LIBROS

 

 

EXILIO Y DEPURACIÓN

(en la Facultad de Medicina de San Carlos)

 

CAPÍTULO 17 

 

 

Depurados post-morten y

Depuraciones "peculiares"

 

 

Fernando Pérez Peña

Profesor Titular de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de Madrid

 

 

DEPURACIONES POST-MORTEN

Consecuencia del gran número de expedientes depuradores, y tal vez del lógico desorden administrativo post-bélico, fue la lenta instrucción de muchos de ellos y el que algunos se incoaran pese a haber fallecido previamente el imputado. Veamos tres de los ejemplos más significativos.

 

 

 

Roberto Nóvoa Santos

 

Uno de los expedientes de depuración mas insólitos, incoado por el Tribunal de Responsabilidades Políticas, fue sin duda el de Roberto Nóvoa Santos, insigne catedrático de Patología General de San Carlos, de cuya trayectoria profesional académica y científica nos ocupamos en otro lugar (Estampas y Vivencias de San Carlos - Pendiente de editar). En efecto, con fecha 31 de enero de 1941, el Tribunal Regional de Madrid le acusa de ser izquierdista, haber sido Diputado en Cortes por la Coruña, desde 1931 a 1933, pertenecer a un grupo llamado "Federación Republicana Gallega" y a la Junta Directiva de la Sociedad "Amigos de la Unión Soviética" (aspecto este último que nunca fue probado).

 

Considerando el Tribunal que el Prof. Nóvoa Santos se encuentraba en "paradero desconocido", se procedió a incautar sus bienes que a la sazón consistían en las casas nº 53 A y 53 D, de la calle del Hórreo, de Santiago de Compostela (a las que le es anexo un jardín intermedio), valoradas aproximadamente en 400.000 Pts.

 

Ante tal despropósito del Tribunal, su esposa Dña. Pastora Gamallo Curtada, con domicilio en la calle de Abascal nº 25, de Madrid, comparece ante el Tribunal y les recuerda que la Ley de Febrero de 1939 no implica a lo acontecido con anterioridad a Octubre de 1934 (fecha de la Revolución de Asturias), pero por si ello fuera poco, presenta el certificado de defunción de su esposo, firmado por el Dr. D. Fernando Alsina en el que consta que D. Roberto Nóvoa falleció en su domicilio de Santiago (Calle del Hórreo nº 53, piso 10), a las 10.06 horas del día 9 de Diciembre de 1933, dejando viuda y dos hijos, Ramón y Olga de 19 y 17 años respectivamente.

 

Hubo que esperar hasta marzo de 1942 (nueve años después de su fallecimiento) para que el caso fuera sobreseído. 

 

 

 

José Sanchís Banús

 

Otro caso sorprendente de depuración política tras la guerra civil, lo constituye el de este discípulo de Luis Simarro (1851-1921)1.

 

Hijo de un médico militar con plaza en Alhucemas, estudió medicina en Valencia obteniendo Matricula de Honor en todas las asignaturas, al mismo tiempo que también se licenciaba en Ciencias Químicas. Alcanza el Grado de Licenciado, también con premio Extraordinario, en Junio de 1915 (con 22 años). En el curso 15/16 supera las asignaturas del Doctorado (Hidrología Médica, Hª Crítica de la Medicina, Química Biológica y Análisis Química) con Matrícula de Honor y presenta su Tesis Doctoral que versa sobre "Estudio médico-social del niño golfo" (dedicada a la memoria de su padre -José Sanchís Bergón, promotor del Consejo general de Colegios de Médicos- y a su abuelo, José Sanchís Barrachina, Inspector del Cuerpo de Sanidad Militar), obteniendo la calificación (como no cabía esperar menos de tan espectacular currículum) de Premio Extraordinario2. En julio de ese mismo año, se presenta a la Cátedra de Terapéutica de Cádiz y obtiene un voto.

 

En 1918, a propuesta de D. Teófilo Hernando, es nombrado Prof. Auxiliar honorario, siendo Decano D. Sebastián Recasens.

 

En 1928 ostenta la Presidencia del Colegio de Médicos de Madrid, la cual desempeña hasta 1929, fecha en la que dimite por considerar incompatible su gestión con sus actividades científicas3, justificación que nos parece falta de credibilidad, puesto que como afiliado al Partido Socialista continuó participando activamente en la política llegando a ser Diputado en las Cortes Constituyentes de la 2ª República, en las que destacó, entre otras cosas, en la lucha a favor del divorcio.

 

En diciembre de 1939, considerándole en paradero desconocido e ignorando que había fallecido, el Tribunal de Responsabilidades Políticas le abre expediente procediéndose a la incautación de sus bienes, creyéndose que consistían en un hotelito situado en la calle Urumea nº 12 (Colonia del Viso de Madrid)4, donde vivía su mujer. El "hotelito" en cuestión, le había sido donado a su viuda en 1934 por el Partido Socialista, y allí vivía con un amigo socialista con el que se había casado en 1936.

 

A Sanchís Banús se le acusaba de ser izquierdista, y haber sido diputado por el Partido Socialista en las Cortes republicanas. Su viuda comunica que había fallecido en 1932, pero no aparece su nombre en el Registro General de Defunciones. Pese a ello, el Colegio de Médicos de Madrid, informa que "consta que Sanchís Banús falleció en su domicilio de la calle Goya nº 41 de Madrid"5, aunque el portero de esta finca asegura que allí no tuvo lugar el óbito.

 

Por fin, en 1944, se logra confirmar su fallecimiento merced al certificado emitido por el Juez Municipal de Ibi (Alicante), quien atestigua que José Sanchís Banús, de 39 años, había fallecido en esa localidad, el 22 de Julio de 1932, a consecuencia de "colapso cardíaco por cólico hepático" (¿Pancreatitis aguda?, ¿Infarto de miocardio?). El expediente fue, naturalmente, sobreseído.

 

 

 

Sadi de Buen Lozano

 

De origen judío, nace el 18 de julio de 1893, en Barcelona (calle del Consejo de Ciento, nº 225), en cuya universidad su padre, D. Odón de Buen, era catedrático de Ciencias Naturales, por lo que no extraña que estudiara esta disciplina en la que se licencia en 1915, simultaneando sus estudios con los de medicina, que inicia en Barcelona el curso 1909/1910 y los continua en Madrid licenciándose en junio de 1916 con brillantes calificaciones, y obteniendo el Grado de Licenciado en Febrero de 1917. Ese mismo año Pittaluga (con quien había sido alumno interno), le nombra Auxiliar Honorario en el Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII y Auxiliar interino en la Facultad de Medicina.

 

Tras obtener el Grado de Doctor (1918) es Ayudante de Clases Prácticas de Dermatología durante ese curso, para incorporarse de nuevo a la Cátedra de Parasitología como Prof. Auxiliar temporal, cargo que desempeñaría hasta su límite máximo (ocho años), aunque de forma excepcional (tal vez por la ayuda de Pittaluga) se le volvería a nombrar en 1929.

 

En noviembre de 1921, Sadi de Buen fue requerido para participar en el saneamiento de las comarcas palúdicas en los trabajos de profilaxis que se llevaban a cabo en la provincia de Cáceres.

 

Durante el curso 26/27 fue pensionado, durante seis meses, en EEUU (Fundación Rockefeller) y durante un mes en Italia.

 

A partir de 1935, a propuesta de Pittaluga, el Decano Márquez le nombra Auxiliar honorario en atención a los méritos contraídos como Auxiliar temporal.

 

Entre los Prof. Auxiliares de la Facultad de San Carlos, Sadi de Buen figura entre los que más actividad científica desarrollaron; basta decir que hasta 1929, tenia realizadas alrededor de 60 publicaciones6.

 

Destacamos en su obra las aportaciones al conocimiento epidemiológico del paludismo, leptospirosis, leishmaniasis y fiebre recurrente. Su contribución científica puede considerarse importante, y lo hubiera sido más de no haber participado en actividades políticas.

 

Afiliado a la Agrupación Socialista Madrileña fue gran colaborador de Marcelino Pascua7. En 1931, fue designado por Azaña Presidente en funciones de la Cruz Roja. Desempeñó también la Inspección General de Instituciones Sanitarias y más tarde la Jefatura de Sección de Parasitología del Instituto Nacional de Higiene. Durante esta época -según narra Albarracín Teulón- fue protagonista en la prensa, con motivo de denunciar el periódico "La Nación" que un médico del Hospital Victoria Eugenia irrumpió, con malos modales, en la habitación de una enferma que había recibido un ramo de flores con una banderita con los colores rojo y gualda (en vez de la tricolor), intentando quitársela y romperla. El periódico señalaba a Sadí de Buen Lozano, como autor del hecho y pedía al Colegio de Médicos que le sancionara.

 

Sorprendiéndole el alzamiento militar en Sevilla, fue detenido en Córdoba cuando viajaba en el tren de regreso a Madrid y fusilado el 2 de septiembre de 1936.

 

Ajeno a este triste final, y tal vez considerándole en rebeldía y paradero desconocido, el Tribunal Provincial de Responsabilidades Políticas, le había abierto expediente de depuración acusándole de haber servido "al gobierno rojo", desempeñando los cargos antes citados, de ser "izquierdista exaltado, ateo y probablemente masón"8, según informe recibido en Abril de 1942, de la Dirección General de Seguridad.

 

En 1942, al tener conocimiento el Juez Instructor a través de la Cruz Roja de "haber sido juzgado" y sentenciado a muerte, y considerando que no dispone de bienes en cuantía superior a 25.000 Pts., declara sobreseído el expediente.

 

 

DEPURACIONES "PECULIARES"

 

 

 

Gonzalo Rodríguez Lafora

 

Aunque no fuera realmente profesor de San Carlos, lo incluimos entre los profesores exiliados por ser médico del cercano Hospital Provincial (estrechamente relacionado con la enseñanza en la Facultad de Medicina, y cuyos psiquiatras siempre gozaron de gran prestigio) y uno de los neuropatólogos y psiquiatras españoles con más vasta cultura e inquietud científica del siglo XX.

 

Nacido en Madrid en 1886, estudió la licenciatura en San Carlos, doctorándose en 1914. Antes (en 1908), había sido pensionado por la JAE para ampliar estudios en Alemania, marchando ese mismo año hacia Estados Unidos, donde permanecería hasta 1912.

 

A su regreso a España y a partir de 1916, se incorpora al Laboratorio de Fisiología y Anatomía de los Centros Nerviosos9 del Laboratorio de la Residencia de Estudiantes, donde permanecería dos años. En la pandemia gripal de 1918, Lafora -a pesar de su inteligencia- llegó a acusar al ejército como causa de la propagación de la gripe.

 

Su extraordinaria formación adquirida trabajando con Kraepelin, Oppenheim, Alzheimer, Achúcarro y Ramón y Cajal entre otros, y sin duda su capacidad creativa, dio muy pronto sus frutos, pues con solo 25 años describió la "epilepsia mioclónica degenerativa progresiva" (caracterizada por la presencia de cuerpos de inclusión en las células cerebrales, hepáticas, cardíacas y de otros órganos)10

 

Junto a Germaín y José Miguel Sacristán, analizó la situación crítica de los manicomios en España, fundando en 1925 el Sanatorio Neuropático de Carabanchel.

 

En 1933 fue nombrado Médico Jefe de la "Sala 2a de Mujeres Dementes" del Hospital Provincial11 y elegido Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina, no tomando posesión del sillón al renunciar, en solidaridad con Pío del Río Ortega, quien no había sido elegido para ocupar la plaza vacante por fallecimiento de Ramón y Cajal (la Academia había nombrado en su lugar a Villaverde, buen psiquiatra de ideología "derechista"). Este hecho dio lugar a que el 19 de Diciembre de 1934, un grupo de personas, la mayoría de ideología "liberal", organizaran un homenaje a D. Pío (por la injusticia cometida) y a Lafora (por su gallarda actuación). Al acto asistieron alrededor de doscientas personalidades entre las que figuraban entre otros: Teófilo Hernando, J. M. Sacristán, Juan Negrín, Varela Radío, García Lorca, Manuel Tapia, Escardó, Isidro Sánchez-Covisa, Plácido González Duarte, Manuel Rivas Cherif (cuñado del Presidente Azaña), Rafael Méndez, Blas Cabrera Sánchez, Fernando de los Ríos, Jiménez Díaz, Luis Araquistain, Jiménez Asúa, Valle Inclán, Vitorio Macho, Carlos González Bueno, etc. Álvarez del Vayo, envió su adhesión.

 

En el transcurso del acto, se realizó una colecta en favor del llamado "Socorro rojo". A la hora de los discursos intervinieron diversos oradores, Escardó, Valle Inclán, Lafora, D. Pío, etc. Incluso lo hizo Jiménez Díaz, cuyo trato diario con Lafora se limitaba a un saludo frío, por mutua antipatía.

 

Lafora, intervino en el acto de forma valiente, dejando constancia que su sentido de la justicia estaba por encima de todo lo demás. Dicen que era su forma de actuar a diario, por lo que no debe extrañar que sus actuaciones resultaran inadecuadas para muchos, especialmente para los mediocres sin personalidad alguna.

 

Tuvo gran trascendencia el contenido de su discurso que salió publicado en "El Sol" del jueves 20 de diciembre de 1934. Entre otras cosas decía: " Esta masa de eminencias incompetentes que han llegado a elevados puestos oficiales sufren un complejo de inferioridad, y temerosos de quedar en la sombra, se niegan a reconocer el mérito de los hombres de valor. Solo así se explica esa selección al revés que muchas veces realizan las Academias y Universidades, llamando a su seno a hombres incapaces y cucos o a los que han caído prematuramente en una decrepitud espiritual"

 

En 1935, tiene lugar un hecho que, a nuestro juicio, pone en duda su consideración como hombre liberal, pues este año firma un manifiesto dirigido a la opinión pública (que redactaron "los intelectuales"), defendiendo la figura de Manuel Azaña, en relación con la revolución de Octubre de 1934. Y decimos que pone en duda su carácter liberal porque a la luz de los conocimientos actuales, la firma de aquel manifiesto suponía el apoyo a una revolución de probado matiz marxista.

 

En octubre de 1936 (a los tres meses de iniciarse la guerra civil) logra permiso para trasladarse a Benidorm en compañía de su esposa y sus tres hijos (abandonando su domicilio de la Plaza de la Independencia n° 8 de Madrid). Al espirar la licencia y no regresar a su plaza del Hospital Provincial, fue expedientado y destituido de su cargo. Su céntrico piso seria ocupado de inmediato. No se entiende fácilmente la intención de Lafora al abandonar Madrid e instalarse en la región valenciana (ambas zonas ocupadas por el gobierno de la república), salvo que sintiera miedo ante el ambiente que se respiraba en la capital y pensara en abandonar España, al no encontrarse tampoco seguro en el caso de pasarse a la "zona nacional".

 

Trabaja como Teniente Coronel Médico en el Hospital Militar Neurológico de Godella (Valencia), hasta mayo de 1938 en que pasa a Francia -con permiso militar- para solucionar asuntos relacionados con una finca de su esposa (Ana de Zabala Pring) en aquel país. No sabemos si lo solucionó o no, lo que sí es cierto es que desde Francia se traslada a Méjico, dejando en España a su esposa, tres hijos y bienes valorados en unas 700.000 pts (de 1939).

