LIBROS

 

 

EXILIO Y DEPURACIÓN

(en la Facultad de Medicina de San Carlos)

 

CAPÍTULO 2 

 

El comienzo de la guerra civil

y el Hospital de San Carlos

(Hospital Militar no 8)

 

 Fernando Pérez Peña

Profesor Titular de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de Madrid

 


Según testimonio de Maximino Añez Martínez (ordenanza del Hospital de San Carlos) y de José María Gózalo Blanco (médico y Jefe del negociado de telégrafos)3, al iniciarse el pronunciamiento del 18 de julio de 1936, se hallaba el Hospital Clínico en periodo de vacaciones. Además se daba la circunstancia, de que por ser fin de semana (sábado y domingo, días 18 y 19 de julio), el Director de Clínicas del Hospital (D. León Cardenal, catedrático de Patología y Clínica Quirúrgica) se encontraba con su familia en El Escorial, por lo que no existía mas autoridad administrativa que Sor Brígida Echeverría, la Superiora de la Comunidad de religiosas (Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl).

 

El lunes 20 de julio, tuvo lugar el asalto al Cuartel de la Montaña y como consecuencia, comenzaron a llegar a San Carlos los primeros heridos, en vista de lo cual un miembro del "Comité" -que aún no se había hecho público- avisa al Prof. D. José Estella (catedrático de Terapéutica Quirúrgica) para que comenzara a actuar. A partir de ese momento comienza su actuación el "Comité del Hospital Clínico"(Comité del Frente Popular) integrado por Antonio Rey Calvo, Santiago Tabares Lera y Calixto de la Hera. Siguen los sucesos sangrientos y como consecuencia, afluyen más heridos y con ellos llegan una docena de sujetos armados que de una manera violenta, se hacen cargo de los distintos servicios del hospital, montando guardia en pasillos y puertas. Ya dueños del edificio, colocan dos grandes carteles: "Controlados por el sector Sur del Partido Comunista" decía uno, "Controlado por el Sector Norte" señalaba el otro. De la puerta de entrada del Hospital, y con objeto de controlar las entradas y salidas, se hizo cargo un librero llamado Ezequiel Lacedonia Pardo.

 

Mientras tanto, miembros del Comité, secundado por los sujetos armados, conminan al Profesor Cardenal, y desde El Escorial le llevan al hospital, donde como Director de Clínicas toma enseguida medidas para aliviar la difícil situación por la que atravesaban las monjas, aconsejándolas que vistieran de seglares y cambiaran sus tocas por cofias. Esta actitud protectora hacia las Hijas de la Caridad, le valdría poco después, para ser destituido de su cargo de Director de Clínicas de San Carlos que venía desempeñando desde hacía 20 años. Las monjas, claro está, visto el rumbo que tomaban los acontecimientos, abandonaron rápidamente el hospital pues temían lo peor, sobre todo conociendo cómo a una de ellas, Sor Josefa Girones Arteta que había profesado el 19 de Julio (fecha de nacimiento de San Vicente de Paúl), se la llevaban detenida dos días después, un grupo de maleantes. Sor Josefa Girones estaba destinada en el Servicio de Ginecología del Prof. Varela Radío y al parecer una comadrona del servicio, la denunció ante el Comité del Hospital; su pecado: ¡creer en Dios y defender la Fe Católica!39

 

Algunas religiosas (Sor Ángeles Diez de Cerio, Sor Orosia y Sor Susana Uribe entre otras), hallaron protección en el propio domicilio del entonces Prof. Auxiliar de Ginecología (Cátedra de D. Casimiro Población), Jesús García Orcoyen.

 

Para sustituir a las Hijas de la Caridad, llegaron a San Carlos enfermeras "tituladas" del Partido Comunista (muchas de ellas las enviaba el Prof. Gustavo Pittaluga, según ellas mismas manifestaban).

