LIBROS

 

 

EXILIO Y DEPURACIÓN

(en la Facultad de Medicina de San Carlos)

 

CAPÍTULO 13 

 

 

Catedráticos de Odontología

 

Fernando Pérez Peña

Profesor Titular de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de Madrid

 

 

La Escuela de Odontología se encontraba adscrita a la Facultad de Medicina y en ella existía un alto grado de politización que podía sintetizarse en la existencia de dos grupos claramente diferenciados y liderados por dos prestigiosos odontólogos de reconocimiento internacional: los partidarios de Florestan Aguilar (odontólogo de S. M. D. Alfonso XIII y protagonista importante en la génesis de la Ciudad Universitaria) y los seguidores de Bernardino Landete Aragó (de quien se decía que era agnóstico, probablemente relacionado con la masonería y "republicano de pro") entre los que se encontraban los catedráticos Pedro Trobo Hermosa, Ciriaco Mañés Retana y Pedro Mayoral Carpintero.

 

 

 

Bernardino Landete Aragó

 

Nace en Valencia el 12 de septiembre de 1879 trasladándose a Madrid en 1905, donde reside en la calle Barquillo nº 5. Hasta entonces había pertenecido al partido Republicano que en Valencia acaudillaba Vicente Blasco Ibáñez, distinguiéndose posteriormente como persona "liberal de izquierdas, ateo y anticlerical"1.

 

En febrero de 1907, Florestan Aguilar le propone como Auxiliar temporal, permane­ciendo con el ilustre odontólogo hasta que en 1914 logra la cátedra de Prótesis de la Escuela de Odontología. En 1932 obtiene -por oposición- la cátedra de odontología y en 1935, sucede a Ciriaco Juan Mañés (quien había dimitido) como Director de la Escuela de Odontología.

 

En dicha Escuela, lideraba el grupo de "Landetistas" (considerados de izquierda y pertenecientes a la Asociación de Médicos Liberales) frente a los "Aguilaristas" acaudillados por Florestan Aguilar (de claro matiz "derechista").

 

El 18 de julio, le sorprende a Landete en Madrid y es destinado como cirujano a un puesto que la Cruz Roja había instalado en Colmenarejo (Madrid), donde permanece hasta noviembre de 1936 en que se traslada a Valencia - cuando lo hace el Gobierno - y donde organiza un equipo de cirugía máxilo-facial.

 

Tras la guerra civil, son incautadas sus pertenencias y sometido a proceso por el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas que se resolvería en mayo de 1942 siendo absuelto y recobrando la disposición de sus bienes.

 

Pero todavía debía hacer frente a las imputaciones alegadas por el Tribunal de depuración del personal docente de la Universidad Central, en virtud de habérsele incoado expediente con fecha 24 de octubre de 1939.

 

Se le acusaba sobre todo, de ser una "persona de moral bajísima y rastrera", izquierdista, ateo, haberse adherido al Frente Popular y estar relacionado con la masonería; se reconocía también que en los últimos meses varió su conducta y prestó ayuda a numerosos prisioneros del ejército de Franco.

 

El expediente instruido por el Juez Instructor (Prof. E. de Salamanca) concluye el 16 de enero de 1946, y aunque no se ha podido probar su pertenencia a la masonería y pese a reconocerse su probada personalidad profesional y su valor científico en el mundo entero, se propone al Ministerio la separación definitiva del servicio. Sin embargo, el Ministro Ibáñez Martín, por razones oscuras no aprueba la propuesta del Juez Instructor y por orden verbal dispone que se detenga el expediente, sucediendo así y no resolviéndose hasta el 23 de mayo de 1946, fecha en la que se confirma la sentencia.

 

Posteriormente Bernardino Landete solicitaría la revisión del expediente y con fecha 1º de agosto de 1949, el Ministerio resuelve declarar finalizado el citado expediente reintegrando al Prof. Landete al ejercicio de su cátedra con los haberes que le corresponden pero con la pérdida de los haberes dejados de percibir durante la tramitación del expediente (¡diez años!).

 

El 12 de septiembre de ese mismo año, le llegaría la jubilación reglamentaria, recordándonos su proceso de depuración y sanción, al que tuvo lugar con Teófilo Hernando.