 

Resulta sorprendente la conducta de este hombre con tanta inteligencia, vasta cultura y estricto sentido de la justicia. Algunos profesores de San Carlos permanecieron durante la guerra civil en zona republicana, no porque estuvieran a favor del Frente Popular, sino simplemente porque allí se encontraban sus bienes y su familia. Otros, regresaron a Madrid desde el extranjero, por la misma razón o porque se identificaban claramente con la política de Negrín. No faltaron quienes coherentes con su ideología no soportarían vivir bajo un régimen autoritario y vivirían exiliados hasta su muerte. Parece que no era ninguno de estos casos el que justificaba la marcha de Lafora hacia Méjico, máxime cuando pasados ocho años regresaría a España. Parece deducirse que a Lafora en un principio no le gustaban "los unos ni los otros", pero luego debió reflexionar y optó por regresar con Franco, lo cual hizo en 1947.

 

Años antes, el 7 de marzo de 1940, el Juez Instructor del Tribunal Provincial de Madrid nº 2, había iniciado expediente depurador, en virtud de la denuncia realizada por la Diputación Provincial (a donde pertenecía como médico Jefe de Sala de psiquiatría), acusándole de ser izquierdista, pertenecer a la Agrupación de Médicos Liberales (en contraposición a la Asociación de San Cosme y San Damián, ambas de tipo profesional, pero diametralmente opuestas en el orden político) y de su intervención en el banquete de desagravio a Pío del Río Ortega, en diciembre de 1934, al que ya nos hemos referido. Aparte de incautar sus bienes, valorados en unas 700.000 Pts. (una casa en "Camarritos" -Cercedilla- y alguna cosa más), se solicitaba 8 años de inhabilitación absoluta, y pago de 100.000 Pts.

 

El Tribunal, una vez concluida la causa, falla el 24 de mayo de 1944, condenándole a 8 años de inhabilitación especial para el ejercicio de cargos públicos y al pago de 50.000 Pts.

 

A solicitud del propio Lafora, se le concede pagar las 50.000 Pts. en forma aplazada (10.000 en 1945, 10.000 en 1946, 10.000 en 1947 y las 20.000 Pts. restantes en el año 1948), avalando la operación, el Banco Hispano Americano).

 

El 5 de marzo de 1948, Rodríguez Lafora es indultado del resto de la sanción económica y de la inhabilitación especial para cargos públicos. Aunque había regresado en 1947, no ocupó su plaza en el Hospital Provincial hasta 1949. Según Castilla del Pino, López Ibor bloqueó su petición de regreso a España y luego su incorporación a la plaza que tenía en propiedad desde antes de la guerra.

 

Falleció en Madrid a los 85 años (28 de diciembre de 1971), en un estado demencial ("oyendo ruidos inexistentes, con cacerolas y sartenes", según refiere el autor antes citado).

 

Bastos Ansart, Manuel

 

Uno de los expedientes de depuración más tristes, lamentables y a la vez trágico, lo constituye el incoado a Manuel Bastos Ansart, Prof. Auxiliar de Patología Quirúrgica, adscrito desde 1913 a la Cátedra de León Cardenal; uno de los pioneros españoles en el campo de la traumatología y ortopedia, autor de un Tratado de Patología Quirúrgica General (1932) de gran éxito en su época.

 

Nacido en Zaragoza, el 22 de julio de 1887, estudia medicina en esta ciudad, licenciándose en junio de 190712 con sobresaliente y Premio Extraordinario. Aún tardaría en Doctorarse seis años, lo cual hace con una Tesis Doctoral sobre "la bóveda plantar y sus deformaciones"(1913).

 

Con 20 años y recién graduado (1907), se incorpora a la Sanidad Militar y participa en la sublevación de Melilla.

 

Tras obtener el grado de Doctor, obtiene por oposición las plazas de Prof. Auxiliar numerario de Patología Quirúrgica (1913), Médico de la Casa Real (1915) y Médico numerario de la Beneficencia General, adscrito al hospital de la Princesa (1921). Por esta época se incorpora de nuevo a Sanidad Militar, siendo destinado al Hospital Militar de Málaga.

 

En Madrid simultaneaba su trabajo en los cargos citados, con el ejercicio privado en su clínica anexa a su domicilio (Castellana 9 y 11).

 

En 1930 y como consecuencia del fallecimiento de Rafael Mollá Rodrigo (catedrático de Patología Quirúrgica de San Carlos13) se encargó temporalmente de dicha Cátedra.

 

El l8 de julio de 1936, el Prof. Bastos salió de Madrid con dirección a San Sebastián, donde pensaba veranear con su familia. Durante la ruta sabe del alzamiento militar, pero continúa su viaje pensando tal vez que se trataba de un pronunciamiento similar al que iniciara el General Sanjurjo y que tan poco éxito tuviera. Llega a San Sebastián y allí se queda hasta finales de agosto, tiempo suficiente para enterarse con certeza del alcance de los acontecimientos, máxime perteneciendo a Sanidad Militar. Y viendo que "la cosa no va en broma" pasa a Francia, unos días antes de que el ejercito de Franco ocupara Irún (5 de septiembre) y San Sebastián (13 de septiembre). Queda claro que Bastos huía del ejército nacional y que tampoco mostró mucho entusiasmo en incorporarse a Madrid, pues lo hubiera hecho en el mes y medio que permaneció en San Sebastián.

 

Desde Francia pasa -por Port Bou- a Barcelona (zona republicana) y desde esta ciudad a Madrid, donde se presenta en el Hospital Militar para prestar servicio (Hospital Militar de Carabanchel), trabajando en este lugar y posteriormente en el Hospital de Sangre, instalado en el Hotel Palace, hasta el 27 de agosto de 1937, fecha en la que, por orden del Jefe de Sanidad del Ejercito de la República, debe trasladarse a Valencia y ponerse a su disposición.

 

Desde Valencia, es destinado a Alcoy, incorporándose a un equipo quirúrgico de un hospital sueco-noruego, donde permanece hasta diciembre de 1938, fecha en la que es destruido por la aviación nacional, lo que le obliga a trasladarse a Villajoyosa (Alicante), donde permanece hasta la finalización de la guerra y donde el 6 de abril de 1939 es detenido y acusado de "Auxilio a la Rebelión" como Comandante Médico e ingresado en una prisión para oficiales, permaneceendo hasta el mes de agosto en que es puesto en libertad provisional.

 

El 4 de octubre es juzgado en Alicante, en Consejo de Guerra, acusándosele, como ha quedado señalado, de "Auxilio a la rebelión" (delito considerado más grave que "la adhesión"). Bastos declara "que nunca ha pertenecido a partido político alguno y que solo ha actuado como profesional, no pudiendo evitar su colaboración con el gobierno republicano dada su condición de traumatólogo, que impedía que se evadiese" (Bastos olvida en su declaración que bien pudo no incorporarse a la zona republicana). Termina Bastos su defensa, afirmando que "nadie le había denunciado y que si no hubiera sido médico militar, no le hubieran procesado".

 

El Consejo de Guerra, no oye las razones del insigne traumatólogo y le condena a 12 años y un día de prisión, pero "por padecer síntomas de enajenación mental", fue recluido en el manicomio de Elda (Alicante), en el que estuvo ingresado desde el 4 de noviembre de 1939 hasta enero de 1940, fecha en la que se traslada al Hospital Civil de Castellón de la Plana, donde permaneció hasta el 7 de julio del mismo año, en que se le puso en libertad por haberse revisado la causa y serle rebajada la prisión, a la de seis meses solamente. Sin embargo, dicha atenuación de la pena, debió ser recurrida, pues en mayo de 1941, es nuevamente detenido e ingresado en el Hospital Civil de Castellón, donde permanecería hasta octubre de 1942, fecha en que (de acuerdo con la Disposición General que ordenaba la libertad condicional de todos los condenados a doce años), fue decretada su libertad definitiva, fijando su residencia en Barcelona previa autorización judicial. Bastos Ansart, con cinco hijos -uno solo varón-, abandonaba su domicilio y clínica de Madrid, del Paseo de la Castellana nº 11 y 9 respectivamente (de uno de ellos -en alquiler- había sido desahuciado por el casero) y sus bienes embargados (finca de 13 hectáreas de terreno de regadío, en el término de Majadahonda-Madrid, valorada en aquel entonces en 40.000 Pts.)14.

 

Años antes, el 27 de diciembre de 1939, el Rector (Pío Zabala) había comunicado al Decano (E. de Salamanca) que los profesores Auxiliares Bastos Ansart y Adolfo Hinojar Pons, no se habían presentado a servir sus cargos en la Facultad de Medicina, al iniciarse el curso 39/40, por lo que el Ministerio de Educación, les había declarado incursos en el artículo 171 de la Ley de 9/IX/1857 (Ley aplicada también por el Gobierno republicano), por lo que se les declara cesados en su cargo, por abandono de destino.

 

En 1943, ausente de su domicilio de Madrid, todavía no había formulado declaración para su depuración profesional como médico.

 

Por Decreto del 6 de diciembre de 1952, se le concedería indulto de la sanción económica y embargo de sus bienes.

 

En 1965 ingresó en la Real Academia de Medicina de Barcelona. Falleció en esta ciudad el 22 de enero de 1973.

 

 

*********************

 

 

Un observador imparcial que juzgara la conducta seguida por Bastos Ansart durante la guerra civil, podría deducir que no deseaba permanecer en la nueva España que ofrecía el General Franco, prefiriendo el clima existente en el Madrid del Frente Popular. Pues no teniendo la familia en Madrid -que hubiera sido un grave inconveniente para permanecer en zona nacional- bien pudo seguir el camino de otras prestigiosas figuras de San Carlos (Jiménez Díaz, G. Marañón, Teofilo Hernando), que permanecieron en Francia huyendo del Frente Popular, reintegrándose -"cuando las cosas estaban claras"- a la España franquista. O si no asumía al probable nuevo régimen, ni al Frente Popular, optar por el exilio, por la tercera España, como hicieran otros, que trabajo no le iba a faltar, dado su prestigio profesional.  

 

Cabría pensar también, que dada su afición temprana a la milicia, sintiera la llamada disciplinaria de incorporarse a cumplir con su deber en defensa de la Constitución, posibilidad esta que no sería coherente con su permanencia de mes y medio en San Sebastián -ya iniciada la guerra- salvo que dudara sobre qué camino seguir.

 

Bastos pudo quedarse en zona nacional, exiliarse al extranjero o reintegrarse a la República del Frente Popular. Apostó por esta última opción y perdió la partida; tal vez ello influiría en los trastornos neuropsíquicos, que algunos documentos señalan como causa de su ingreso temporal en el Manicomio de Elda.

 

 

 

Casimiro Población Sánchez

 

Siendo Auxiliar de Obstetricia y Ginecología en la Universidad de Salamanca, en 1912 logra en virtud de concurso-oposición y por unanimidad, la cátedra de dicha disciplina en la ciudad salmantina

 

En Salamanca permanece hasta que quedando vacante por jubilación de Sebastián Recasens (l5/IV/33) la cátedra de Madrid, sale esta convocada en concurso de traslado lográndola por unanimidad el 11 de Agosto de 1933. El Prof. Recasens fallecería precisamente tres días después.

 

Poco sabemos de la conducta de Casimiro Población al inicio y durante la guerra civil. Queda fuera de toda duda, que durante toda ella, Población no apareció por el Hospital de San Carlos. Es probable que se encontrara en su lugar habitual de residencia veraniega.

 

Iniciado el curso 39/40, primero después de la guerra, Población se hace cargo de la enseñanza de su disciplina, pero en diciembre de 1939, el Director General de Enseñanza Superior, decide suspenderle en sus funciones con la reducción del 50 % en sus haberes, mientras dure su expediente depurador.

 

El Decano de la Facultad, Prof. E. de Salamanca se dirige a la Dirección referida y sugiere sea aplazada la suspensión para no interrumpir las clases, recordando al mismo tiempo que, como Juez Instructor del personal docente de la Universidad de Madrid, el día 22 de septiembre de 1939, había propuesto que el referido profesor fuera rehabilitado en su cargo sin sanción. Como puede comprobarse la Dirección General no siempre seguía las propuestas del Juez Instructor.

 

La contestación al oficio de Salamanca ratificaba la propuesta de éste, pero llegaría tarde, pues Casimiro Población fallecería en febrero de 1940.

 

Tal vez debió influir en el veredicto conocer los méritos contraídos por su hijo, Casimiro Población del Castillo, durante el "Glorioso Movimiento Nacional", quien tras estudiar seis cursos de medicina en Salamanca y el séptimo curso (1934/35) en Madrid, trabajó como Ayudante de Clases Prácticas en la clínica de la Cátedra que regentaba su padre.

 

Y es que no podía ser para menos, pues el joven Población del Castillo, con 24 años, se había incorporado voluntariamente, el 20 de julio de 1936, como Sargento de Complemento del arma de Infantería, al Regimiento "la Victoria", saliendo hacia el frente del "Alto del León" (Guadarrama) y tomando parte en todos los combates de aquel sector, pasando después a tomar parte en los de Navalperal, Navas del Marqués y Peguerinos. Y por si fuera poco, fue destinado, a petición propia, al grupo de Regulares de Ceuta nº 3, incorporándose al 8° Tabor, donde permaneció hasta su ascenso por asimilación a Alférez de Complemento, siendo destinado a la División Marroquí nº 150, tomando parte activa con esta unidad, en los combates de Sierra Suárez (Extremadura), Brunete y Belchite, sirviendo en su misión de recogida de heridos de primera línea.

 

Trasladada esta unidad al frente de Teruel, participa en todos los combates hasta que, herido grave, es retirado del frente, permaneciendo en un hospital durante ocho meses y siendo después destinado al Hospital de Campaña del Cuerpo del Ejercito de Castilla, donde permanece en las Plazas de Residencia de este hospital en Teruel y Requena (Valencia), desempeñando los cargos de Jefe de Clínicas, Jefe de Servicios y Director. Fue ascendido a Teniente Médico y premiado con las medallas de Campaña, Cruz Roja, Medalla de Sufrimientos y dos Cruces de Guerra.

 

Respetando las ideologías que cada persona pueda tener (incluyendo a varios catedráticos de San Carlos), no cabe duda que contrasta el comportamiento de Población del Castillo con algunos de sus compañeros de Facultad. Por poner un ejemplo, recordemos como Germán García García, Prof. Auxiliar con Juan Negrín, permanece en París desde octubre de 1936, en una "Comisión de Adquisiciones Sanitarias", adscrita a la Embajada de España, solicitando además -y se acepta- seguir cobrando los haberes de Prof. Auxiliar y que se abonen en Valencia a su hermano, destinado en la Dirección de Carabineros.

 

Si Población del Castillo hubiera estado identificado con los objetivos del Frente Popular, probablemente lo hubiéramos encontrado junto a Buenaventura Durruti, defendiendo al nuevo Hospital Clínico, del acoso del tabor de Regulares que lo ocupara en noviembre de 1936.

 

El comportarse de una u otra forma, probablemente se deba a razones de genética hormonal, más que a "dotación intelectual".

 

 

 

Enrique García Ortíz

 

Nacido en Buenos Aires (Argentina), el 2 de Agosto de 1913, realiza sus estudios de Medicina en la Facultad de San Carlos (siendo Alumno Interno de Patología General con Roberto Nóvoa Santos), donde se licenciaría en 1934, alcanzando el Grado de Doctor al año siguiente con la máxima calificación.

 

Permanece en la Facultad como Ayudante de Clases Prácticas de Patología General durante los cursos 1934/35 y 35/36 con el Prof. Auxiliar Encargado de la Cátedra, Ricardo Azcárraga (Nóvoa Santos había fallecido) y José Casas (incorporado el curso 35/36).

 

Al iniciarse el alzamiento militar y dadas las fechas se encontraba en Santander veraneando con su familia y dado su lugar de nacimiento, pronto busca el amparo de la Embajada argentina, con cuya protección permanece hasta que, el día 21 de noviembre de 1936, logra a través de esta (en un "Destroyer" inglés), salir hacia San Juan de Luz (Francia), siendo portador -según su propia versión- "de un mensaje secreto que Falange de Santander (García Ortiz pertenecía a Falange desde 1934) enviaba al General Franco".