 

Durante la primera semana, el Comité del hospital se amplía y entra en el, Estanislao Lluesma (Prof. Auxiliar de Patología Quirúrgica) y Manuel Medina (Ayudante de la Cátedra de Oftalmología del Prof. Márquez, a la sazón Decano) en representación de los médicos, y Trinidad Gallego representando a las enfermeras. Durante los días siguientes, entra en escena Ángel Ansareo Granda, un antiguo enfermero miembro del Partido Comunista, que logra expulsar del hospital, no sin violencia, a la banda de pistoleros que junto a sus familiares se habían hecho dueños del edificio. A partir de este hecho (primeros de agosto), Ansareo es protagonista y "amo" en el Hospital apoyado por el Comité (se instalan en las habitaciones de las monjas).En la puerta principal del Hospital ondea la bandera roja con la hoz y el martillo. El Director de Clínicas (León Cardenal) queda prácticamente anulado en sus funciones administrativas quedando reducido su papel a las funciones de cirujano, que desempeña con intensidad junto a Laureano Olivares y José Estella (hasta su expulsión)

 

Por aquellos días, aparecen por el hospital el Prof. Márquez, Catedrático de Oftalmología y Decano de la Facultad, viéndose en su compañía al Dr. Rivas Cherif (cuñado del Presidente de la República) y así mismo a Gustavo Pittaluga, Teófilo Hernando (que se hizo cargo de los pocos enfermos de medicina que había en el hospital). Rodríguez Olleros y algún otro. Este último (de la cátedra de D. Teófilo) se destacaba en las recién creadas "Juntas de expulsión" que se ocupaba de eliminar del hospital al personal desafecto al Frente Popular, siendo el Prof. D. Jose Estella uno de sus primeras víctimas.

 

Mientras esto sucedía en San Carlos, el 24 de julio, Juan Morata Cantón, miembro de la CNT, se incautó del Colegio de Médicos que presidía Velasco Pajares, el cual fue sustituido por el Auxiliar de Sánchez-Covisa, Julio Bejarano quien ostentó la Presidencia hasta que en diciembre de 1936 fuera nombrado Morata Cantón 40

 

A finales de agosto, el Comité del hospital empezó a acusar al Prof. Cardenal de irresoluto y algo tibio lo que unido a la actitud demostrada con las monjas, provocó que se acordase (un domingo a últimos de Agosto) su cese como Director de Clínicas. D. León Cardenal sería también destituido de su cargo de Rector, siendo sustituido por breve tiempo por Fernando de los Ríos, ya que ese mismo año sería nombrado José Gaos quien se ocuparía del rectorado hasta 1939.

 

A primeros de septiembre, José Sánchez-Covisa, catedrático de Dermatología y persona más enérgica en el sentir del Comité, sustituye a Cardenal como Director de Clínicas. Como primer acto de su mandato, convoca al personal del hospital en el aula 6, y les recuerda que "el que no sienta el suficiente entusiasmo por servir a la política del Frente Popular, deberá alejarse...".

 

El periodo durante el cual José Sánchez-Covisa, ejerce la Dirección (primeros de septiembre a primeros de noviembre de 1936 en que huyó a Valencia ante el avance de las tropas de Franco), está marcado por la completa sumisión al Comité. Tras la huida de Sánchez-Covisa, el Gobierno -también huido a Valencia- nombra desde esta capital, Director del Hospital a Estanislao Lluesma Uranga miembro del Comité, y "Comisario de Guerra" del hospital (el Hospital Clínico, en una nueva organización de servicios sanitarios había pasado a denominarse "Hospital Militar no 8"), a Ángel Ansareo (el antiguo enfermero que expulsó a los "pistoleros")

 

El ambiente en San Carlos es caótico. Nicolasa Pascual, la encargada de la limpieza, ordena sin ninguna autorización, que se abran las puertas de los laboratorios y otras dependencias de la casa que hasta entonces habían permanecido clausuradas. Imágenes religiosas y ropas de las monjas se mandan quemar.

 

En diciembre de 1936, la Jefatura de Sanidad del ejército del Centro, obliga a León Cardenal, a aceptar el cargo de Director del Hospital Provincial, lo cual hace con la condición de que vuelvan al hospital Laureano Olivares y Julián de la Villa y Sanz (catedrático de Anatomía), quienes habían sido expulsados por sus presuntas ideas derechistas .Según reconocería años después el propio Cardenal, al Hospital Provincial se le llegó a llamar por las derechas,"la Embajada de Burgos", dado que en aquel lugar se protegía meses, incluso años en algún caso aislado, a prisioneros del ejército de Franco, simulando enfermedades inexistentes o llegando a practicarles sin necesidad pequeñas operaciones sin importancia. D. León pone como ejemplo, que el día de la "liberación" de Madrid (28 de marzo de 1939), los mil y pico hospitalizados quedaron reducidos a unos 300, todos los demás eran de derechas y sin ninguna enfermedad.