 

En 1966, en pleno auge del franquismo y cuando Landete tenía 87 años, se le concedió la medalla de Alfonso X El Sabio. Muy bueno debio ser D. Bernardino o muy cansado debía estar, para aceptar tal muestra de burla.

 

 

 

Pedro Trobo Hermosa

 

Hijo del guardia civil Pedro Trobo Duran (natural de Galdo - Lugo -), nace en 1897 en "Chamartín de la Rosa" (entonces municipio de la provincia de Madrid), donde estaba destinado su padre. Estudia medicina en San Carlos entre los cursos 23/24 y 29/30 licenciándose con sobresaliente en 1930 y en el doctorado al año siguiente. El 21 de junio de 1934, es nombrado (en virtud de oposición) Catedrático de Prótesis Dental de la Escuela de Odontología adscrita a la Facultad de Medicina de Madrid.

 

En junio de 1932, se afilia al Partido Socialista, según él, porque la "Mutualidad Obrera" había convocado un concurso de méritos para cubrir una plaza de odontólogo, siendo condición preferente el pertenecer al partido socialista (¡ejemplar concepto de la igualdad de oportunidades que tenía el partido Socialista y poco modélica la actitud de Pedro Trobo para afiliarse a un partido político!). Obtenida la plaza la desempeñaría hasta el inicio de la guerra civil. También estaba afiliado a los "Médicos Liberales" y a UGT

 

Al iniciarse el pronunciamiento militar, trata de marchar a Francia para lo cual logró conseguir dos salvoconductos de la Dirección General de Seguridad, pasaportes que no utiliza al parecer por falta de dinero -según sus propias palabras- y por un edicto que ordenaba que ningún médico se moviese de Madrid (orden que sus compañeros de claustro más prestigiosos, ignoraron o no cumplieron, puesto que marcharon hacia el extranjero).

 

A finales de septiembre de 1936, es requerido por el Director del Hospital de San Carlos para instalar un equipo para el tratamiento de heridas de guerra relacionadas con la odontología, donde permanece hasta mediados de noviembre, fecha en la que el Colegió de Odontólogos (incautado ya, por el Frente Popular), le destina a un hospital de sangre fundado por dicho Colegio, en las "Alquerías del Niño Perdido" en Villarreal (Castellón), donde estuvo hasta abril de 1938, fecha en la que fue evacuado, siendo trasladado a la Facultad de Medicina de Valencia donde desempeñó el cargo de Jefe de Clínica del Hospital Clínico -transformado en Militar- asimilado al Grado de Mayor.

 

En julio de 1938 es trasladado a Villanueva de la Jara (Cuenca) donde permanece (el mes de agosto) hasta que fue llamado por la Jefatura de Odontología de Valencia "para que se encargara de buscar fórmulas para fabricar materiales odontológicos" que escaseaban; allí se encontraba cuando se terminó la contienda civil.

 

Dado el cargo de Mayor del ejército que desempeñó durante la guerra, el 13 de abril de 1939 (a los doce días de terminar la guerra) es sometido a procedimiento sumarísimo, proponiendo el Juez Militar que instruía el expediente (13 de abril de 1940), la pena de "ocho años y un día de inhabilitación especial", condena que queda pendiente de la aprobación del ministerio. Pero Pedro Trobo, tenía también pendiente otro proceso deriva­do de la denuncia de la Jefatura Nacional de Sanidad y el Colegio de Odontólogos, acusándole de desafección al régimen, proceso que en enero de 1944 queda sobreseído considerando que el inculpado había sido condenado con anterioridad en otro procedimien­to (estando confuso el tema, creemos que el Juez se refería al procedimiento militar).

 

El 18 de agosto de 1939 -ya realizada la obligatoria declaración jurada necesaria para solicitar su incorporación a su cargo de catedrático- escribe al nuevo Decano (Prof. E. de Salamanca) comunicándole que se encuentra preso en la enfermería de la Cárcel de Porlier 54 como consecuencia de la denuncia de un "amigo y compañero" (acusándole de izquierdista) y pensando pedir la libertad provisional solicita al Prof. Salamanca que le ayude a que sea favorable el informe que con toda probabilidad le pedirán y que espera sea positivo "dado que conozco -agrega- las altas dotes de austeridad, moralidad y justicia que concurren en usted". Sugiere al Decano que se informe sobre su actuación durante la guerra civil, preguntando a Jiménez Díaz, Baldomero Sánchez-Cuenca, Femando Caballero Santero y Braulio García de Uña2.

