LIBROS

 

 

EXILIO Y DEPURACIÓN

(en la Facultad de Medicina de San Carlos)

 

CAPÍTULO 3 

 

 

El Profesor D. José Casas Sánchez

 

 Fernando Pérez Peña

Profesor Titular de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de Madrid

 

D. José Casas y la promoción de 1936

José Casas Sánchez (1907-1976) nace en Valladolid, donde estudia la licenciatura de medicina y donde halla a un maestro excepcional, Misael Bañuelos. El 15 de junio de 1932, a los 25 años obtiene la Cátedra de Patología General de Valladolid, donde permanece escasamente dos cursos (uno de los cuales lo pasa becado en Berlín), pues el 17 de julio de 1935, obtiene nuevamente por oposición la Cátedra de Madrid, sucediendo en ella a Roberto Nóvoa Santos, quien había fallecido en diciembre de 193324.

La oposición se había convocado el 8 de Enero de 1934 (¡a los 30 días! de fallecer prematuramente Nóvoa Santos), sorprendiendo la rapidez en convocar y cubrir una cátedra, sobre todo si se compara con lo que se tardó en cubrir la plaza de fisiología vacante por fallecimiento de Gómez Ocaña (1919) y que obtendría Juan Negrín en 192225.No faltó quien pensara que la Administración (por intereses políticos) "tuviera prisas" en convocarla cuanto antes, con la intención de otorgársela o denegársela -según el matiz ideológico- a uno u otro candidato. Y es que no hay que olvidar que entre los candidatos a la cátedra de Nóvoa, figuraba tal vez por obsesión "heredo-familiar", José María Corral, quien había renunciado a la Cátedra de Fisiología de Santiago por permanecer en Madrid junto a Juan Negrín, catedrático de fisiología de San Carlos desde 1922.

El Prof. Corral, no podía disimular sus deseos de ser catedrático de la misma disciplina que lo fuera su padre León Corral y Maestro, aunque no eligió bien la época para intentarlo, pues en el clima anticlerical de la 2a República, José María Corral, constituía un exponente del catolicismo más nacionalista, aunque alguno de sus discípulos (Antonio Gallego) lo definiera como liberal26

Junto a Corral habían firmado la oposición Manuel Díaz Rubio (Médico Interno de Jiménez Díaz), Francisco Rozabal (insigne clínico del Hospital Provincial), Andreu Urra (catedrático de Sevilla), Monterde (catedrático de Valladolid), Felipe Moran (catedrático de Sevilla), Oliver Pascual, Máximo Soriano (Prof.Auxiliar de Barcelona, José Puche Alvarez (catedrático de Fisiología de Valencia), Juan Rof Carballo y José Casas. Sin embargo solo se presentaron José Casas, José María Corral, Félix Monterde y Rof Carballo.

El tribunal que juzgaría la plaza se constituyó el 25 de Junio de 1935, estando formado por Gregorio Marañón (¿que hacía Marañón, tan enemigo de las oposiciones, participando en la "Fiesta Nacional", como alguien las llamara?), Agustín del Cañizo, Enríquez de Salamanca, Juan Cuatrecasas y Pedro Rodrigo Sabalette. En total, tres catedráticos de Madrid y dos de provincias.

Corral superó en el primer ejercicio (valoración de los trabajos presentados) al resto de candidatos, según el juicio unánime del tribunal, que pudo comprobar que salvo Rof Carballo (el que más trabajos presentaba), el resto (Monterde y Casas), apenas presentaban trabajos de investigación. Sin embargo, el tribunal critica a Corral, el hecho de haber renunciado a la Cátedra de Santiago, pidiendo excedencia sin pisar tierra gallega.

Todos los candidatos llegan hasta el quinto ejercicio (en el que abandona Monterde) en cuyo desarrollo queda claro -según criterio de Pedro Rodrigo, miembro del tribunal- que Corral demuestra una "carencia absoluta de técnica profesoral e incapacidad para hacer ameno un tema y ponerse al nivel del estudiante medio". Por el contrario, el joven Casas sorprende a todos con unos brillantes ejercicios incluido el práctico evidenciando pese a la edad, unas excelentes condiciones como clínico y docente. Rof Carballo, dejó también clara muestra de su valía.