 

El 17 de octubre de 1936, tiene lugar una reunión del claustro, a la que se obliga a asistir bajo apercibimiento muy enérgico del Sr. Decano, D. Manuel Márquez, quien requiere al profesorado, proposiciones de enseñanzas o trabajos que pudieran ser útiles a la guerra.

 

En aquella reunión Pittaluga (el catedrático de Parasitología del Doctorado) afirmó: "Todos debemos servir al Gobierno, como ciudadanos, como médicos y como catedráticos", e increpó al Prof. García del Real quien le había respondido que como catedrático de Historia, no podía prestar servicio útil.

 

Cuatro días más tarde, "el valiente Profesor Pittaluga", huía de España so pretexto de que la Sociedad de las Naciones, requería su presencia en París. Por uno de sus ayudantes conocemos, que su intención era trasladarse a América, porque dados sus antecedentes -se le consideraba masón-, "cuando entrasen los fascistas lo iban a ejecutar".

 

En aquel claustro fue designado Antonio Fernández Martín (Prof. Auxiliar de Anatomía), para dar un cursillo de 10 lecciones de cirugía de urgencias aplicables a cirugía de guerra. Precisamente a este profesor, cierto día que se dirigía al museo anatómico, el Decano Márquez le impidió su acceso con estas palabras: ¡Ahora vamos a ganar la guerra, nada mas que a ganar la guerra!, significándole que no eran tiempos para trabajos en el museo. El cursillo solo duró hasta el 3 de noviembre, pues ante el rápido avance de las tropas de Franco, el profesor encargado del mismo era más necesario en la Casa de Socorro de La Latina, a donde le permitieron ir.

 

En aquella Junta de Facultad, tuvo también lugar una intervención que de alguna forma clarifica la implicación de D. Teófilo Hernando en asuntos políticos. El Prof. Sánchez-Covisa, excusó al "Patriarca de la Farmacología española", diciendo que "por encargo del Gobierno, el Dr. Hernando se había trasladado a París con la misión de adquirir medicamentos para la zona republicana".La realidad fue que D. Teófilo (aterrado por la situación en Madrid), "había tomado las de Villadiego", exiliándose a Francia, donde se encontraría poco después con su amigo Marañón.

 

Esta situación se prolonga durante 1937 (en octubre se inició el curso, pero a los ocho días se suspendieron nuevamente las clases) y ante la impotencia e incompetencia de los gobernantes del hospital, este está a punto de ser clausurado. En abril de 1937 dimite Estanislao Lluesma y es disuelto el Comité. Se nombra un "Comité de Enlace", el cual ofrece la Dirección a León Cardenal, que en ese tiempo es también Vice-rector y que acepta con la condición de ocuparse solamente del aspecto técnico.

 

Tenemos pues, que León Cardenal es en este momento de desbarajuste y auge del Frente Popular, Director del Hospital Provincial, de San Carlos y además Vice-rector, circunstancia que unido a su militancia del partido de Azaña, hizo a algunos sospechar, que Cardenal simpatizase excesivamente con el Frente Popular.

 

A partir de de esta fecha todo transcurre más tranquilo. En Junio de 1937 se organizan los cursos intensivos para hacer médicos a los alumnos de los tres últimos cursos y León Cardenal se encarga de la enseñanza de la Patología Quirúrgica.

 

En agosto de 1937, la jefatura de Sanidad Militar, da la orden de militarización del personal de todos los hospitales asignando a cada uno un grado militar, correspondiéndole a Cardenal el de Teniente Coronel.

 

Durante el periodo comprendido entre 1937 y 1939, en San Carlos se pudo adquirir gran experiencia no solo sobre pacientes quirúrgicos sino también sobre enfermos con malnutrición, paludismo y otras enfermedades infecciosas.

 

A finales de 1938 tiene lugar en San Carlos un hecho académico poco conocido pero que juzgamos de interés sacarlo a la luz por las implicaciones de responsabilidad que en su momento tuvieron lugar.