 

Al día siguiente, contacta en aquella ciudad con los enlaces de la España Nacional, quienes ponen a su disposición un automóvil con el que el mismo día pasa la frontera, presentándose en Irún al Comandante del Bidasoa, Sr. Troncoso, y al Secretario particular de Franco, a quienes da cuenta del referido mensaje secreto. Muy importante debió ser, pues a los dos días se dirige a Burgos y tras presentarse a la Junta de Sanidad, es destinado como Director al hospital "Nª Sra. de los Dolores", que él mismo puso en marcha. Después sería nombrado Jefe de Clínica del Hospital Militar "José Antonio", hasta que voluntariamente decide luchar en el frente y se incorpora a la "Bandera de Marruecos", donde en acción de guerra es herido el 11 de enero de 1939, en las proximidades del río Jarama (frente de Madrid), siendo trasladado al hospital militar de Pinto, donde permanecería 102 días. Le sería concedida la medalla de sufrimientos por la Patria.

 

Finalizada la guerra, en la declaración jurada que realiza, no deja "bicho viviente" en su Cátedra, pues señala como elementos identificados con el Frente Popular a Antonio Culebras (Médico Interno), Santiago Villanueva (Médico Interno, exiliado a Méjico), Goyanes (afecto al Laboratorio), Guzmán West ( Ayudante de Clases Prácticas, exiliado a Méjico), Fernández Lagunillas (Prof. Ayudante, comunista) y a Benito Álvarez de la Riva (del cual dice que iba al calor del que más daba).

 

El 25 de octubre de 1939, sería rehabilitado sin sanción en su puesto de Prof. Auxiliar de Patología General, desempeñando este cargo con el Prof. Bermejillo (que había ocupado la Cátedra del "depurado" José Casas) hasta 1945, encargándose de la sección de cardiología.

 

No cabe duda que su "heroico" -con 24 años- comportamiento durante la campaña civil, le ayudó en su carrera profesional, pues en 1946 se le nombra Jefe del Servicio de Aparato Circulatorio y Enfermedades Congénitas del Instituto de Patología Médica de Marañón y en 1957, Jefe de cirugía cardiaca del Hospital Central de la Cruz Roja (Hospital de San José y Santa Adela), encargándose también de la cirugía cardiaca del Hospital del Niño Jesús. Pese a esta fulgurante carrera, su capacidad profesional sería discutida en algunos sectores.

 

 

 

Jesús García Orcoyen

 

Comentar la depuración de este profesor, bien podía hacerse en el apartado de los profesores que "aguantaron el tipo" o al referirnos a los profesores no numerarios, pues García Orcoyen era, desde 1931, Prof. Auxiliar adscrito a la Cátedra del Prof. Sebastián Recasens, continuando en el cargo con el sucesor de este, Casimiro Población Sánchez. Si lo hacemos en este apartado de casos peculiares, es porque su protagonismo en la post-guerra, le otorga merecimiento de mayor atención.

 

Jesús García Orcoyen, hijo de Juan y de Amanda, nace en Estenoz (Navarra), el 17 de enero de 1903. Realiza los estudios de medicina en la Facultad de San Carlos entre 1918 y 1924, año en el que obtiene el Grado de Licenciado, decantándose pronto por la ginecología, siendo nombrado ese mismo año -¡con 21 años!- Ayudante de Clases Prácticas de la Cátedra de D. "Sebas", como se llamaba coloquialmente al Prof. Recasens y Girol.

 

En 1931, tras alcanzar el grado de Doctor con la calificación de Premio Extraordinario (nadie piense que fue Franco quien le facilitó tan preciada calificación15), es nombrado Prof. Auxiliar cargo que simultanearía en 1936, con el de Prof. Auxiliar de la Escuela Oficial de Matronas, y médico de la Casa de Salud de Santa Cristina.

 

El 18 de julio de 1936, García Orcoyen se disponía a viajar a Navarra para pasar unos días con su familia, pero los acontecimientos le obligan a permanecer en Madrid, donde se encontraban también sus familiares directos. 

 

Como profesor Auxiliar más antiguo de la Cátedra de Ginecología y Obstetricia, y en ausencia del Prof. Casimiro Población, se dirige al hospital entendiendo que debía proteger la clínica de la acción anárquica del personal que se había hecho dueño del centro. Pero al llegar a la puerta del Hospital Clínico (Calle Dr. Mata 2), el mozo encargado del ascensor, de nombre Santiago, se lo impide por orden del "Comité", el cual había decidido prescindir de sus servicios por no considerarle afecto al Frente Popular. Recuérdese que algo similar había ocurrido respecto a José Estella y Julián de la Villa, entre otros.

 

Parece ser que trabajando en la Casa de Salud de Santa Cristina (donde también era Prof. Auxiliar), entre el 20 de Agosto y el 15 de Septiembre de 1936, García Orcoyen había sido denunciado al Ministerio como desafecto al régimen, por el Dr. Ruano, médico interno de Santa Cristina, siendo paralizada la denuncia por el Dr. Sanchís Perpiñá (Auxiliar temporal de urología desde 1930). Según supo posteriormente Orcoyen, la gestión de Ruano (jefe de una célula comunista) continuó, ya que el 25 de enero de 1937, recibió un oficio comunicándosele la separación de su cargo.

 

Ante esta situación, García Orcoyen acude primero al Decano Márquez y más tarde al Director del Hospital (cuando lo era José Sánchez-Covisa); ambos, en una actitud a nuestro juicio poco digna, eluden todo apoyo dirigiéndole al Comité, precisamente a los que habían ordenado su expulsión del hospital.

 

García Orcoyen, decide entonces no volver por el hospital, y así lo hace hasta junio de 1937, fecha en la que es llamado con motivo de la organización de los cursillos intensivos (a los que ya hemos hecho referencia con anterioridad), para explicar las clases de obstetricia de 2° curso (las de primer curso habían sido encomendadas al Prof. Pablo Sela). Pero a los cuatro o cinco días, el Sr. Decano comunica a Orcoyen, que por orden ministerial (10/VI/37) queda relevado del cargo y que se pusiera a las ordenes del también Prof. Auxiliar, Dr. Vital Aza, quien se encargaría de dirigir ambos cursos. Sin embargo, tras explicar tres o cuatro días, y por razones poco claras, Vital Aza es también cesado, quedando Pablo Selas encargado de ambas cátedras (Varela y Población se encontraban en paradero desconocido)

 

Mientras se realizaban los cursillos, fue avisado por el Dr. Sela de que Ruano había hecho manifestaciones de que no estaba dispuesto a consentir que siguiera en la Facultad y, dado el peligro que ello suponía para su persona, recibió el consejo del Secretario de la Facultad (Grande Covián) y del Decano accidental (Francisco Tello) de que intentara parar el golpe, utilizando la influencia de Puche Álvarez (a cuya hermana Orcoyen había asistido con anterioridad, en dos partos), que a la sazón era además de amigo de Juan Negrín, Rector de la Universidad de Valencia.

 

Se desplaza a Valencia y consigue que el Prof. Puche actúe en sentido favorable. Terminado el cursillo, Orcoyen permanece en San Carlos, pues al ser llamada su quinta logra que fuera adscrito al personal de dicho hospital, dirigido entonces por Rafael Resa Fernández, Ayudante de la Cátedra del Prof. José Estella.

 

Al referirnos al ambiente de San Carlos durante los primeros días del alzamiento ha quedado reflejada las vicisitudes por las que atraviesa García Orcoyen, como consecuencia de la denuncia realizada por el Dr. Ruano, uno de los médicos internos de la Casa de Salud de Santa Cristina y de cuyas consecuencias se salva, gracias a la intercesión de Álvarez Puche" Rector a la sazón de la Universidad de Valencia.

 

Como hecho anecdótico, recordemos que el 20 de enero de 1937, la "Dirección de Servicios Sanitarios de Eugenesia y Maternología", acordó que "el compañero" García Orcoyen, debía acompañar a una expedición de embarazadas al pueblo de Vélez Rubio (Almería).

 

Durante el tiempo que no trabajó en el Hospital, Orcoyen se dedica a preparar la salida de su familia. El 4 de agosto de 1936, envía a su mujer y a sus dos hijos a Valencia en un tren de extranjeros, con una familia italiana amiga (Antonio Ferrari Rosso). Y el día 20, se traslada a aquella ciudad llevando a sus padres. Jesús García Orcoyen temía represalias por la amistad de su familia con el General Sanjurjo, por pertenecer a la Congregación de San Fermín de los Navarros y su padre -como médico- a "San Cosme y San Damían". Su intención desde Valencia, era pasar a zona nacional, lo cual no logra, y tras realizar cuatro o cinco viajes intentándolo, decide en mayo de 1938, traer la familia nuevamente a Madrid, donde permanecería hasta el final de la contienda.

 

En su expediente de depuración señala como elementos "izquierdistas" a Juan Negrín, Teófilo Hernando, Manuel Márquez, Manuel Varela Radío (el hijo de este, Varela Uña, continuaría tras la guerra trabajando con Orcoyen, como Prof. Adjunto) y Mario Sancho Ruiz-Zorrilla (Radiólogo adscrito a Ginecología -Sebastián Recasens-, con un currículum mediocre, afiliado al partido socialista y representante de este en la Junta del Colegio de Médicos que se formó al huir de Madrid la mayoría de los responsables sanitarios y sindicales).

 

Tras ser rehabilitado (26 de Julio de 1939), Orcoyen sería encargado con fecha 23 de noviembre de 1940, de la enseñanza de las dos cátedras de obstetricia y ginecología (Casimiro Población había fallecido en febrero de ese año). El 8 de julio de 1943, es nombrado, en virtud de "concurso-oposición", catedrático de la Facultad de Madrid, donde llegaría a ser Decano en Octubre de 1951, durando su mandato hasta el 19 de julio de 1960, fecha en la que le sucedería su Vicedecano, Benigno Lorenzo Velázquez.

 

Gozando del privilegio de ser obstetra y ginecólogo de la familia del General Franco, fue nombrado Director General de Sanidad, lo que le impidió cumplir con rigor sus obligaciones docentes. Quienes le conocían, sabían de sus aficiones a los buenos coches y de su depurada técnica quirúrgica.

 

Falleció en Madrid el 25 de mayo de 1988.

 

 

 

Oscar Piñerúa Fernández del Nogal

 

Como el caso anterior, bien podíamos haber tratado de este caso en el capítulo de los Profesores no numerarios o en el grupo que permaneció en Madrid. Sin embargo, lo hacemos en el apartado de casos peculiares porque creemos que se quedó en Madrid por su obligación moral con sus padres (como en los casos de José Casas y Díaz Rubio entre otros, si se hubiera encontrado en el extranjero, hubiera vuelto a zona roja donde residía su familia, aunque con ello corriera el riesgo de ser depurado negativamente), porque siendo sin duda de ideas derechistas, no dudó en ningún momento de defender sus ideales, sin tener que pasar por el vergonzoso trámite de aparentar -por miedo- comulgar con ruedas de molino y reconocerse afecto al gobierno del Frente Popular; También lo hacemos por ser su Declaración Jurada un tanto barroca y sensacionalista, una muestra de exaltación patriótica, como tal se entendía en ese momento. Y por si fuera poco, en ella analiza, con cierta exactitud, el comportamiento ideológico de muchos de sus compañeros de claustro, silenciando su opinión cuando no tiene juicios de valor.

 

Profesor Auxiliar de la asignatura de Higiene en la Facultad de Medicina de la Universidad Central, desde julio de 1930, y Encargado, a partir de esta fecha, de la Cátedra de dicha disciplina para impartir enseñanza a los alumnos procedentes de la Facultad de Farmacia y, desde 1934, también a los de medicina, por encargo del Decanato.

 

Fue nombrado para tal cargo en julio de 1930, en virtud de concurso-oposición, teniendo como contricante al "Licenciado Pascua"16, a quien ayudaba Juan Negrín, el cual según su propia versión le manifestó que le había puesto en el mayor compromiso de su vida presentándose a ese cargo, pues tenia el máximo interés en incorporar al Claustro de la Facultad a Marcelino Pascua, pero reconocía, que no retirándose Oscar Pinerúa, lo tendría que hacer Marcelino Pascua, porque "no estaba en condiciones".

 

El 18 de julio de 1936, le sorprende en Madrid y desde el primer momento se pone a disposición del ejército sublevado en Madrid, pero fracasado el golpe en esta Capital, poco tiene que hacer.

 

El día 20 de julio, cae herido grave el Comandante de Artillería Carlos López­Quesada y Oscar Piñerúa le recoge en el Equipo Quirúrgico (al que llegó tumbado en el suelo de un tranvía, en medio de una lluvia de metralla y balas) y le traslada al Sanatorio de los Drs. Crespo, en donde permaneció un mes entre la vida y la muerte. Cuando sale de allí, le esconde en sitio seguro. Antes había llevado a su padre, el conocido banquero Gerardo López-Quesada, a la Embajada de Cuba, dado el grave peligro que corría en su domicilio, donde precisamente habían ido a buscarle con poco sanas intenciones. Toda la familia López­Quesada lograría trasladarse a zona nacional, salvándose así de una muerte segura.

 

Su primera intención fue trasladarse al bando nacional, pero su padre (habían ido a detenerle acusado de ser "un eminente químico faccioso"17), con 83 años, se encontraba enfermo (moriría en febrero de 1937) y dificultaba la huida. Posteriormente sería detenido, y moriría también su madre (junio de 1938).

 

Su actuación en Madrid, durante los últimos días del mes de julio de 1936, la refiere Piñerúa de esta forma: "Con el pretexto de un servicio de Sanidad en el Cementerio de la Almudena, fui allí a defender el buen trato de aquellos cientos y miles de cadáveres que allí aparecían o llegaban víctimas de las hordas rojas. Desde que llegué no se enterró ni un solo cadáver en fosas, sino en sepultura de fábrica, con caja individual y con fotografía numerada. Tomé datos, identifiqué personas amigas, clientes. Proporcioné noticias que se me pedían llorando, de un padre, una madre, un esposo, un hijo, un hermano desaparecido. Todo clandestinamente y con gran peligro, pues éramos vigilados por grupos armados. Llegaron a sospechar de mí, pero continué actuando, y así he podido avisar de su desgracia y comunicar detalles y datos que no conocíamos mas que el empleado Sr. Melgares y yo, a muchas familias (Primo de Rivera, Milans del Bosch, García Nava, Canalejas, etc).

 

Después, fue preso en mayo de 1937, como complicado en un "complot de espionaje", aunque su actuación no se descubrió, por lo que salió de la cárcel y volvió al cementerio para continuar su labor, pero ya no había asesinatos en el término municipal de Madrid; ya todas las víctimas las conducían a otros lugares alejados". Por esta época critica datos leídos en la prensa, en la que el Decano Márquez, hablaba falsamente de "la destrucción del Hospital Clínico por bombas de la aviación de los "facciosos" y de la angustia y dolor sufridos por los hospitalizados". Piñerúa afirmaba, que "en el Hospital de San Carlos no cayeron bombas y sí en la Facultad, precisamente en uno de sus laboratorios".