 

En diciembre de 1939, Pedro Trobo continúa preso y escribe de nuevo a Salamanca, agradeciéndole que le han sido abonados sus atrasos y rogándole intervenga sobre el Juez Militar del juzgado nº 2 (Antonio Aranguren) que lleva su causa a los efectos de que le sea concedida la libertad provisional.

 

El 8 de abril de 1940 escribe de nuevo al Decano, comunicándole que ha sido puesto en libertad en virtud de la absolución decretada por el tribunal militar dándole las gracias por su caballerosidad.

 

Por otra parte, con fecha 4 de noviembre de 1939 el Juez Instructor del Tribunal de Depuración del personal docente de la Universidad de Madrid, abre expediente a Pedro Trobo imputándole ser persona izquierdista, que cooperó con los "rojos" -mientras otros exponían su vida para cooperar con el Movimiento Nacional en la zona roja, y que intentó perjudicar a García Pérez del Villar, emboscado en el Hospital Clínico para defender su vida.

 

En consecuencia, propone el 23 de abril de 1940 para su informe a la Dirección General de Enseñanza Superior, que Pedro Trobo sea separado definitivamente de su cargo de catedrático.

 

Sin embargo, la Dirección General modifica la propuesta de Salamanca y establece como sentencia el 26 de abril de 1940, la postergación por dos años e inhabilitación para cargos directivos y de confianza.

 

Pero aunque el ministro firmó el expediente de conformidad con la propuesta del señor juez, poco después dispuso verbalmente que quedase detenido y sin darle salida. Sin embargo, existe constancia documental de que el 1 de marzo de 1946, el Ministro firma la orden por la cual se considera ultimado el expediente, proponiéndose que Pedro Trobo quede depurado sin sanción, aunque con la pérdida de los haberes no percibidos. A pesar de ello, el expediente queda paralizado lo que da lugar a que con fecha 8 de febrero de 1950, Trobo -harto ya de tal injusticia, si se compara con la suerte seguida por Jiménez. Díaz, Marañón, Pedro Ara, entre otros- dirige al Ministerio una instancia solicitando sea resuelto su expediente de depuración para que pueda integrar­se a su cátedra.

 

Poderes "ocultos" debían estar actuando, pues hasta febrero de 1954 no tendría lugar la orden ministerial por la cual Pedro Trobo quedaba rehabilitado en su cargo con la sanción de inhabilitación para ejercer cargos directivos y de confianza y pérdida de los haberes no percibidos. Total, cerca de 15 años apartado de la cátedra.

 

Pero la odisea de Pedro Trobo no terminaría en 1954 con su definitiva depuración, pues ("al perro flaco todo se le vuelven pulgas") el 8 de septiembre de 1958 el Ministerio de Educación ordenó incoarle expediente disciplinario, como consecuencia de las denuncias realizadas por algunos estudiantes (a través de la Delegación del SEU), nombrando Juez Instructor al catedrático de Fisiología José María Corral García.

 

En el expediente incoado se daba por probado entre otros, los siguientes hechos:

 

Que Pedro Trobo percibía directamente honorarios de los enfermos que asistían a su consulta oficial gratuita de la Escuela de Estomatología.

 

Que en los laboratorios de su cátedra se hacían, a particulares, análisis que se cobraban como privados.

 

Que se coaccionaba a los alumnos, haciéndoles comprar un programa y aparatos de ortodoncia de bastante costo (patentados con su nombre o el de la Cátedra), exigiéndose su compra para poder presentarse a examen.

 

El Juez Instructor (Prof. Corral, discípulo de Negrín) apreciaba también que "estos actos de dudosa ética se realizaron con el objetivo de disponer fondos para aumentar las consignaciones de materiales y personal de su cátedra". Tal vez por esta apreciación, propuso, por haberse realizado una falta -menos grave-, contra el decoro profesional, la suspensión de empleo y sueldo durante cuatro meses.