 

Resulta que en abril de 1937, D. Francisco Tello Muñoz, sucesor de Cajal en la Cátedra de Histología e Histoquímica normales y Anatomía Patológica, era Decano accidental de la Facultad en sustitución del también accidental Ricardo Ruíz de Azcárraga (que había dimitido), cargo que desempeñaba en ausencia del verdadero Decano, Manuel Márquez Rodríguez quien se encontraba ausente en Barcelona.

 

Tello había sido nombrado desde Valencia (donde habían huido los "gobernantes") a propuesta de la Junta de Facultad, con el V° B° del Vice-Rector Cardenal. Pues bien, el Decano en Madrid (Francisco Tello) recibe un telegrama urgente del "otro Decano" (Manuel Márquez) comunicándole que de la Presidencia del Consejo de Ministros (Juan Negrín) se le ordena reunir a la Junta de Facultad con carácter extraordinario para que proponga como "Doctor Honoris Causa" a W. B. Cannon, fisiólogo ilustre, probablemente amigo de Negrín, argumentando como méritos el "haber firmado, junto con tres Premios Nobeles, un manifiesto de adhesión a la causa republicana". Suponemos que fue el miedo, el que hizo que tanto Márquez como Francisco Tello y el resto de los claustrales (W. B. Cannon fue propuesto por unanimidad), cumplieran de inmediato la orden del Presidente del Gobierno y compañero de claustro (Prof. Juan Negrín) y asumieran los "méritos" del doctorando41.

 

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Con frecuencia se olvida (o no se quiere reconocer), que en el Hospital de San Carlos, existió durante los primeros meses del inicio de la guerra civil, une autentica depuración, no en virtud de una Ley autoritaria, sino simplemente por no ver con buenos ojos (aunque no se participara en política), la actitud revolucionaria de! Frente Popular, depuración de la que no estaban exentos los profesores por muy grande que fuera su prestigio42. Resulta una paradoja que en la actualidad resulte difícil encontrar los expedientes de depuración del gobierno republicano (Gobierno constitucional), siendo fácilmente accesibles los referentes a la depuración del Gobierno autoritario del General Franco.

 

Entre las personas que el "Comité" del hospital tenía señaladas como "poco gratas" -además de las monjas y capellanes- y en la lista de potenciales expulsados, figuraba el Prof. Auxiliar de Ginecología, adscrito a la Cátedra de D. Sebastián Recasens (regentada entonces por el Dr. Población), Jesús García Orcoyen, quien en los primeros das del "Alzamiento" -y en ausencia del Dr. Población-, entendió que debía proteger la clínica de la acción anárquica existente aquellos días en San Carlos. Y hacia allí se dirigió pero no pudo entrar pues al llegar a la puerta del Hospital Clínico, el mozo encargado del ascensor, llamado Santiago, le dijo que no podía hacerlo pues el Comité le había eliminado del personal. Entonces acudió al Decano Márquez el cual eludió todo apoyo. Acudió así mismo a Sánchez-Covisa, cuando se encargó de la dirección del Hospital, quien también le manifestó que no podía hacer nada, que se dirigiera al Comité. No volvió a San Carlos hasta junio de 1937, fecha en la que fue llamado con motivo de la organización de los cursos breves para los alumnos de los tres últimos años.

 

Por ser el Prof. Auxiliar más antiguo de la asignatura, el claustro le encargó la explicación de las clases de Obstetricia 2° curso, encargando a D. Pablo Sela, el primer curso .A los tres o cuatro días de haber comenzado a explicar, recibió una carta del Sr. Decano, en la que se le comunicaba una Orden Ministerial por la que quedaba relevado del encargo. A los dos o tres días se le comunicó verbalmente que se pusiera a las órdenes del Dr. Vital Aza, encargado por el Ministerio de explicar la asignatura, volviendo a comunicársele poco tiempo después, que quedaba el Dr. Pablo Sela, encargado de las dos cátedras (Várela y Población se encontraban ausentes)

 

A las órdenes del Dr. Sela, explicó algunas lecciones del programa mientras duraron los cursillos. Posteriormente y después de ser llamada su quinta, fue adscrito al personal de San Carlos dirigido entonces por el Dr.Resa (y León Cardenal como director Técnico)