 

Tal vez por este comportamiento, el 5 de junio de 1937, el Ministerio, mediante telegrama urgente, acuerda desde Valencia que el Auxiliar Piñerúa quede separado de su cargo (lo supo a través del Sr. Estirado -funcionario administrativo de la Universidad- y también del Decano accidental Prof. Tello). Desde aquel momento no volvió por San Carlos (donde le desvalijarían su laboratorio) incorporándose al grupo de profesores no adictos al Frente Popular, que fueron expulsados de San Carlos. Por ese tiempo fue incluido por la Comisión depuradora del Ayuntamiento entre los expulsados por "ser monárquico". En realidad, Oscar Piñerúa, ferviente católico, había pertenecido a la "Juventud Maurista" y en los dos últimos años, por intima amistad con José Martínez de Velasco (asesinado por los rojos en 1936), al "Partido Agrario Español".

 

Finalizada la guerra, realiza la obligada Declaración Jurada y pone como testigos de ser cierto lo que relata, a la familia de Primo de Rivera, de Milans del Bosch, Viuda de García Navas, Duquesa de Canalejas, familia de Silvela, Martínez de Velasco, José Estella, entre otros.

 

Cuando se le pregunta que señale la conducta de sus compañeros en su centro de trabajo, se explaya y da su juicio -probablemente de forma sectaria y resentida- sobre cada uno de ellos; a Márquez, Teófilo Hernando, Juan Negrín, Pittaluga, Sánchez-Covisa, Pérez Cirera, Pedro Ara, Vicente Sanchís Perpiña, Ricardo Díaz Sarasola, Manuel Tamames y Miguel Piedra, los tilda, sin duda alguna, de "rojos". De José Casas dice que cuando llevaba ocho meses en Madrid es cuando empezó a colaborar con FE, antes no hizo nada por los nacionales. Señala como masón a Eduardo Bonilla y señala como médicos de significación izquierdista a Cañizo, García del Real, León Cardenal, Tello, Bejarano, Rinojar, Bastos, Grande Covían, Severo Ochoa, etc. hasta un total de 25 claustrales.

 

Fue rehabilitado en su cargo en julio de 1939.

 

 

 

Luis Felipe Pallardo Peinado

 

Aunque en 1936 no ocupaba realmente cargo docente alguno, le incluimos entre los profesores depurados de San Carlos, por haber sido, tras el final de la guerra, uno de los mejores docentes de la Facultad, a juzgar por la opinión de numerosos testimonios que tuvieron la suerte de recibir sus lecciones, entre ellos el autor de estas líneas (durante el curso 59/60).

 

Los alumnos tuvimos siempre la impresión de que el Prof. Pallardo no había sido suficientemente premiado en su dedicación docente, y que tal vez por razones políticas (se decía que había sido capitán del ejercito republicano de carabineros, de ahí que pudiera ser considerado como "izquierdista", máxime cuando pertenecía a la escuela de Agustín del Cañizo, también considerado por algunos, como desafecto al régimen de Franco) no había llegado a obtener Cátedra. Veamos cuanto hay de cierto en esta historia.

 

Natural de Madrid, estudia el bachillerato en el Colegio de los Sagrados Corazones de Madrid y la carrera de medicina en la Facultad de San Carlos, obteniendo en 1935 Premio extraordinario en la Licenciatura.

 

Durante los cursos 1933/34, 34/35 y 35/36, permanece como médico asistente en la Cátedra de Patología Médica del profesor Agustín del Cañizo, donde le sorprende el inicio de la guerra civil.

 

Según su propio testimonio, hubo de permanecer en zona roja contra su voluntad, ya que intentó salir de ella a través de la Embajada de Cuba (valiéndose de que su madre era cubana) pero le resultó imposible.

 

A pesar de estar su quinta prestando servicios al inicio del pronunciamiento militar, permaneció oculto en su casa con la intención -según su versión- de no prestar colaboración alguna a "los rojos", hasta que el día 4 de noviembre de 1936, a las dos de la tarde, fue sacado de su domicilio (Calle Alberto Aguilera, 66) en compañía de su cuñado Pedro Marañés Portales (que sería asesinado días después) por individuos de la checa del partido comunista, establecida en la calle de Toledo 83, donde le conminaron a prestar sus servicios de médico en el ejercito republicano, lo que se vio precisado a hacer, en 30 de diciembre de 1936.

 

A partir de junio de 1937 es destinado al hospital de Loeches, donde permanece hasta el final de la guerra. En este hospital -según narra en su declaración jurada- "colocó, protegió y retuvo a cuantos españoles de ideales católicos nacionales acudieron a él".

 

Pallardo podía, sin dudas, figurar entre los profesores que "aguantaron el tipo" y además lo hizo con valentía, pues hizo expresión pública de sus ideas católico-nacionales, rezando en público, casándose canónicamente en plena guerra y bautizando a su hija Paloma, circunstancias que a muchos hoy le parecerán naturales, pero que en aquel entonces, podían ser merecedoras del "paseíllo a Paracuellos del Jarama” o a "las tapias del cementerio del Este".

 

En Loeches, Pallardo organizó entre médicos, sanitarios, etc., un grupo afecto a Franco, que liberó al pueblo, tres días antes de la llegada de las fuerzas nacionales.

 

Con este "currículum patriótico", y el aportar un certificado firmado por Juan Puebla Potenciano (Secretario provincial de Falange) en el que se señalaba que Luis Felipe Pallardo estaba en posesión del carné de adherido a FET y de las JONS nº 44.222, y ya terminada la guerra, contó con la benevolencia del Juez Instructor del personal docente de la Universidad de Madrid, que en ese momento era además Decano de la Facultad (D. Fernando E. de Salamanca), quien le propone el 1 de febrero de 1940 para ocupar el cargo de Ayudante temporal de Patología Médica, adscrito a la Cátedra de D. Agustín Cañizo (en la vacante dejada por Recarte Casanova)

 

Desde esta fecha y hasta 1952, sería el auténtico protagonista de la Cátedra  de Patología y Clínica Médica de San Carlos18.

 

 

 

Manuel Bermejillo Martínez ("Un expediente de 24 horas")

 

Ya señalada la trayectoria profesional y académica de Manuel Bermejillo, recordemos ahora que el 18 de julio de 1936 ostentaba, desde 1927 -siendo Rector Luis Bermejo y Vida-, el cargo de Prof. Auxiliar temporal de la Cátedra III de Patología y Clínica Médica cuyo catedrático titular era el Prof. D. Fernando Enríquez de Salamanca.

 

El 10 de Mayo de 1943, en una demostración de narcisismo demagógico, y a sabiendas de lo que iba a sucederle, Manuel Bermejillo se dirige al Juez Instructor, exponiéndole que "no habiendo solicitado la depuración a su debido tiempo, por creer estar exento, por haber desempeñado durante el Movimiento de liberación de España, cargos de confianza", suplica sea depurado "como persona adicta a la causa Nacional", recordando que el 18 de julio se puso al frente del Movimiento Nacional en Espinosa de los Monteros y que actuó en primera línea en el frente de Burgos los cuatro primeros meses, y que después fue Director del Hospital Militar de Oña (Burgos). Recuerda también que, desde 1931, estaba afiliado al partido de "Acción Popular". Y por si el juez no creyera su versión, pone como testigos a personas tan "imparciales políticamente", como al oriundo de Fuentesaúco (paisano por tanto de D. Laureano Olivares), Valentín Matilla y al condiscípulo y amigo de Jiménez Díaz, Carlos Gil y Gil.

 

Ante tal expresión de modestia sin par, el Juez Instructor (su catedrático y maestro), propone el 11 de mayo de 1943 (¡al día siguiente!), la readmisión sin sanción. ¿Readmisión de qué -se preguntaría L. F. Jacob- si su cargo temporal (ocho años) había terminado el curso 1935/36? A Jacob le hubiera gustado (independientemente de la sentencia que hubiera tenido lugar), que tal rapidez en resolver el expediente de Bermejillo, se hubiera aplicado también en los casos de los profesores Francisco Tello, Pedro Ara, Trobo, Bernardino Landete, Teófilo Hernando, Jiménez Díaz, Gregorio Marañón, entre otros.

 

Manuel Bermejillo se encargaría, después de la guerra, de impartir la enseñanza de la Patología General que debía hacer José Casas Sánchez.

 

 

 

Inicial Barahona Holgado

 

Figura entre los casos peculiares no solo por su patronímico -que lo es- sino también por varias razones: por ser jubilado en dos ocasiones, la primera de forma forzosa, en pleno dominio "rojo" (22 de enero de 1937) y la segunda el 10 de abril de 1942, por haber cumplido la edad reglamentaria (70 años). También es peculiar por permanecer durante la guerra civil en Madrid -zona republicana- (probablemente contra sus deseos), por padecer una enfermedad reumática que le impedía la deambulación.

 

Catedrático de Medicina Legal de la Facultad de Salamanca desde enero de 1905, se traslada a Madrid en diciembre de 1928.

 

Nacido en Sobradillo (Salamanca), el 7 de abril de 1872, obtiene, el día de Noche Buena de 1904, la Cátedra de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de Salamanca, donde permanece hasta su traslado a Madrid, en virtud de concurso, el día 13 de noviembre de 1928.

 

Cuando se inicia el alzamiento militar, tenia 64 años y residía en Madrid en la calle del Dr. Cárceles nº 17 (antes Rey Francisco), pero pronto debe trasladarse a Hermosilla 103, pues en noviembre de 1936, su casa es afectada por los bombardeos de las tropas del General Franco, quedando destruida. En su primer domicilio tuvo escondido durante varios días a un sargento y un cabo nacidos en su mismo pueblo y que pertenecían al grupo de rendidos en el Cuartel de la Montaña, hasta que pudieron pasarse al Ejercito Nacional

 

Dado su delicado estado de salud, llevaba 25 años sin ejercer la profesión médica y por ello durante los meses siguientes al alzamiento militar permanece en casa y acude solamente una vez en Diciembre de 1936, como vocal fundador, a la Comisión de Intervenciones operatorias en el Instituto Nacional de Previsión. A partir de esta fecha, su enfermedad le obligaba a estar en casa sin apenas poder deambular.

 

El 22 de Enero de 1937, el Ministerio de Instrucción Pública le declara "jubilado forzoso" en oficio que firma León Cardenal (quien había sido destituido como Rector pero que, probablemente "por miedo", había aceptado el Vicerrectorado). La razón de su jubilación no está clara, lo que hace presumir que fuera por su desafección al régimen republicano. Durante este periodo, le prestan ayuda sus auxiliares Diego González Bernal y Blas Aznar.

 

En su declaración jurada, señala como personas que, a su juicio, son destacadamente izquierdistas (en el seno de la Facultad de Medicina), a Negrín, Sánchez-Covisa, Teófilo Hernando, Márquez, Pittaluga y Marañón.

 

Sería rehabilitado en su cargo el 26 de julio de 1939, permaneciendo en San Carlos hasta el 10 de abril de 1942, fecha de su jubilación.

 

 

 

Francisco Orts Llorca

 

Cuando se inicia la guerra civil, este excelente Profesor y mejor persona, era catedrático, por oposición, de la Facultad de Medicina de Cádiz, desde enero de 1935; pero antes, había sido, durante casi dos años, Ayudante temporal de la Facultad de San Carlos adscrito a la Cátedra del Prof. Pedro Ara. Y pertenecería también a dicha Facultad, a partir de 1954, en virtud de haber obtenido por concurso la cátedra de Anatomía de Madrid, que dejara vacante por jubilación, Julián de la Villa Sanz.

 

Habiendo nacido en Tampico (Méjico) el 1 de junio de 1905, y asentados sus padres en un pueblecito de la región valenciana, estudia medicina en la Facultad de Valencia donde se gradúa, marchando pronto a París para completar estudios con Rouviere.

 

En 1930, obtiene una plaza de Prof. Auxiliar temporal en la Facultad de medicina de Valladolid, desempeñándola hasta 1933 en que es nuevamente pensionado por la JAE para estudiar en Viena embriología, con Fischel. Antes, en 1931, había logrado el Grado de Doctor. Durante esta época, Orts Llorca se afilia al partido radical socialista.

 

El 12 de julio de 1934, es nombrado Ayudante temporal de Anatomía (adscrito a la Cátedra de Pedro Ara) de la Facultad de San Carlos, ocupando la plaza dejada vacante por Delgado Gibaja, cargo que desempeñaría hasta el día 31 de enero de 1935, fecha en la que cesa por haber obtenido la Cátedra de la Facultad de Cádiz19. Este mismo año seria nuevamente pensionado por la JAE para trabajar en Suiza.

 

En 1936, la Fundación Rockefeller le pensiona para continuar trabajando sobre embriología, esta vez en Munich.

 

Terminado el curso, Francisco Orts Llorca se disponía a pasar el verano en Benidorm (Alicante), pueblecito (estaba muy lejos de ser la primera población turística de la Costa Blanca, en razón del número de plazas hoteleras) de la región valenciana, donde vivían sus padres. Y llegó allí el 19 de julio de 1936, iniciado ya el pronunciamiento militar, por lo que cabe deducir que no iba precisamente de vacaciones y prueba de ello es que permaneció en aquel casi desconocido pueblo hasta noviembre de 1936, no habiéndose presentado en la Facultad de Cádiz (ciudad ocupada ya por las tropas del General Franco) al comienzo del curso 1936 /37, motivo por el que en octubre de 1937, la Comisión de Cultura de Burgos (léase Enrique Súñer), basándose en el abandono de destino (el Decano de Cádiz había comunicado a la superioridad que Orts no se había incorporado a su puesto, al comienzo del curso 1936/37), le inhabilita para el desempeño de cargos directivos y de confianza, aunque no precisa -tal vez por error- la separación del servicio de catedrático.

 

Permaneció en Benidorm -según sus propias palabras- pensando en que duraría poco el alzamiento militar.

 

En noviembre de 1936 es adscrito a la Universidad de Valencia, donde llegaría a ser en 1937 Secretario de la Facultad de Medicina.

 

En junio de 1938, al ser llamada la quinta de 1926, a la que él pertenecía, y pese a ser amigo de Giral, ingresa como Teniente Médico en el Cuerpo de Seguridad, incorporándose al hospital de este Cuerpo (Hospital Provincial de Valencia).

 

En octubre de 1939, Francisco Orts se presenta en la Facultad de Cádiz con el Vº Bº del Decano y Rector, quienes consideran que solo había sido sancionado para poder ejercer cargos públicos o de confianza y por tanto no ven obstáculo para que pueda incorporarse a su cargo de catedrático.

 

Sin embargo, el Juez Instructor de depuración de Universidades varias (Arturo Caballero) le abre expediente depurador, en agosto de 1940, basándose erróneamente en que "se ausentó al extranjero volviendo a zona roja (había permanecido durante toda la guerra en zona roja), abandonando por ello su puesto de destino"

 

Se le acusa también de pertenecer al Partido Radical-Socialista siendo Prof. Auxiliar en Valladolid, e incluso confundiéndole con Pérez Llorca (Auxiliar temporal de Oftalmología de la Facultad de Cádiz, a quien se le relacionaba con el grupo "Al Servicio de la República"), de haber apoyado la asociación referida. No faltaron informes que señalaban al bueno de Orts Llorca como "hombre de extrema izquierda"

 

El ocho de octubre de 1940, el Juez instructor le impone como sanción un año de postergación e inhabilitación para ejercer cargos directivos y de confianza; sin embargo, el Ministerio, a través de la Dirección General de Enseñanza Superior, con fecha 19 de noviembre de 1940, le aumenta el periodo de la sanción a cinco años.