El 17 de julio de 1935, realizado ya el sexto y último ejercicio, el tribunal se reúne para deliberar y votar a continuación.

Previamente, Gregorio Marañón argumenta por escrito su inclinación hacia José Casas y dice: "pesa además en mí, la consideración de que si no se vota al Dr.Casas, la Cátedra quedaría vacante y expuesta a contingencias quizá más graves que las que representa cualquier otra solución que adopte el tribunal. El que subscribe -continúa Marañón- quiere hacer constar una vez más, su protesta por el régimen di oposiciones con que se proveen las cátedras universitarias en España, procedimiento que elimina a los hombres mejor dotados de la investigación científica".

Los argumentos -por escrito- de Marañón, nos parecen en este caso contradictorios y poco acertados, pues al votar a Casas, no votaba precisamente al mejor dotado en investigación científica (valoración que según sus palabras, era lo fundamental en el profesor de medicina), sino en cualidades docentes y clínicas.

Realizada la votación, todos lo hicieron a favor de Casas, excepto E. de Salamanca que dio su voto a Corral.

Analizada retrospectivamente esta oposición, pudiera interpretarse como una "disputa política", fundamentalmente entre dos candidatos: uno de "derechas" (José María Corral), aunque paradójicamente patrocinado por Juan Negrín y otro de "talante liberal", pero considerado "hombre de izquierdas" (José Casas)

Sin dudar de la valía de D. José Casas (de quien tuve la fortuna de ser alumno), su éxito en la referida oposición no queda libre de sospechas de que también fuera influenciado por componendas políticas que sopesaron más que su currículum vitae y la resistencia ofrecida por el otro candidato, impregnado también de colorido político27

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El 30 de junio de 1936 tuvo lugar con carácter ordinario, la última Junta de Facultad del curso 35/36. A ella acudieron el Decano Manuel Márquez (catedrático de Oftalmología), el Director de Clínicas del Hospital y Rector de la Universidad, León Cardenal, Laureano Olivares, José Estella (catedráticos de Patología Quirúrgica los dos primeros, y de Terapéutica Quirúrgica el último), José Sánchez-Covisa (Dermatología), Francisco Tello (Histología y A. Patológica), Antonio García Tapia (Otorrinolaringología), Julio Toledo, Julián de la Villa (Anatomía) Teófilo Hernando, Alday Redonet (Terapéutica), Casimiro Población, Varela Radío (Ginecología y Obstetricia), E.de Salamanca, Jiménez Díaz (Patología Médica), Leonardo de la Peña (urología), Ruiz Falcó (Prof. Encargado de Microbiología), José Casas (Patología General) Oscar Piñerúa (Higiene), Rodero (Urología), Delgado Gibaja (Anatomía), Outeriño Nuñez (Patología General), Pérez Cirera (Farmacología), Díaz Sarasola (Patología Quirúrgica) y Martínez Casado (Hidrología y Climatología Médica). Faltaron entre otros, Marañón (Endocrinología), Pittaluga (Parasitología) y Agustín del Cañizo (Patología Médica).Y cómo no, el catedrático de Fisiología Juan Negrín, más atento a la política y vida sensual que a la docente y académica

De este brillante elenco profesoral, los alumnos de 7° curso (que habían recibido la última lección en voz de Jiménez Díaz), eligieron al Prof. Casas para que les acompañara como "Jefe del viaje Fin de Carrera" que pensaban realizar por Francia, Bélgica, Alemania y Suiza. Probablemente fue elegido Casas, por encontrarse soltero y por su aspecto interesante de galán de cine, aunque bien es cierto que empezaba ya a sentir una discreta hipoacusia en uno de los oídos. Era el joven catedrático, persona sumamente inteligente, de brillante verbo, recto proceder y políticamente liberal aunque inclinado en su sentir hacia las situaciones de orden y buenas costumbres. No faltaba en el claustro quien le etiquetase de izquierdista, aunque debe señalarse que en la sociedad madrileña corrían tiempos borrascosos, que incitaban a la mayoría a etiquetarse de tal forma.