 

Pero trabajando también en la Casa de Salud de Santa Cristina y Escuela de Matronas (como Prof. Auxiliar), entre el 20 de agosto y el 15 de septiembre del 36, García Orcoyen es denunciado al Ministerio como desafecto al régimen, por el Dr. Ruano, médico interno de Santa Cristina, siendo paralizada la denuncia por el Dr. Sanchís Perpiña (Auxiliar temporal de Terapéutica Quirúrgica y a la sazón Comandante médico del ejercito republicano).Según supo posteriormente, la gestión de Ruano, jefe de una célula comunista, continuó ya que el 25 de enero de 1937, recibió un oficio comunicándosele la separación de su cargo.

 

Mientras se realizaban los cursillos en San Carlos, fue avisado por el Dr. Sela de que Ruano había hecho manifestaciones de que no estaba dispuesto a consentir que siguiera en la Facultad y dado el peligro que ello suponía para su persona, recibió el consejo del Secretario de la Facultad (Grande Covian) y del Decano accidental Francisco Tello, de que intentara parar el golpe utilizando la influencia del Dr. Puche (a cuya hermana, Orcoyen había asistido con anterioridad en dos partos), que a la sazón era Rector de la Universidad de Valencia y persona de confianza del Presidente del Gobierno, Juan Negrín. Se desplaza a Valencia y consigue que el Prof. Puche, actúe en sentido favorable.

 

En la Cátedra de Pediatría, no solo el catedrático (Enrique Suñer, que ya se había pasado a zona nacional) estaba "fichado" por el Comité del hospital, sino también su único Prof. Auxiliar, el Dr. Jaime de Cárdenas Pastor, pues cuando se organizaron los cursillos referidos para los alumnos de los tres últimos años, y estando ausente el catedrático titular Prof. Suñer, por las razones arriba apuntadas, se encargaron dar unas lecciones al Prof. Ciriaco Laguna (que había obtenido la Cátedra de Santiago en Febrero de 1936 y que se encontraba en Madrid, dado que había terminado el curso), pero a los pocos días fue destituido por los comunistas por lo que fue encargado del mismo una persona ajena en ese momento a la Facultad de Medicina, el Dr. Enrique Jaso Roldan43, a pesar de ser el Dr. Cárdenas, el único auxiliar de la Cátedra de pediatría no fue el encargado por no merecer confianza a los dirigentes del Comité..

 

En otras asignaturas sucedía algo similar, lo cual permite afirmar que en San Carlos, ámbito universitario, y a pesar de ser el presidente del Gobierno uno de sus claustrales, la libertad ideológica brillaba por su ausencia.

 


38 Ambos comparecieron el 2 de noviembre de 1939, ante el Tribunal depurador de responsabilidades políticas, testificando a favor de D. León Cardenal. 

39 Fue asesinada en noviembre de 1936, en Las Vistillas. Tenía 26 años. Actualmente se sigue expediente de beatificación. 

40 Tras la guerra civil se exilió a París, Méjico, Cuba y de nuevo a Méjico. Regresó a España en 1963 colegiándose de nuevo y desempeñando la plaza de Médico Titular de Alcalá de Henares hasta su jubilación. 

41 Resulta curioso recordar como en el claustro general de la Universidad, celebrado el 21 de abril de 1927, Manuel Márquez votó (junto a Enrique Suñer, Florestán Aguilar, Sebastián Recasens, Pedro Sainz, Julio Palacios entre otros) a favor de la investidura del rey Alfonso XIII como Doctor “Honoris Causa” de la Universidad Central. Votaron en contra, Juan Negrín, Américo Castro, Felipe Sánchez Román, Jiménez Asúa, Eduardo García del Real, Valera Radío, Claudio Sánchez-Albornoz entre otros. 

42 Cierta "depuración atenuada", hemos podido observar en el Hospital Clínico de San Carlos en la década de los ochenta, pues aquellos profesores que "no comulgaban con ruedas de molino" aunque no fueran declarados cesantes, con frecuencia se les marginaba. 

43 Había desempeñado el cargo de Prof. Titular de la "Escuela de Puericultura y Pediatría de los Dispensarios Antituberculosos" y pertenecía a la "Asociación de Médicos Liberales".


 

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