 

Convocado en noviembre de 1951 concurso de traslado para ocupar la vacante de Julián de la Villa, en la Facultad de Madrid, se presenta a ella Orts Llorca, Escolar García e Ildefonso Dehesa Bailo. El concurso lo juzgaba el Consejo Nacional de Educación una vez oída la propuesta de la Junta de Facultad. Esta sometió a votación el candidato más idóneo, resultando el siguiente resultado: Dehesa, 23 votos, Escolar 6, Orts 4 y en blanco tres votos; en consecuencia se propuso a Ildefonso Dehesa como candidato más idóneo para suceder a Julián de la Villa. Sin embargo uno de los miembros del Consejo, a la sazón Rector (Pedro Laín Entralgo), realizó un voto particular a favor de Orts (recordando que fue depurado el 22 de noviembre de 1940 y que consideraba tenía más méritos científicos que el resto de candidatos), al cual se añadieron Sánchez Cantón, Castañeda, Serrano de Haro y Fraga Iribarne.

 

El voto particular de Laín Entralgo tuvo más fuerza que la Junta de Facultad, pues el Ministerio decidió otorgar la Cátedra de Madrid a Francisco Orts Llorca, lo cual se hizo realidad por OM del 8 de mayo de 1954. Dehesa Bailo, había fallecido el 29 de noviembre de 1953.

 

El 17 de marzo de 1969, el Ministerio de Educación le nombraría Director del Hospital Clínico, donde se jubilaría el 10 de junio de 1975.

 

 

José Mª Corral García

 

Cuando se inicia la guerra civil, el Prof. Corral, catedrático excedente de la Universidad de Santiago (donde no pisó ni un solo día) desempeña el cargo de Profesor Encargado de curso, por lo que bien pudiera incluírsele en el apartado de profesores no numerarios, sin embargo figura entre los casos peculiares, porque demostró ser de ideología política totalmente contraria a la de su Maestro el Prof. Negrín, y porque de alguna forma, traduce la escala de valores que éste tenía, respecto a lo que debía ser un profesor de la Facultad de Medicina, pues de lo contrario no lo tendría como profesor auxiliar en su cátedra ni le hubiera preferido antes que a José Casas, votándole a aquel y no a este, en la oposición a la Cátedra de Patología General de Sevilla, celebrada en marzo de 1930 (la obtuvo Beltrán Báguena). También merece figurar en este apartado, porque fue el encargado de la enseñanza de la Fisiología a partir de 1939 y protagonista importante -directa o indirectamente- en la designación de profesores de esta asignatura durante la segunda mitad del siglo XX.

 

José María Corral (1889/ 1971) nace en Valladolid el 25 de junio de 1889, donde estudia entre 1905 y 1912, con Matrícula de Honor en las 30 asignaturas que entonces constituían el currículum, licenciándose en junio de este año con Premio Extraordinario.

 

En 1913 defiende su Tesis Doctoral titulada "Reacción actual de la sangre y su determinación electrométrica", realizada en el laboratorio de su padre, el famoso catedrático de Patología General de Valladolid, León Corral y Maestro, autor en 1904 de "Elementos de Patología General, obra de referencia en la historia de la Patología Genera en España20.

 

Para completar su formación científica se traslada a Berna, para estudiar con Asher, permaneciendo fuera de España hasta 1917. Durante este periodo conoce y establece amistad con Juan Negrín -cinco años más joven que él- quien regresaría a España en 1915 y sería nombrado Director del laboratorio de Fisiología de la Residencia de Estudiantes (sin disponer del Título de Licenciado debidamente convalidado, puesto que había estudiado en Alemania).

 

También conocería en Berna -y ello nos lo contaría en clase, miles de veces- a Vladimir Ilich Uliánov (Lenin) a través de la amistad establecida con Mirmelstein (miembro de uno de los comités bolcheviques que llevaron a cabo la revolución rusa).

 

En 1917, regresa Corral a Madrid y enseguida es nombrado Prof. del Laboratorio de la Residencia, que precisamente dirigía Negrín (¡que casualidad!) y, también enseguida, logra la Cátedra de Fisiología de Santiago, de la cual toma posesión (desde Madrid, previa autorización del Rector), el 2 de junio de 1923.

 

No debía ser muy fuerte la vocación docente de Corral, pues antes de comenzar el curso, el 26 de septiembre de 1923, pide la excedencia y regresa a Valladolid, al lado de su amadísimo padre, y sin perder la esperanza de ser algún día Catedrático, como él, de Patología General. Este objetivo lo persiguió durante años, llegando incluso a presentarse (¡que gran osadía!) a la Cátedra de Patología General de Madrid, en pugna nada menos que con José Casas, soñando ilusamente con ser el sucesor del gran Nóvoa Santos.

 

Trasladado a Madrid, permanece vinculado a Juan Negrín en el laboratorio de la Residencia, siendo, junto a Hernández Guerra, los dos profesores Adjuntos de Negrín. En este lugar y durante el curso 1924/25 tiene como alumnos a Severo Ochoa y J. M. Valdecasas.

 

El 29 de julio de 1933 solicita el reingreso activo como catedrático, dado que finaliza el plazo máximo de 10 años de la excedencia solicitada

 

En 1934, a propuesta unánime del claustro de la Facultad, es nombrado "Prof. Encargado del curso de Patología Química de la Sangre" adscrito a la cátedra de Patología Médica del Prof. Agustín del Cañizo21, simultaneando este cargo con el de Ayudante del Laboratorio de Fisiología de la JAE. Por esta época, acuden junto a Corral un grupo de estudiantes interesados en el campo de la bioquímica, entre los que se encuentran Antonio Gallego, Álvaro Gracia, Recarte Casanova, Martínez Rodríguez Arias, entre otros. Todos ellos se incorporarían el curso 35/36 al pabellón 4 de la nueva Facultad de Medicina (C. Universitaria), donde Negrín había instalado el Laboratorio de Fisiología de la Residencia de Estudiantes que el mismo dirigía.

 

Antonio Gallego recordaba, en una nota necrológica, con motivo del fallecimiento de Corral en, 1971, cómo el día 17 de julio de 1936 le acompañaban, andando hacia Moncloa, seis o siete colaboradores, e iban comentando las potenciales consecuencias del alzamiento militar que había tenido lugar en Marruecos.

 

Pocos datos tenemos sobre la vida de Corral durante la guerra civil. Conocemos por su propia declaración, que durante toda ella no pisó la Facultad, ni el Laboratorio de Fisiología, tal vez por ello fue cesado en abril de 1937. Según su discípulo Antonio Gallego, la protección de Negrín permitió a Corral sobrevivir en Madrid en un ambiente hostil. Sin embargo sabemos que intentó salir de España,   junto a su amigo Julio Palacios (prestigioso catedrático de Física)22. Para ello viajaron a Valencia para hablar con Negrín y poder ambos obtener salvoconductos para abandonar España y tal vez pasarse después a zona nacional. Pero la amistad particular fracasó ante la enemistad política y Juan Negrín se negó a dar los pasaportes e incluso la autorización para la evacuación de los refugiados en el Consulado de Honduras de Madrid.

 

Finalizada la guerra, a José María Corral se le incoa expediente depurador como profesor de la Facultad, pero lógicamente no tuvo problemas, máxime testificando a su favor Francisco Rodero Carrasco (Comandante Médico de Ingenieros retirado) y gozando de la amistad del Juez Instructor.

 

En su declaración jurada se muestra demasiado explícito (bien podía haber silenciado su opinión sobre algunos compañeros claustrales e incluso guardar lealtad a su Maestro) señalando que en San Carlos, el grupo izquierdista estaba constituido por Sánchez-Covisa, Teófilo Hernando, Gregorio Marañón, Juan Negrín, León Cardenal, Varela Radío, Agustín del Cañizo, Casimiro Población, Gustavo Pittaluga y Manuel Márquez. Todavía se extiende señalando además que durante la guerra y desde el primer día, se pusieron del lado del "gobierno Rojo", Sánchez-Covisa, Hernando, Gutiérrez Arrese, Varela Radío, Márquez, aparte de los cirujanos Olivares, Cardenal y Estella (¡veía rojos por todas partes!), requeridos por el Comité del Frente Popular. Añade, que el Prof. Márquez continuó creyendo en el triunfo de la República hasta 1938, que Sánchez-Covisa se asustó en octubre de 1936, especialmente por el peligro que corrían los de Izquierda Republicana amenazados por la CNT. Por ello -continua Corral- "salió de España abandonando incluso su propio hijo". Del Prof. Varela, dice que estaba aterrado, y de Hernando, que le había avisado que peligraba su seguridad personal.

 

Tras la guerra civil y ser depurado sin sanción, en julio del 39, Corral sucedió a Negrín en la Cátedra de Fisiología, primero como Encargado de Cátedra y a partir del 25 de abril de 1942, como catedrático en virtud de concurso de traslado, logrando reagrupar a algunos antiguos colaboradores (García Valdecasas, Calderón, Ruiz Gijón etc.). Por poco tiempo, fue Secretario de la Facultad (del 19 de abril de 1939 al 20 de julio de 1940) y Director del Instituto Cajal.

 

Tuvimos ocasión de recibir algunas de sus últimas lecciones (curso 57/58), las cuales versaban casi todas ellas sobre un librito que decía haber escrito sobre "La filosofía de la Vida" y sobre el cual, en aquel tiempo los alumnos no entendíamos nada. De fisiología poco hablaba, aunque repetía con frecuencia que "su padre y otros sabios"..., habían trabajado sobre tal o cual tema. La frase no era exclusiva de aquel curso y por tanto estar justificada por la avanzada edad del catedrático, pues se la habían escuchado en promociones anteriores, incluso algunos afirman, que la completaba con: ..."y otros sabios de menor cuantía".

 

 

 

Valentín Matilla Gómez

 

Aunque en 1936 era Catedrático de Cádiz, lo incluimos entre los profesores de San Carlos por ser uno de los protagonistas de la Facultad de Madrid, no solo durante la inmediata post-guerra, sino prácticamente hasta su fallecimiento en 1997. Junto a Enríquez de Salamanca, Corral y Velázquez constituían, en la Facultad, un importante núcleo de poder que duraría incluso hasta después de su jubilación (1970).

 

Nacido en Fuentesaúco (paisano por tanto de Laureano Olivares), el 10 de mayo de 1900, estudia medicina en la Facultad de Salamanca con un brillante currículum (Matrícula de Honor en todas las asignaturas excepto en una), obteniendo Premio Extraordinario en el Grado de Licenciatura. En 1924 obtiene, por oposición, plaza en el Cuerpo de Sanidad Nacional siendo destinado a El Ferrol. En marzo de 1929 obtiene la Cátedra de Higiene y Sanidad, y Microbiología y Parasitología de la Facultad de Sevilla.

 

Cuando se inicia la guerra civil se encontraba disfrutando las vacaciones en el Ferrol, donde acudía todos los veranos, e inmediatamente (el 19 de julio de 1936) se presenta ante el Gobernador Militar mostrando su adhesión al pronunciamiento militar y poniéndose a su disposición. De esta forma es encargado de la Dirección de Sanidad de El Ferrol, función que desempeña hasta que, a primeros de septiembre, es trasladado a Sevilla23, donde organiza el laboratorio para la producción de vacunas en gran escala para el ejército y donde es nombrado Director de Sanidad del Puerto de Sevilla. Durante este periodo imparte algunos cursos en la Universidad.

 

En 1937, ocupa la Jefatura Provincial de todos los servicios sanitarios, organizando el aprovisionamiento de productos sanitarios al ejército, participando, como juez instructor en varios expedientes de depuración de funcionarios sanitarios.

 

En agosto de 1939, ya finalizada la contienda y antes de ser "depurado", es nombrado Secretario de la Facultad de San Carlos y Catedrático provisional de Parasitología.

 

El 17 de octubre de 1940, el Juez Instructor (Arturo Caballero) del "Tribunal de depuración de Universidades Varias", tras oír las declaraciones de los testigos Fernando E. de Salamanca y Leonardo de la Peña, y tener constancia de que Valentín Matilla pertenecía a FET y de las JONS, desde septiembre de 1936, propone la rehabilitación en su cargo sin sanción.

 

El 22 de noviembre de 1940 sería nombrado, en virtud de concurso de traslado, catedrático de Microbiología, Parasitología y Patología Tropical, de la Facultad de Medicina de Madrid.

 

Antes, el 22 de julio de 1940, sería nombrado Secretario de la Facultad, cargo que desempeñaría hasta el 13 de diciembre de 1945. El día 9 de este mes, su poder se incrementaría al ser designado Director del Hospital Clínico (sucediendo a Leonardo de la Peña quien se había jubilado), cargo que desempeña hasta el 24 de octubre de 1951.

 

Siendo Director del hospital ocuparía la plaza de Jefe del Laboratorio Central, hasta su jubilación en mayo de 1970.

 

 

 

Ildefonso Dehesa Bailo

 

De las comunicaciones recibidas y de los documentos consultados, deducimos que Ildefonso Dehesa Bailo, aragonés nacido en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), el 23 de Enero de 1895, fue uno de los profesores más queridos por sus alumnos en la Facultad de Medicina de San Carlos, no solo por sus excepcionales cualidades docentes (para muchos el mejor profesor de la Facultad) y vastos conocimientos en embriología, sino también por su hombría de bien y recto proceder.

 

Pero estas, sin duda cualidades meritorias en un profesor universitario, fueron despreciadas por "los listos de turno" antes, durante, y después de la guerra civil española. El Prof. Dehesa, que por ser fiel a su vocación docente sacrificó en parte a su familia, recibió como premio a su dedicación universitaria, penuria económica y marginación académica.

 

Ildefonso Dehesa Bailo, estudia medicina en Granada donde es alumno interno de Anatomía durante los años 1915/1919. Obtiene los grados de licenciatura (1919) y Doctor (1926) en Madrid, siendo ambos calificados con sobresaliente24.

 

Tras desempeñar en Granada el cargo de Ayudante de Clases Prácticas (1920/21), realiza estancias en Munich (1922/26) y a su regreso a España es nombrado Prof. Auxiliar temporal de Anatomía (1927), volviendo a ser pensionado en Londres, donde permanece el curso 1931/32.

 

Cuenta Castilla del Pino que el propio Dehesa le confesó en su modestísima casa de la calle General Goded nº 5, de Madrid, que fue a Alemania a formarse como cirujano, pero que entrando por curiosidad a oír una clase de embriología, al Prof. Hertwig, tanto le entusiasmó que decidió dejar la cirugía y dedicarse a la embriología.

 

Durante los cursos 1932/33 y 33/34, es designado Encargado de la Cátedra de Anatomía y Técnica Anatómica de San Carlos, y desde noviembre de 1933, y a propuesta de la Junta de Facultad, de la enseñanza de la Embriología. Precisamente en diciembre de este año, se le asigna una Cátedra de Embriología creada por la Fundación Conde de Cartagena de la Real Academia de Medicina de Madrid, cargo que ostenta hasta septiembre de 1936.

 

Ildefonso Dehesa, hombre enérgico, vehemente, un tanto cascarrabias, religioso y patriota, nunca ocultó su forma de pensar. Así, cuando asesinan a Calvo Sotelo, acude a las manifestaciones de protesta que tarde y noche tienen lugar junto al domicilio del difunto y así mismo a su entierro. Ya en plena guerra civil, en la madrugada del 3 de mayo de 1938, acude al domicilio clandestino de un grupo de falangistas que han resultado heridos y les presta ayuda con el peligro que tal conducta llevaba consigo.

 

Con estos antecedentes, el 5 de agosto de 1939, el tribunal depurador le rehabilita en su cargo sin sanción alguna. Enseguida (1/XI/39) sería nombrado Prof. Encargado para impartir los cursos intensivos de 1939/40 y los ordinarios de 1940/41, 41/42 y 42/43.