 

Sin embargo, el Ministerio posiblemente asesorado por alguien a quien nada le gustaba Pedro Trobo, consideró necesaria la revisión del expediente, viéndose en la obliga­ción de nombrar nuevo Juez Instructor, puesto que a José María del Corral le habrá llegado la hora de la jubilación. Y mira por donde, el cargo recae sobre Valentín Matilla Gómez, quien no tarda mucho en dar una nueva interpretación a los hechos y en su consecuencia, una vez finalizada la revisión del expediente propone (en febrero de 1960), la corrección de separación temporal del cargo de catedrático durante cinco años, contados a partir de la fecha en que quedó suspenso de empleo y sueldo.

 

Por orden ministerial del 10 de enero de 1964, Pedro Trobo queda reintegrado en la Cátedra de Prótesis Estomatológica (1a Cátedra).

 

Muy pronto, en septiembre de 1966, sería declarado jubilado por haber cumplido la edad reglamentaria. Falleció en agosto de 1968.

 

 

 

Ciriaco Juan Mañés Retana

 

Nacido en Cidillo (Toledo) el 20 de junio de 1892, logra la cátedra de Prótesis Estomatológica de la Universidad Central, el 4 de julio de 1923.

 

El 13 de junio de 1931, a propuesta de la Junta de profesores de la Escuela de Odontología, fue nombrado Director de la misma, cargo que desempeñó hasta mayo de 1935, siendo sustituido por Bernardino Landete.

 

Iniciada la guerra civil y pese a considerarse hombre de izquierdas, no contento con los procedimientos revolucionarios puestos de manifiesto antes y después del Movimiento, decidió irse al extranjero para -según él- ofrecerse a la "causa nacional".

 

Según sus propias palabras, "con ocasión de sufrir un cólico nefrítico, se presentó a su compañero de claustro Juan Negrín -aprovechando el cargo político que ostentaba (Ministro de Hacienda)- a quien no pudo ver, pero sí le atendió su hijo a quien le solicitó autorización para salir de España por enfermedad, con objeto de operarse, siéndole conce­dido inmediatamente el permiso".

 

Para un historiador no médico, este episodio pudiera parecer lógico, pero para un internista, el pretexto de Mañés, además de denotar poco conocimiento de la patología, resulta ingenuo y traduce una clara parcialidad de Juan Negrín, pues un cólico nefrítico nunca debe justificar la tramitación de un salvoconducto para exiliarse, máxime existiendo declarada una guerra fratricida y existiendo el antecedente de que Negrín, lo negase a otros compañeros de la Facultad.

 

Esta facilidad para obtener autorización para salir de España, daría lugar a diversos rumores, señalando que Mañés sacaría de España cierta cantidad de dinero de Negrín para colocarlo en el extranjero3

 

El 11 de octubre de 1936, logra trasladarse a París, donde fija su residencia (4, Rue du Mont-Thabor) y desde donde envía una carta a Enrique Súñer, en la cual le advierte que a pesar de los temores por las posibles represalias que los rojos pudiesen tomar con su familia, él estaba dispuesto a entrar en zona nacional aunque temía también no encontrar en zona nacional personas que le defendieran. No debió tener respuesta o esta no fuera convincente, pues lo cierto es que permanecería toda la guerra en aquella ciudad. El Gobierno republicano, en marzo de 1938, le había cesado en su puesto de catedrático por abandono de servicio, orden que comunicaba el Vice-rector León Cardenal.

 

Desde París y a través del SIPM con el cual colaboraba, el 28 de abril de 1939, envía su declaración jurada en la que muestra su adhesión al movimiento nacional y afirma que nunca prestó servicio al gobierno rojo; pero dicha declaración no debió llegar a su destino, pues el 30 de septiembre de ese año, el Juez depurador del personal docente de la Universi­dad central se dirige al Director General de Enseñanza, comunicándole que el Prof. Mañés no ha realizado declaración alguna, y que dado que continua en el extranjero, propone que sea separado provisionalmente del escalafón de catedráticos, y el día que volviera, podría instruírsele el oportuno expediente. Como consecuencia de este escrito, el Ministro (Ibáñez Martín) dispone el 30 de octubre de 1939, que el Juez Instructor proceda a la apertura de expediente administrativo.

 

Por esas fechas (31 de octubre de 1939), Mañés enterado de su cese, escribe al Ministro y al Decano desde el Hotel Victoria de Biarritz, comunicándoles que el día 29 de septiembre se presentó en la frontera de Irún donde se el comunicó que "por orden del Departamento de Información, se le prohibía la entrada en España", por lo que no pudo incorporarse a la Facultad, solicitando por ello sea revocado el cese y mostrándose dispues­to a presentarse en Madrid y responder al pliego de cargos que se le imputan y que básicamente eran pertenecer al Partido Socialista, haber obtenido pasaporte de Negrín a cambio de ciertos servicios, y el haber permanecido voluntariamente en París, no regresan­do hasta después de haberse iniciado la 2a Guerra Mundial.

