuadro III).

En Escandinavia se repiten las tendencias. En 1960 se produjeron 100 gonococias x 100.000 habitantes, ascendiendo al máximo en 1972 con 290 casos, para descender a 165 en 1977, con un pico de ascenso entre 1978-1985 que se mantuvo entre 200-190 enfermos x 100.000 habitantes, para llegar al mínimo de 50 en 1990.

España 1996: 3917 casos
 
           1997:2327 casos  

Cuadro III:Incidencia de gonococo en UK

En España parece seguir la misma evolución que en el resto del mundo desarrollado, aunque el descenso debió de comenzar mucho más tarde, porque en 1984 había 27.903 casos, al año siguiente 31.250 y es a partir de 1986 que desciende de 30.500 hasta 13.702, en 1990 y 11.428 en 1991, pasando de 66.11 casos x 100.000 habitantes en 1982 a 82,2 en 1985, 30,9 en 1991, 11,72, con 4.597 casos, en 1995 y seguir bajando en 1997 hasta 2.327 casos.

Si se compara la evolución epidemiológica de la sífilis y la gonococia se puede ver que las curvas son distintas, a pesar de que en las dos enfermedades, desde el comienzo, era útil la penicilina. La gonococia siempre ha tenido mayor número de casos, nunca ha podido descender su incidencia tanto como la sífilis, siempre ha tenido más oscilaciones y al final parece descender más rápidamente. La posible explicación tal vez venga de la mayor infectividad del gonococo, de la facilidad de diagnóstico en el varón, incluso para un profano, lo que facilita la automedicación incorrecta, del reservorio que es la mujer, por no dar sintomatología aparente, manteniendo la contagiosidad, y de la variabilidad del gonococo, que es capaz de hacer resistencias, tanto cromosómicas como plasmídicas, y no solo a la penicilina.

En Agosto de 1976 se descubrió, en USA, la primera cepa de Neisseria gonorrhoeae productora de penicilinasa (NGPP) por un plásmido, procedente de Asia, y desde entonces todos los países siguen declarando todos los años mayor número de casos de resistencia a la penicilina y otros antibióticos, especialmente a la espectinomicina y las tetraciclinas. En América Central y el Caribe, desde 1980, el número de cepas NGPP está en franco aumento, oscilando entre el 12,4% de las cepas de gonococo estudiadas en Cuba y el 69% en Haití. En la República Dominicana paso del 35% de casos registrados en 1985 al 72% en 1990.

En algunos países de Europa, como Holanda, las cepas NGPP han aumentado del 11,4% en 1987 al 30% en 1990 y lo que es peor que el 9,1% de estas cepas contienen un plásmido que las hace resistentes a las tetraciclinas y ha motivado una epidemia de gonococia resistente a dicho tratamiento.

En España, desde el aislamiento de la primera cepa NGPP, en 1979, también se ha producido un progresivo aumento de la resistencia de N. gonorrhoeae al antibiótico, alcanzando el 14,2% de las 2.081 cepas estudiadas en 1990, con variaciones tan notables entre las distintas regiones, como el 27,8% en Cataluña y el 3,5% en Asturias (Cuadro IV).  

REGIÓN   Nº DE CEPAS %  DE  NGPP
Andalucía 116 11,2
Aragón 25 24
Asturias 142 3,5
Castilla-León 31 25,8  
Cataluña 342 27,8
Madrid   1002 11,4
País Vasco   228 15,4  
C. Valenciana 172 9,9
Murcia 22 4,5

Cuadro IV.Cepas de NGPP en España (1989).  
(VII Reunión Nacional del G.E.I.E.T.S.. Oviedo,12-14 Oct. 1989).

 

 

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