 

Durante esta época, el Prof. Dehesa vivía en un piso interior de la calle General Goded nº 5, de forma modestísima, pues solo recibía las doscientas Pts. mensuales del sueldo de Encargado y algunas ayudas merced a los informes anatomopatológicos de las piezas quirúrgicas que D. Laureano Olivares tenía la gentileza de enviarle. Recuerda Castilla del Pino, quien llegó a adquirir cierta confianza con D. Ildefonso, que éste en cierta ocasión le dijo: “en esta misma calle vive López Ibor, con varios criados vestidos con calzón corto y rodeado de muebles y cuadros suntuosos. Pues sepa usted que antes de la guerra me dijo que no tenía una peseta. ¡Y mire como vive ahora!”

 

El 7 de abril de 1943, obtiene la Cátedra de Anatomía descriptiva y topográfica de la Universidad de Salamanca, y contrariamente con lo que hacían otros profesores (que tomaban posesión y se volvían a Madrid) D. Ildefonso marcha hacia la ciudad salmantina, donde le esperarían algunos incidentes desagradables con los alumnos y con las autoridades locales (descritos por Castilla del Pino en su "Pretérito Imperfecto").

 

El 18 de febrero de 1946 pasa a la Facultad de Valladolid, en virtud de concurso de traslado. En mayo de 1949, Dehesa solicitó ser destinado como Catedrático agregado a la Universidad de Madrid, alegando que ni en Salamanca ni en Valladolid, había logrado encontrar alojamiento que le permitiera trasladar desde Madrid a su familia y que está enterado de que Pedro Ara se encuentra en excedencia forzosa y de que el actual encargado de Cátedra debe jubilarse al final del curso 48/49. Tal solicitud le es denegada personalmente por el Ministro Ibáñez Martín, quien con una inmensa irresponsabilidad, le sugiere, el 16 de julio de ese año, que pida la excedencia, que se le concederá de inmediato. Tal arrogante actitud debiera haberla tomado lbáñez Martín respecto a Pedro Ara, quien apenas pisó San Carlos. Tal vez, el que Dehesa fuera un auténtico profesor universitario, resultaba ser "políticamente incorrecto".

 

El Prof. Dehesa, uno de los mejores profesores de San Carlos según testimonio de numerosos profesores que fueron sus alumnos, no pudo regresar a la Villa y Corte, pues tras padecer varios episodios de angor, falleció de infarto de miocardio el 29 de noviembre de 1953, en su modesto domicilio de la calle General Goded, de Madrid.

 

Dehesa Bailo, como ha quedado señalado en otro lugar, compitió en 1951 con Orts Llorca en su traslado a la Cátedra de Madrid y, aunque fue propuesto por la Junta de Facultad, el voto particular de Laín Entralgo impidió que tomara posesión y logró que el Ministerio decidiera otorgársela a Orts Llorca, cinco meses después de fallecer D. Ildefonso.

 

En marzo de 1954, varios Rectores de universidades españolas (Sevilla, Granada, Zaragoza, Santiago...) solicitaron al Ministerio de Educación, "un auxilio extraordinario a favor de la viuda e hijos de Ildefonso Dehesa Bailo", adhiriéndose a la petición formulada por la Universidad de Valladolid. Otros profesores muy sabios, pero que no sabían enseñar y acudían a clase un día a la semana, obtendrían gran rentabilidad económica a su cargo de catedrático.

 

 

 

Carlos Gil Y Gil

 

Fue, tras la guerra civil, pintoresco Catedrático de Terapéutica Física (asignatura conocida como "las chispas") de la Facultad de San Carlos. Figura aquí, simplemente porque no fue depurado, ni -al igual que hiciera Bermejillo- lo solicitara. Y aunque solo fuera por protocolo, debiera haberlo sido, pues era profesor no numerario de radiología el curso 35/36, terminando su mandato en septiembre de ese año. Debió ser un gran trabajador, estudioso, inteligente, apasionado y valiente, aunque pensamos que nunca debió tener clara vocación profesional, a juzgar por la trayectoria de su currículum.

 

Nacido en Vera del Moncayo (Zaragoza) el 4 de noviembre de 1896, estudia la carrera de medicina en Madrid, donde sería Alumno Interno de Patología General durante los cursos 1917/18 y 1918/19. En 1920 se licencia y obtiene Premio Extraordinario en el Grado de Licenciatura. Sería Doctor el 14 de diciembre de 1923, obteniendo la calificación de sobresaliente.

 

Durante los cursos 20/21 y 21/22 desempeña el cargo de Ayudante de Clases Prácticas de Anatomía Patológica (Prof. Ramón y Cajal), siendo agregado al servicio de autopsias de la Facultad25.

 

Desde el verano de 1922 a 1923 es pensionado para estudiar Anatomía Patológica con el Prof. Aschoff en la Universidad de Freiburg i. Br. (Alemania). Todo parece indicar que Gil y Gil había optado por seguir la senda de la histopatología. Sin embargo su vocación debió cambiar, pues de regreso a España, es nombrado Ayudante de Clínicas de la Cátedra de Obstetricia y Ginecología (Prof. Varela Radío), cargo que desempeñaría desde 1925 a 30 de septiembre de 1929, fecha en la que renuncia al cargo por haber sido nombrado Director de la Maternidad Provincial de Navarra, donde permanecería hasta diciembre de 1930.

 

Durante esta época, obtiene plaza de Ayudante del Instituto Nacional de Higiene (1924) del Cuerpo de Sanidad Nacional y dirige el Servicio de Radiología de la Casa de Salud de Santa Cristina. Su nueva vocación ginecológica se inclinaba ya hacia la radiología y radioterapia, por lo que nuevamente, en 1927, es pensionado esta vez por la JAE, para estudiar en Alemania, Radioterapia y Radiumterapia, incorporándose, a su regreso, a la Casa de Salud de Santa Cristina. Un razonamiento lógico obliga a pensar que el Prof. Varela Radío estaba detrás de la metamorfosis vocacional de Carlos Gil y Gil.

 

En enero de 1931, obtiene en virtud de concurso nacional de méritos, la plaza de Jefe de los Servicios de Radiología del Instituto Nacional del Cáncer, cargo que sería declarado nulo por la República en octubre de 1931, aunque más tarde le sería confirmado.

 

El día 27 de septiembre de 1934, a propuesta de la Junta de Facultad, es nombrado Prof. Agregado de Electrología y Radiología cargo que desempeñaría durante los cursos 34/ 35 y 35/36.

 

Al iniciarse la guerra civil, Carlos Gil y Gil se encuentra en zona donde el alzamiento nacional tuvo éxito de inmediato, por lo que se reincorpora al servicio de Sanidad Nacional, actuando dentro de los cuadros del Ejército Nacional como voluntario de Navarra (asimilado a Capitán Médico de los Requetés26), durante todo el periodo de guerra.

 

Terminada la contienda, el 18 de noviembre de 1939, el Ministerio de Educación le nombra con carácter provisional (a propuesta del Decano Prof. E. de Salamanca), Prof. Encargado de Curso de las asignaturas Electrología y Radiología, y en enero de 1941 de Terapéutica Clínica.

 

Este mismo año (1941) se convocaría la Cátedra de Electrología y Radiología de Madrid, y Gil Y Gil se presenta pero, siendo obligado el haber sido depurado por el tribunal de Responsabilidades Políticas, se encuentra con que no lo ha sido, necesitando certificados que acrediten que no era necesario. Y así lo firman en marzo de 1941, el Decano Enríquez de Salamanca, quien testifica: "que no ha sido sometido a depuración alguna en la Facultad de Medicina de Madrid por no pertenecer al cuadro docente de la misma en julio de 193627 y también, por ser persona de absoluta confianza y garantía del que subscribe, por lo cual fue propuesto para el encargo de la Cátedra de Electrología y Radiología y también de Terapéutica Clínica".

 

En la misma línea se pronuncia Manuel Oñorbe Garbayo, Juez Instructor de los expedientes de la Dirección General de Sanidad (entre otros, los médicos del Instituto Nacional del Cáncer), quien afirma que Gil y Gil no ha sido sometido a depuración alguna, ya que al producirse el Alzamiento Nacional, se encontraba en zona liberada.

 

Por si le faltaran pocos requisitos para poder presentarse a la Cátedra convocada, todavía presenta un certificado del Ministerio del Ejército en el que se certifica que "al Capitán Médico asimilado Carlos Gil y Gil, se le ha compensado con las medallas de Campaña (distintivos de vanguardia y retaguardia), Cruz Roja del Mérito Militar, Cruz de Guerra, así como el Título de Comandante honorario de Sanidad".

 

Como cabía esperar, el 10 de octubre de 1941, Gil y Gil obtiene "por oposición", la Cátedra de Madrid.

 

Tras una labor docente poco o nada decorosa, se jubilaría el 4 de noviembre de 1966.

 

Le sucedería en la Cátedra, su hijo Miguel Gil Gayarre.

 

 

 

Manuel Valdés Ruiz

 

Alumno interno (1929) en la Cátedra II de Patología y Clínica Médica de San Carlos, obtiene en el curso 1930/31 el Premio extraordinario de la Licenciatura, siendo nombrado, el curso siguiente, Ayudante de Clases Prácticas honorario en la Cátedra III del Prof. E. de Salamanca, cargo que desempeña hasta el 8 de Marzo de 1935, fecha en la que es nombrado Prof. Auxiliar, ocupando la vacante de Manuel Bermejillo, por haber sido nombrado Subsecretario General de Sanidad. En octubre de 1935, es nombrado nuevamente Prof. Ayudante de Clases Prácticas honorario (se conoce que debió regresar a su puesto Bermejillo). Como puede vislumbrarse, ya empezaba a formarse escuela (Salamanca, Bermejillo, Valdés...).

 

Si incluimos a este profesor en el apartado de "casos peculiares", no solo es porque sería tras la guerra (ya nombrado catedrático), un tentáculo del "mandarinato" de Salamanca (como diría Laín Entralgo), sino porque resulta ser uno de los casos que mayor tiempo "pasó escondido" en zona republicana.

 

Según su propia versión, permaneció escondido en Madrid desde el día 21 de julio de 1936 hasta el 23 de octubre de dicho año. Y después refugiado en el Consulado de Honduras hasta el 1 de septiembre de 1938. ¡Y después!, en el Consulado de Cuba, también de Madrid, hasta el 1 de noviembre de 1938. El 5 de este mes, cinco meses antes de finalizar la guerra, cuando en opinión de todos (menos en la del catedrático de Fisiología, Juan Negrín), todo estaba decidido, logra pasar a zona nacional.

 

En efecto, al iniciarse el alzamiento se encontraba en el Hospital Iturralde de Carabanchel, de donde fue expulsado el 21 de julio de 1936 por "declaraciones fascistas", permaneciendo escondido primero en su casa, después en el Consulado de Honduras y finalmente en el de Cuba, hasta que lograra pasar a zona nacional por Fuenterrabía (5 de noviembre de 1938), siendo destinado como director al hospital Militar de Portugalete asimilado a Alférez Médico y donde permanece hasta el 23 de febrero de 1939, en que es trasladado al Hospital Militar de Jaraba; y en abril de ese año, al Campo de concentración de prisioneros de guerra de Medinaceli (Soria), donde permanece dos meses y nuevamente es trasladado a Guadalajara, donde finalmente se licenciaría. Desde que pasó a zona nacional pertenecía a Falange.

 

El Juez Instructor, D. Fernando Enríquez de Salamanca, rehabilitó a su discípulo, sin sanción alguna. Más tarde, lo haría catedrático y siguiendo las Leyes de Mendel, también lo sería su hijo.

 

 

 

Gregorio Espejel Sánchez

 

Consideramos peculiar este caso por varias razones: En primer lugar por reflejar en su declaración jurada, la situación altamente politizada en la que se encontraba la Escuela de Odontología antes de iniciarse la contienda civil; también lo es por constituir un ejemplo de la arbitrariedad existente en la referida escuela por parte de alguno de sus profesores, a la hora de prorrogar los cargos docentes temporales; y finalmente por evidenciar también el conocido "complejo de la derecha política española" al intentar hacer justicia ante evidentes atropellos, convirtiéndose en cómplice del potencial delito.

 

Licenciado en Medicina en 1924 y Doctor en 1925, Gregorio Espejel obtiene, en Enero de 1931, una plaza de Prof. Auxiliar de Odontología, cargo temporal por cuatro años, prorrogables por otros cuatro, y adscrito a la Cátedra de Odontología 1º, del Prof. Florestan Aguilar, quien también desempeñaba la cátedra de Odontología 2º que tenía acumulada.

 

Al proclamarse la República, Florestan Aguilar (odontólogo de S. M. el Rey Alfonso XIII, y protagonista fundamental en la fundación de la Ciudad Universitaria de Madrid), fue desposeído de la cátedra de Odontología 2º, siendo adjudicada esta, a Bernardino Landete, ideológicamente opuesto a las ideas de D. Florestan, lo que obligó a Espejel a ponerse a las órdenes del nuevo catedrático.

 

Por razones oscuras, no fueron bien vistas por Landete las buenas relaciones que Espejel siguió manteniendo con el Prof. Aguilar (hasta el fallecimiento de éste), dando lugar a que fuera acusado por algún compañero afiliado al partido socialista, de "fascista y cavernícola".

 

Cuando estaba próxima la fecha del cumplimiento de los cuatro años como Prof. Auxiliar, Espejel solicitó la prorroga por otros cuatro años, la cual habitualmente era concedida de forma automática. Sin embargo, en esta ocasión, el obligado informe favorable del catedrático, no tuvo lugar, pues Landete, sin haberse leído la solicitud de prorroga, argumentó en la Junta de profesores de la escuela de Odontología de Enero de 1935 una serie de fundamentos que impedían la prórroga solicitada. Entre ellos figuraba el que a juicio del Prof. Landete, el Auxiliar Espejel se había distanciado voluntariamente de la cátedra y de los profesores de la misma, que había realizado juicios despectivos respecto a la conducta de los profesores de la Escuela, y que los trabajos que presentaba como méritos eran simplemente "artículos corrientes sin trascendencia científica". Terminaba el Prof. Landete su informe, con una sentencia, a nuestro juicio poco afortunada pues evidencia a todas luces una impresentable coacción, indigna de un profesor universitario de una República que decía defender la libertad y acabar con los privilegios. Decía así: "espero de este compañero (Dr. Espejel), que en lo sucesivo reflexione sobre su proceder para que se haga digno de la confianza y afecto que siempre tuvo por nuestra parte, y que a decir verdad, ignoramos su cambio de conducta".

 

Sin duda alguna, el Prof. Landete olvidaba que poco antes, en Abril de 1932, en la Revista "Odontología Clínica" de la que era Director, se había publicado lo siguiente: "Hoy honra nuestras páginas la destacada figura de Espejel..., cirujano de sólida formación con Olivares y Landete…, tiene publicados muchos artículos..., ha colaborado con satisfacción con el Dr. Landete, durante seis cursos en el Instituto Rubio..."

 

El comportamiento de Bernardino Landete, nos recuerda un caso similar allá por los años setenta, cuando un colaborador de un Catedrático de San Carlos se presentó a una plaza en Oviedo, siendo recomendado por éste al Presidente del Tribunal mediante una carta en la que se afirmaba que su candidato había realizado un sin fin de trabajos y exploraciones endoscópicas. Pese a ello no obtuvo la plaza. Pasado el tiempo el referido candidato se presentó a otra plaza -esta vez en Madrid- a la que también optaba un familiar del referido catedrático con escasa experiencia, quien finalmente obtuvo la plaza argumentándose que el primer candidato no tenía méritos suficientes, olvidando la carta que tiempo atrás había escrito. No conforme el primero con el veredicto, presentó recurso mostrando la carta de recomendación anterior que justificaba su superioridad y la mentira del catedrático. El Tribunal hizo justicia y revocó el fallo.