 

El 23 de julio de 1940 (residiendo ya en la calle de Montalbán no 5 de Madrid), declara ante el Juez instructor, y éste (Prof. E. de Salamanca), con fecha 27 de septiembre de 1940, una vez concluso el expediente, propuso la inhabilitación para el desempeño de cargos directivos y de confianza, la suspensión de empleo y sueldo por dos años y posterga­ción por cinco años. De haberse aceptado esta propuesta. Mañés podría haberse reintegrado a la Facultad en 1945. Sin embargo "poderes ocultos" hicieron que la resolución final de la sentencia se prolongara hasta el 13 de noviembre de 1952 (pese a que en 1942, Pilar Franco Bahamonde, viuda de Jaraiz, escribiera al Ministro intercediendo a favor de Mañés), fecha en la que se dictamina que "queda reintegrado sin imposición de sanción (¡12 años esperando la sentencia definitiva!) y con pérdida de los haberes no percibidos". El 4 de diciembre se reintegraría a la cátedra.

 

Ciriaco Juan Mañés Retana, se jubilaría el 22 de junio de 1962.

 

 

 

Pedro Mayoral Carpintero

 

Hijo de Pedro Mayoral Martínez, natural de Frandovinez (Burgos) y Teniente de Caballería destinado en Valencia, nace en esta ciudad el 24 de noviembre de 1880.

 

Estudia medicina en Valencia con un currículum mediocre (solo un sobresaliente en Medicina Legal) donde obtiene el Grado de licenciado el 18 de junio de 1902, y el de Doctor en 1903, ambos con la calificación de aprobado.

 

El 7 de marzo de 1910 (propuesto por el Decano Julián Calleja) fue nombrado Prof. Auxiliar Interino "gratuito", adscrito a la Cátedra de Higiene y Prácticas Bacteriológicas; y allí debió permanecer -antes de dedicarse a la odontología- al menos hasta 1915, pues a él le correspondió por estas fechas, realizar un informe sobre las condiciones higiénicas de las vaquerías establecidas en el interior de Madrid, informe que naturalmente concluía en que resultaban antihigiénicas.

 

El 13 de mayo de 1922, es nombrado Catedrático de Patología y Terapéutica Aplicada de la Escuela de Odontología. En 1934, crea la Sociedad Española de Odonto­logía.

 

Al iniciarse el alzamiento militar, tanto él como su hijo José Mayoral Herrero (Prof. Auxiliar), figuraban entre los profesores considerados izquierdistas, por lo que ambos, visto el rumbo que llevaba la contienda decidieron exiliarse a Colombia. Desde este país, escribiría a Mañés Retana (exiliado en París) diciéndole:

 

"Mucho me alegro que a Landete no le molesten los fascistas, realmente no deben hacerle nada, porque durante la guerra no tomó partido decididamente por ninguno y hasta ahora, que veo mejor las cosas, me parece que nos estuvo haciendo sabotaje en los Servicios de Odontología Militar de la República".

 

Mayoral Carpintero se trasladaría posteriormente a Argentina.


1 Según referencias de A.G. hija de uno de sus colaboradores más íntimos, sus hijos mayores estudiaron en el Instituto-Escuela pero su hija menor - pese a considerarse agnóstico- en el Colegio de las Teresianas.

2 Malos ejemplos puso Trobo para que hablasen a su favor, pues Jiménez Díaz estaba pendiente de ser depurado, Baldomero Sánchez-Cuenca, hombre de derechas denunciaría a su compañero de cátedra Vega Díaz, y García de Uña en su declaración jurada, afirmaría que Trobo se oponía constantemente a la gestión de Florestan Aguilar.

3 Tales rumores surgieron, como consecuencia de las declaraciones de varios odontólogos, alguno de ellos Ayudantes de Clases Practicas de la Cátedra de Mañés (Juan Landete, Augusto Bartak, Tomás Blanco Bueno, Tomás Escolano Hernández, etc.)

 


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