 

Iniciada la guerra civil, y dadas sus manifestaciones públicas de desafecto a los dirigentes del Frente Popular que dominaban el Colegio de Odontólogos, salió de Madrid en Febrero de 1937, dirigiéndose a Alicante, desde donde el 14 de febrero logra salir clandestinamente de España, disfrazado de marinero (dejando casa y familia en Madrid) en el barco argentino "Tucumán", desembarcando en Marsella el día 16 y llegando a Irun, el día 18 del mismo mes, consiguiendo a los pocos días ser destinado, como médico voluntario, a un equipo quirúrgico de vanguardia del frente de Somosierra (Hospital Militar de Sepúlveda -Segovia-), donde permanecería durante seis meses, hasta que por razones de salud, fuera trasladado a San Sebastián.

 

Desde San Sebastián, solicita (13/Abril/38) al Ministro de Educación el reconocimiento de la plaza de Auxiliar de Odontología de Madrid, de la que fue eliminado por razones políticas. Contra lo que cabria esperar por lo anteriormente relatado, el Ministro de Franco, Pedro Sáinz Rodríguez, desestima la petición de Gregorio Espejel (7/Mayo/38). (¿Tenía el Ministro relación de amistad o de otro orden, con Bernardino Landete?).

 

El 4 de septiembre de 1939 (antes de ser depurado sin sanción, 25/X/39), sería propuesto como Auxiliar de Odontología.

 

 

 

Juan José López Ibor

 

Aunque en 1936 no era propiamente profesor de San Carlos (era Prof. Auxiliar temporal de medicina Legal de Valencia), lo incluimos entre ellos por su papel protagonista que tendría en la post-guerra y, como caso peculiar, por estar exento de depuración dada su condición de "Consejero Nacional".

 

Hijo de un Maestro de Escuela, nace en Sollana (Valencia) en 1906, estudiando el bachillerato en el Colegio Mayor Beato Juan de Ribera de Burjasot (Valencia), institución muy selecta donde también estudiarían Laín Entralgo, Vicente Mortes y Calvo Serer, entre otros.

 

En 1932, gana por oposición la Cátedra de Medicina Legal de Santiago de Compostela (no existían cátedras de psiquiatría), pero pronto regresa a Valencia, donde explica Medicina Legal como Prof. Auxiliar temporal, y donde ejerce como psiquiatra en el manicomio de Valencia.

 

En 1933, se crea la cátedra de psiquiatría (al parecer con la intención de otorgársela a José M. Sacristán) y López lbor se presenta a las oposiciones que se convocan el 18 de noviembre de 1933. El Tribunal se conoce el 31 de marzo de 1934, en el que curiosamente figuraba como vocal J M Sacristán, aunque éste, rápidamente renuncia tal vez porque pensaba presentarse. Sin embargo, en la lista de opositores, publicada el 14 de mayo de 1934, no figura su nombre (¡no tenía la Tesis Doctoral!) Finalmente, el Tribunal lo constituyen, Jiménez Díaz, Ramón Álvarez de Toledo, Emilio Mira López, Belarmino Rodríguez Arias y Antonio J. Torres López. Y solo se presentan como opositores Ramón Alberca Lorén, José Mª Villaverde Lerrar, Angel Guils Pérez, Miguel Prados Such y J. J. López Ibor.

 

Se realizan tres votaciones en las que obtienen votos Prados, Villaverde y López Ibor, pero no suficientes, por lo que la plaza queda desierta. Debe resaltarse que Jiménez Díaz, en ninguna de las votaciones otorgó su voto a alguno de los opositores, tal vez porque todavía corrían tiempos de República. No faltaría el rumor de que la cátedra quedó desierta porque "falló la estrategia", dado que Sacristán -a los 47 años-, todavía no había realizado la Tesis Doctoral y tal vez muchos pensaran que lo había hecho con anterioridad.

 

En 1935 volvería a convocarse la cátedra de Psiquiatría y ya pudo presentarse Sacristán, aunque también con López Ibor, Villaverde y Prados. El que estuviera en el tribunal Gregorio Marañón y Gonzalo Rodríguez Lafora, no impidió que la cátedra quedara otra vez desierta, no entendiendo las razones de ello, dada la valía de todos los candidatos.

 

Cuando empieza la guerra civil, López lbor dimite de su cargo en el Manicomio de Valencia y se evade de esta ciudad, permaneciendo refugiado en San Carlos de la Rápita (en casa de su hermano Vicente, médico de esta ciudad), hasta diciembre de 1936.

 

Como la presión arreciaba (prisión de su padre para que declarase donde se encontraba su hijo), se refugia en Barcelona, y tras el soborno de un miembro (ayudado por su hermano) de "las patrullas de control", consigue cruzar la frontera el 8 de febrero de 1937, y cinco días después, se presenta en la Comandancia Militar de Fuenterrabía, haciendo lo mismo ante la Comandancia de Pamplona, el día 15 de febrero de dicho mes.

 

El 19 de febrero de 1937, encontrándose en Burgos, ofrece sus servicios al Presidente de la Junta Técnica de Cultura y Enseñanza (José María Pemán), especificando que ha huido de la zona roja y ha sido desposeído de su cargo, y que desearía fijar -si fuera posible-­ su residencia en Pamplona. Pone como testigo de su declaración a Antonio Vallejo Nágera (Comandante Médico en la Secretaría de Guerra), a Leopoldo Mompo Aliño (Teniente Médico con destino en Burgos), a Laín Entralgo (a la sazón médico del Manicomio de Valencia y accidentalmente al servicio del Manicomio Navarro, y a Fermín lzurdiaga Lorca (Delegado Nacional de Prensa y propaganda de FET y de las JONS, quien certifica que López lbor ha prestado sus servicios médicos y literarios en la F.E de Navarra -Sección de Prensa y propaganda-, desde el 19 de febrero al 19 de junio de 1937).

 

El Presidente de la Junta, José Mª Pemán, accede a su solicitud y le adscribe a la Facultad de Medicina de Salamanca (OM del 18 de junio de 1937, un día antes de la fecha señalada por lzurdiaga Lorca).

 

Durante su estancia en Pamplona (donde se encuentra su amigo Laín Entralgo, a la sazón falangista), colabora en el periódico "Arriba España", donde publica numerosos artículos. Poco después, se militariza voluntariamente, siendo asimilado a Capitán Médico, y concediéndosele la medalla de Campaña con distintivo de retaguardia. También dirige la editorial "Acción Española", en cuyo grupo se encontraban entre otros, Castiella, Areilza, Vigón y José Mª Pemán.

 

Cuando termina la guerra, López Ibor vuelve a Valencia (donde tenía su vida profesional y su Cátedra), pero ese mismo año (1939), se traslada a Madrid para hacerse cargo de la enseñanza de la psiquiatría en San Carlos, adscrito a la Cátedra de Patología Médica del Prof. E. de Salamanca. En este traslado, debió influir el apoyo de D. Fernando, a quien había conocido en Burgos durante la guerra civil.

 

Por orden de 18 de septiembre de 1941, fue declarado exento de depuración por ser Consejero Nacional. De su trayectoria posterior nos ocupamos en otra publicación (Estampas y Vivencias de San Carlos).

 

 

 

Benigno Lorenzo-Velázquez Villanueva

 

Tampoco este catedrático era profesor de San Carlos al iniciarse la guerra, pues lo era de la Facultad de Zaragoza donde, con la ayuda de D. Teófilo Hernando, había obtenido, en 1929, la Cátedra de Terapéutica. Sin embargo lo incluimos en esta obra, por el protagonismo que tuvo tras la contienda civil en la Facultad de Madrid, durante casi medio siglo.

 

Hijo de Maestros de Escuela, nace en Ávila el 13 de febrero de 1901, y estudia medicina en San Carlos, donde finaliza, de forma brillante, en 1925, obteniendo los Premios Extraordinarios del Grado de Licenciatura y Doctorado.

 

A primeros de julio de 1936, finalizado el curso en Zaragoza, marcha hacia Ávila para pasar las vacaciones y allí le sorprende el pronunciamiento militar que en esta ciudad tuvo éxito de inmediato, permaneciendo allí hasta el 15 de septiembre, fecha en ]a que se incorpora a su cargo en la Facultad de Zaragoza, ciudad en la que también había tenido éxito el levantamiento.

 

En noviembre de 1936, su nombre aparece en la lista de profesores suspendidos de empleo y sueldo hasta que fueran "depurados políticamente" por la Comisión depuradora del profesorado universitario de Zaragoza (que estaba constituida por Gregorio Rocasolano, Torremocha Téllez, Teodora Andrés Marcos, Isaías Sánchez y Cándido González Palencia). El expediente se inicia el 24 de diciembre de 1936.

 

Lorenzo Velázquez, no las tenía todas consigo, pues tenía el antecedente de haberse afiliado a un partido republicano, a instancias de algunos compañeros del claustro zaragozano de cierta significación izquierdista (Sánchez Guisande, Pí Súñer, Jiménez Asúa, hermanos Muniesa, etc.). Además, el Gobierno Civil de Zaragoza, informaba a la Comisión depuradora, que siendo republicano, a partir de 1931 cambió de posición, y que aunque tenía sentimientos religiosos "era persona de no muy clara moral". La Audiencia por su parte señalaba en su informe que "su conducta personal era poco escrupulosa". 

 

La Comisión depuradora resolvió el expediente en febrero de 1937, proponiendo la rehabilitación en su cargo sin sanción, sin embargo el fallo no se hizo público hasta agosto de ese año, al parecer por no estar conforme el Vicepresidente de la Comisión de Cultura de Burgos (Enrique Súñer, Catedrático de Pediatría de Madrid).

 

El 21 de agosto de 1937, la Junta Técnica del Estado hace firme la sentencia de la Comisión y confirma a Velázquez en su cargo de catedrático, regresando a Zaragoza en septiembre de 1937.

 

El 12 de mayo de 1941, en virtud de concurso de traslado obtiene la cátedra de Terapéutica de Madrid, que se encontraba vacante por el exilio de Teófilo Hernando y de la sanción que le fuera impuesta.

 

 

 

José Gay Prieto

 

Aunque cuando se inicia la guerra civil, no es profesor de la Facultad de Madrid, lo incluimos entre los casos peculiares, por ser uno de los profesores de San Carlos de mayor formación científica, porque sucedió en la prestigiosa cátedra de Dermatología, a José Sánchez-Covisa y porque supo mantener, e incluso aumentar a nivel internacional, el prestigio de la Cátedra de Dermatología de San Carlos.

 

Gay Prieto nace en Madrid en 1905, cuando su padre -que era filipino- era Cónsul de Estados Unidos en esta Capital. Presumía de tener una bisabuela china (se llamaba Di­Ching) y ser su madre madrileña.

 

Estudia medicina en Madrid, donde es alumno Interno (1926/28) y donde se licencia a los 20 años. Enseguida (1928) obtiene por oposición las plazas de médico del dispensario Antivenéreo de Madrid y en febrero de 1929, la de Médico Interno de la Cátedra de Dermatología de Madrid (Prof. J. Sánchez-Covisa).

 

En abril de 1932, en plena 2a República, obtiene por oposición y unanimidad (solo se presentó él) la Cátedra de Dermatología de la Universidad de Granada, y allí reside y ejerce su vocación28.

 

El 20 de julio de 1936 (a los tres días del Alzamiento Militar en Melilla, y fecha en el que tiene lugar en Granada), se ofrece para cualquier servicio a las Autoridades Militares a favor de Franco, siendo destinado al servicio de ambulancias que acompañaban a las columnas de operaciones, tomando parte en la ocupación del pueblo de Chimeneas, con la Columna del Comandante de Artillería (Ruiz Algar), permaneciendo allí hasta el 10 de septiembre del citado año, fecha en la que fue destinado a petición propia y como Alférez Médico, al Primer Tabor del Grupo de Fuerzas de Regulares Indígenas de Larache nº 4, tomando parte en las operaciones en que intervino dicho Tabor, permaneciendo en este destino hasta el 14 de enero de 1937. A partir de esta fecha se hace cargo del Servicio de Dermato-venereología del Hospital de San Bartolomé y Santiago, dirigiendo este servicio hasta su clausura en octubre de 1939. El 16 de junio de 1937, había sido también encargado del Servicio Dermato-venereológico del Hospital Militar Musulmán (más tarde Hospital de Prisioneros y presentados).

 

Gay Prieto, que había permanecido en zona roja, liberada inmediatamente por las tropas nacionales, fue sometido a expediente de depuración política, el cual se concluyó el 28 de enero de 1938 y en el que se dictaminó que fuera sancionado con la suspensión de empleo y sueldo por seis meses e inhabilitación para el desempeño de cargos directivos y de confianza. No encontramos razones que justifiquen tal condena, pues como ha quedado señalado y en contra de lo que se ha venido diciendo, Gay Prieto, "de rojo nada", pues se incorporó de inmediato al servicio de las fuerzas de Franco.

 

La sentencia no le impediría que en septiembre de 1940 y en virtud de concurso de traslado, obtuviera la Cátedra de Madrid, vacante por exilio "voluntario" de J. Sánchez-­Covisa.

 

La plaza se había convocado el 30 de mayo de 1940, advirtiendo el Ministerio, que "se apreciarían los méritos contraídos por cada concursante, en relación a los servicios que hubieren prestado a la Causa Nacional".

 

El 14 de junio, Gay Prieto solicita tomar parte en el concurso, recordando que está depurado el 28 de enero de 1938. Creemos que sólo participa él y obtiene la plaza sin discusión alguna. Aunque se hubieran presentado algunos más candidatos, nadie debe discutir que el currículum de Gay Prieto resultaba difícil de ser superado. Nadie debe discutir que era un hombre sumamente inteligente, con gran prestigio y con criterio propio, y como tal, a veces le traicionaba su excesiva vehemencia con la que casi siempre solía decir la verdad, pero que con frecuencia resultaba ser "políticamente incorrecto".

 

En 1944, Gay Prieto solicitó revisión de su expediente sancionador, y el Ministerio decidió el 28 de julio de 1944, que de acuerdo con la propuesta del Juez Instructor, cesaba la sanción de inhabilitación para cargos directivos y de confianza. Y es que Gay, portador de un gran prestigio científico, de carácter rebelde y disconforme, con gran inteligencia, con dominio de varias lenguas, brusco en sus expresiones, pero generalmente sincero, huyendo de irse por las ramas y presumiendo de no haber recibido nunca una condecoración del régimen (con el que no se trataba demasiado, no faltando quien lo etiquetara -erróneamente- de rojo), no merecía otro trato.

 

Sobre su trayectoria posterior (hasta su jubilación en enero de 1975) y el desglose en dos de su Cátedra de Dermatología, nos ocupamos en otro lugar (Estampas y Vivencias de San Carlos)

 

 

*********************

 

 

La peculiaridad de los dos casos que siguen reside en que, siendo ambos discípulos del ilustre catedrático Carlos Jiménez Díaz y muy queridos por él, no dudan, a la hora de realizar su obligada declaración jurada, de acusar a los propios amigos de su maestro y a algunos de sus compañeros del Instituto que Jiménez Díaz, con gran tesón, creara. Pensamos, conociendo el carácter de D. Carlos, que nada pudo agradarle. Nos referimos a Luis Lorente Fernández y a Baldomero Sánchez Cuenca.

 

 

 

Luis Lorente Fernández

 

Ayudante de Clínicas desde junio de 1934, Lorente dimite de su cargo en la Facultad (29/II/36), para irse con D. Carlos a su Instituto de Investigaciones Médicas de la Ciudad Universitaria, quedando adscrito a una de sus secciones, lugar donde le sorprende el 18 de julio y donde seguiría hasta que dejara de funcionar, ya que el "Maestro" se había exiliado a Francia, sin apenas despedirse de nadie.

 

En julio de 1937, fue repuesto en su cargo de Auxiliar de la Cátedra II de Patología Médica (Prof. Jiménez Díaz -en el exilio-) y acude a San Carlos, gracias a la generosidad del Prof. Díaz Rubio, donde permanecería hasta la finalización de la contienda. Debe señalarse que al ser requerido por el CRIM como soldado médico, consiguió evadirse de la expedición que se dirigía a Albacete.

 

En su declaración jurada (agosto de 1939) señala como "izquierdistas" a Juan Negrín, Teófilo Hernando, Sánchez-Covisa, Manuel Márquez, Pedro de la Barreda (Capitán de Sanidad), Jacinto Capella y Francisco Vega Díaz (recuérdese que Leopoldo Lara coincidía en la misma apreciación), diciendo de este último, que actuó como Comandante de Sanidad y formó parte del Comité del Hospital de Chamartín, oponiéndose a que prestara allí servicio, los doctores Leopoldo Lara Roldan (Ayudante temporal desde 1932 a mayo de 1936, con Jiménez Díaz) y Baldomero Sánchez Cuenca (Auxiliar temporal desde 1930, con Jiménez Díaz). Afirma también que, en el Instituto, "un judío alemán de nombre Bielchowsky y su acompañante, la Sta. Angerman (protegidos ambos por el Prof. Jiménez Díaz), en sus conversaciones se mostraban fervientes partidarios del gobierno rojo".

 

Pese a que confesara que en mayo de 1938 tuvo que afiliarse a la CNT (lo hizo la mayoría), el Tribunal depurador dictó el 26 de octubre de 1939 que debía ser rehabilitado sin sanción.

 

 

 

Baldomero Sánchez Cuenca

 

Natural de Alcalá la Real (Jaén), era Prof. Auxiliar temporal desde 1930, adscrito a la Cátedra II de Patología Médica (Prof. C. Jiménez Díaz). Cuando se inicia la guerra se encuentra en Madrid, donde permanece trabajando en el Hospital de San Carlos desde diciembre de 1936 a junio de 1937, gracias a la intervención de Manuel Díaz Rubio, quien le había propuesto -junto a Luis Lorente y otros- con el visto bueno de el Decano accidental Francisco Tello (y el Ministerio había aceptado desde Valencia) para explicar unas lecciones en el curso intensivo que se organizara en la Facultad de Medicina. Durante este tiempo asistió a algún claustro, pero simplemente para analizar el ambiente. No lo hizo precisamente el día que se propuso al amigo de Negrín (W. Canon) para ser investido Doctor Honoris Causa.

 

Después de los cursillos dejó de asistir a San Carlos. En julio de 1938 fue cesado por "extinción del tiempo legal" de su cargo de Auxiliar (excesiva legalidad dado el periodo de guerra, durante el cual se nombraban directores de un hospital universitario a simples postgraduados).

 

Cuando, al finalizar la guerra, realiza la obligada declaración jurada, en ella elogia a Díaz Rubio señalando que amparó a multitud de personas de ideología católico-nacionalista, pero también acusa de identificarse con el gobierno del Frente Popular, a Juan Negrín, José Sánchez-Covisa, Manuel Márquez, Rafael Resa, Luis Recatero Carrascosa, Salvador Clariana y a Francisco Vega Díaz, al cual presta especial atención, señalando que el encargado de cardiología en la Clínica de Jiménez Díaz había desempeñado el cargo de Jefe de Sanidad del Ejercito del Sur, con "los rojos" y que se incorporó al Hospital de Chamartín de forma voluntaria.

 

El Prof. Enríquez de Salamanca (Juez Instructor) propuso, el 27 de julio de 1939, su rehabilitación sin sanción. Falleció en 1967.

 

Dada la alusión directa de estos dos profesores (además de la realizada por Leopoldo Lara), discípulos ambos de Jiménez Díaz, a Francisco Vega Díaz, tal vez convenga recordar que fue alumno de la primera promoción en Madrid de D. Carlos, que, a propuesta de éste, el Decano Márquez le nombró Ayudante de Clases Prácticas (sin retribución alguna) para el curso 1935/36 y que Vega Díaz, participando activamente en el exilio de su maestro, posteriormente abandonaría su escuela.

 

Pensamos que dado que su cargo de Ayudante concluía formalmente en Septiembre de 1936, debió ser sometido al proceso de depuración de responsabilidades políticas, máxime habiendo colaborado activamente con el gobierno republicano. Sin embargo no hemos podido localizar en los distintos archivos consultados, su expediente de depuración. Presumimos que no salió mal parado, pues el 13 de abril de 1961 (en pleno auge del franquismo) es nombrado directamente por el Sr. Ministro, en un alarde de desconocimiento del currículum de medicina, "Profesor Encargado de Terapéutica Cardiovascular del Departamento de Far­macología (Prof. Benigno Lorenzo Velázquez, a la sazón Decano)".

 

El nombramiento llevaba implícita una remuneración anual de 13.300 Pts./anuales, remuneración que sorprende por su cuantía, pues debe recordar el lector que por esa época, un Médico Interno por oposición o un simple "Encargado de Curso", no cobraba más de 317 Pts. mensuales, aseveración que nadie podrá discutirnos, puesto que fuimos víctimas de ello.

 

Salvo que exista error administrativo en la documentación consultada, con fecha 10 de mayo de 1961, es también designado "Prof. Encargado del Servicio Antituberculoso del Departamento de Farmacología (Prof. Benigno Lorenzo Velázquez)" de la Facultad de Medicina, en un contrato con validez hasta el 30 de septiembre de 1961, que lleva implícita la remuneración de 11.400 Pts./anuales; este cargo se prorroga hasta el curso 1964/65. Mi condiscípulo L. F. Jacob, que hacía mucho tiempo que no quería intervenir en este tema, no pudo por menos que preguntarse: ¿Quién está ayudando a Francisco Vega Díaz?, pues resulta que está cobrando más que Fernando de Castro. Y además, me supongo que algo cobrará por encargarse del Servicio de Cardiología de la recientemente inaugurada "Residencia Sanitaria de la Paz".

 

 

 

Pilar Ezquerra Iguacen

 

Caso peculiar de depuración del personal de San Carlos, por ser junto a los catedráticos de cirugía, algún radiólogo y algunos más, testigos presenciales de lo que aconteció en el hospital durante toda la guerra, pues permaneció allí en todo momento. Y lo es también, porque no siendo médico, sino Instrumentista (por oposición) y además mujer, supo con gran valor enfrentarse a la difícil situación que le rodeaba, y en vez de huir cobardemente de su puesto de trabajo -como hicieron otros- fue fiel a su código deontológico que le obligaba a atender a los pacientes al margen de ideologías, razas o religiones. Vaya pues, nuestro homenaje a esta mujer -con mayúsculas- que sin disponer del currículum de muchos de "nuestros ilustres sabios", supo mantener su dignidad y cumplir con sus deberes profesionales.

 

Pilar Ezquerra, era instrumentista de San Carlos, del Departamento Quirúrgico, desde octubre de 1932, e iniciada la guerra civil, se incorpora a su Hospital a las órdenes de su catedrático, permaneciendo allí durante toda la guerra.

 

Fue rehabilitada en su cargo el 25 de octubre de 1939.

 

 

 

Rafael Coullaut Mendigutia

 

Caso peculiar el de este Médico Interno, pues fue, tal vez, el único docente de San Carlos que pasó la guerra civil en la cárcel. 

 

Médico Interno de Patología Médica, adscrito a la Cátedra del Prof. Salamanca, el 18 de julio de 1936 esperaba aviso del Capitán-médico José Ignacio Fanjul Ledeño, por si fueran necesarios sus servicios. Como no le llamaron por la mañana, por la tarde buscó insistentemente a Manuel Casazo (antiguo afiliado a FE.), y no encontrándolo, decidió no volver por la Facultad, aunque tuvo la "frescura" de cobrar los haberes correspondientes a su cargo, de los meses de agosto, septiembre y octubre de 1936, haciéndolo además en el domicilio del habilitado de la Universidad, Sr. Estirado.

 

Perteneciendo a Acción Popular, fue detenido el 6 de octubre de 1936 siendo condenado a tres años de trabajos obligatorios, y 5.000 Pts. de multa, por desafección a la República. No salió de la cárcel hasta su liberación por el ejército nacional.

 

Liberado, y ya con treinta años, en abril de 1939 hace la declaración jurada, y el Juez Instructor propone el 25 de octubre de 1939, la Rehabilitación en su cargo sin sanción.

 


 

1 Nacido en Valencia el 2 de junio de 1893, este famoso neuropsiquiatra fue introductor de importantes técnicas de tinción para el sistema nervioso. Fue también, Gran Maestre de la masonería española.

2 Estos brillantes currículum, nos tememos que en la actualidad se han devaluado, al observarse en ocasiones, en personas que demuestran escasa preparación profesional y científica.

3 Durante su gestión, y en el sentir de Albarracín Teulón, "pretendió hacer realidad un programa de redención social y económica del colectivo médico".

4 Experiencia constructiva de los años finales de la república, concebida como "Ciudad Jardín" en la que participó Rafael Bergamín, hermano del escritor republicano. Esta Colonia de viviendas unifamiliares con jardín, baratas pero no modestas, fueron concebidas -según Dominguez Uceta- para ser habitadas por profesionales liberales de ideología progresista y republicana. Allí vivirían Eduardo Torroja y José Ortega y Gasset entre otros. Allí visitamos como médico (en los años ochenta) al ideólogo falangista Giménez Caballero.

5 Así figura, aunque de forma errónea, en la Historia del Colegio de Médicos de Madrid, de Albarracín Teulón.

6 Téngase en cuenta, que numerosos catedráticos, incluidos los de Patología Médica, solo habían publicado 15 o 20 trabajos cuando obtuvieron cátedra.

7 Marcelino Pascua, licenciado en Medicina (más que médico), fue durante la República, Director General de Sanidad y primer Embajador español en Moscú. Durante su gestión fueron destituidos numerosas personalidades y sustituidas por otras exclusivamente por razones políticas. Nombró a Sadi de Buen, Inspector General Médico de la Cruz Roja.

8 Su hermano Demófilo de Buen Lozano, fue declarado en rebeldía y paradero desconocido por el Tribunal de Represión de la Masonería. Figura junto a Gustavo Pittaluga y Pedro Sáinz Rodríguez, en la lista de masones de Leo Ferraro. Su padre Odón de Buen y de Cos, quien también ha sido relacionado con la masonería (Figueras Vallés), se exilió a Méjico en compañía de su hijo Fernando de Buen Lozano.

9    El Laboratorio de Fisiología General, lo dirigía Juan Negrín.

10 En encuesta realizada en 1999, a los alumnos de último curso de medicina, ninguno conocía la "enfermedad de Lafora".

11En su tiempo, la Sala de hombres la dirigía Achúcarro y la de mujeres Huertas. Al fallecer prematuramente Achúcarro, le sustituyó José Sanchís Banús, y al fallecer éste (22/julio/1932), entran en el hospital Villaverde y Rodriguez Lafora. Tras el asesinato del primero (en los primeros días de la guerra civil), le sustituyó López Ibor.

12 No había cumplido los 20 años. Otro ejemplo, a nuestro juicio "irracional", que muestra el poco contenido de aquel bachillerato que permitía concluirlo a los doce o trece años e ingresar con esta edad en la Facultad de Medicina. Y ello sucedía con la ILE "krausista" de Giner de los Ríos, que venía funcionando desde 1876.

13 Rafael Mollá Rodrigo, catedrático de Anatomía Topográfica de Valencia, obtuvo el 30 de mayo de 1911 -en virtud de concurso de traslado- la cátedra de Patología Quirúrgica de Madrid, siendo Decano Julián Calleja. Escribió unas "Lecciones Clínicas de Urología". Falleció el 7 de marzo de 1930.

14 Ignoramos cual fue el destino de esta finca, que en la actualidad, una vez urbanizada, tendría un valor no inferior a tres o cuatro mil millones de pesetas.

15 Los amnésicos históricos, y los mal informados, con frecuencia relacionan todos los méritos de García Orcoyen, como derivados de prebendas del General Franco (por ser ginecólogo-obstetra de la familia). Sin embargo, cabe preguntarse, que si los méritos anteriores a 1936 fueran por alguien considerados injustos, búsquense las razones en la Universidad (influenciada por la ILE), de los años que precedieron al alzamiento militar de 1936. Lo mismo cabe afirmar para otros profesores, que tras la guerra serían catedráticos de San Carlos, habiéndolo sido antes del alzamiento (José Mª del Corral, Valentín Matilla, Ciriaco Laguna, Benigno Lorenzo-Velázquez, Daniel Mezquita, López Ibor, entre otros).

16 Marcelino Pascua Martínez, nace en Valladolid en junio de 1897, estudiando medicina en Valladolid (1915/1921) y Madrid (1921/22). Tras un currículum mediocre, con numerosas asignaturas aprobadas en la convocatoria de septiembre, se licencia en junio de 1922. Durante la 2· República ostentó importantes cargos políticos.

17 Autor de un famoso Manual de Química, que muchos médicos estudiaron en el curso preparatorio. Siendo profesor de San Carlos, es recordado positivamente por varios de sus discípulos.

18  De su trayectoria profesional y académica nos ocupamos en "Los últimos Clínicos de San Carlos", publicación pendiente de editarse.

19  El tribunal formado por Pío del Río Ortega, Julián de la Villa, Pedro Ara, Gil Vernet y Prieto Carrasca, decidió por unanimidad otorgarle la Cátedra de Cádiz.

20  En dicha Patología, se dedica un capitulo al "concepto de la vida", tema que el Prof. Corral intentó desarrollar durante varios cursos, aunque sus intentos resultaron vanos, pues al menos durante el curso 57/58, solo aprendimos la vida suya, de la cual no pudimos sacar conclusiones positivas, por mucho que su discípulo, Antonio Gallego, se empeñara en demostrar lo contrario.

21 Aquel claustro se adelantaba en medio siglo a la época felipista de los años ochenta, en la que se establecieron "perfiles peculiares" para nombrar profesor a determinadas personas.

22  Durante la República, ambos con gran valentía, publicaron en El Debate del 5 de julio de 1931, una carta dirigida al Presidente del Gobierno en la que con firmeza defendían sus convicciones católicas y denunciaban los atropellos que se cometían a diario contra aquellos que profesaban la Fe Católica.

23 Según comunicación personal de su sobrino Vasallo Matilla, desde El Ferrol se trasladó a Zamora -vía Braganza/Portugal- ya ocupada por los nacionales, y desde esta ciudad a Sevilla, capital también ocupada por Franco.

24 La Tesis Doctoral trataba sobre "el desarrollo de la próstata", y fue calificada con Sobresaliente.

25 No existen documentos acreditativos de esta estancia con Cajal. Según el propio Gil y Gil, "fueron sustraídos durante la "dominación roja". Sorprende que no fueran sustraídos el resto de documentos acreditativos de su currículum.

26 Cuerpo armado del Carlismo.

27 Salamanca olvidaba, que el curso 35/36, Gil Y Gil era profesor no numerario de San Carlos (como lo certificaría Valentín Matilla como secretario de la Facultad en febrero de 1941) y por tanto, su mandato concluiría en septiembre de ese año.

28  Gay Prieto afirmaba con frecuencia, que él se consideraba catedrático de 2ª, es decir, el que cumple con el sagrado deber de residir en la ciudad donde se encuentra la Facultad, dando todos los días su clase, en contraposición a los que llamaba de 1ª, que vivían en otra ciudad -generalmente Madrid- y una vez al mes, se pasaban por su Cátedra de provincias.

 


© dermocosmos 2000-2006