Como siempre sucede en los viajes "Fin de Carrera", se apuntaron, sobre todo, los que podían económicamente y no tenían otras obligaciones perentorias. De esta forma José Casas, con sus 31 años, incorpora al viaje a su hermana Amalia, a su prima carnal Liboria Casas Regueiro ("Borita"), a su pariente Andrés Arias Delgado y a Manuel Trillo Garriga (Ayudante de Patología General desde marzo de 1936). Curiosamente en la expedición figuraba Giral, el hijo del ex-rector de la Universidad Central y a la sazón presidente del Gobierno de la República, D. José Giral Pereira (máximo grado de la masonería).

Completaban la expedición el Sr. Flors (Jefe administrativo del viaje), Luis Esteban Múgica, Salamanca del Valle, J. M. Población del Castillo, Romeo Orbegozo, Manuel Villabaso Murga, Carolina Zamora, Sangro Torres, José Antonio Rodríguez Rodríguez (su hermano Joaquín, catedrático de Derecho Mercantil de Valencia, era el Jefe de Gabinete del Ministro de Asuntos Exteriores, Julio Alvarez del Vayo,28 y poco después y además, Comisario General del ejercito republicano29), Franco Montero, Clavel Noya, y algunos otros hasta completar alrededor de una treintena de viajeros.

La expedición llegó a San Sebastián alrededor del medio día del sábado 18 de julio (comprendiendo enseguida que jamás podrían haber elegido peor fecha para viajar). Partieron hacia la frontera de Irún-Hendaya a las cuatro de la tarde sin tener conocimiento -según el propio Casas- de que hubiera tenido lugar en Melilla el "Glorioso Movimiento Nacional", preguntando a las autoridades de la frontera si ocurría algo anormal, contestando estos negativamente (¡la frontera sería cerrada cuatro horas después!), por lo que prosiguieron su viaje. Según Casas, la primera noticia del "Alzamiento", la tienen en Paris el domingo día 19 por la noche, pero considerando que era "cosa de poco" (igual pensaban los distintos jefes de Gobierno que se sucederían ese mismo día -Casares Quiroga, Martínez Barrio, José Giral y Largo Caballero-, de los que al menos tres, eran masones) decidió que la excursión continuara.

Esta versión del viaje se contradice en parte con la que ofrecen algunos expedicionarios, quienes dicen que fue en San Sebastián donde ya tuvieron noticias de que había "algo militar" en África, aunque no lo dieron importancia. Y lo supieron (y ello parece lógico al ir el hijo del Presidente del Gobierno en la expedición), porque estando las comunicaciones telefónicas y telegráficas suspendidas, el propio Casas junto a Giral, se dirigieron al Gobierno Civil a informarse de lo que sucedía. Lo que dijera el presidente del Gobierno a su hijo, no lo podemos saber pero lo cierto es que prosiguieron el viaje.

En Paris estuvieron dos o tres días y allí Giral que había hablado con su Padre, solicitó a Casas canjear su dinero de la excursión por francos franceses, para quedarse en Paris. Alguno de los compañeros (Sangro Torres) quizá de forma malintencionada, diría después que "Giral se había quedado en Paris para encargarse de las primeras compras de material para la España roja".

Siguiendo estas mismas fuentes, la excursión se dirigió hacia Bruselas, siguiendo el itinerario previsto (Colonia, Dusseldorf, Berlín, Suiza, Lyon, Narbona, Tolouse, Tarbes, Lourdes)

El 29 de julio la expedición se encontraba en Berlín y en esta ciudad, los Laboratorios Schering A. G. tenían preparado un agasajo en el restaurante del "Stadium Olímpico". En la mesa presidencial figuraban las banderas de Alemania (con la Cruz Gamada) y la tricolor de la España republicana ("coloráo, amarillo y moráo", decían las milicias populares). En una de las mesas se hallaban situados Sangro, Villabaso, Montero, Romeo y algún otro; este último, sin duda identificado con Franco, retiró la bandera tricolor lo que hizo que Casas interviniera y volviera a colocarla en su sitio al tiempo que señalaba que "aquella era la bandera de España y que no consentía que se le faltara el respeto y menos en un país extranjero", lo cual nos parece acertado dado que incluso era la bandera que inicialmente empleaba incluso el ejercito de Franco. Romeo Orbegozo, se levantó de la mesa y abandonó el local.

En Franckfurt, tuvo lugar otro pequeño incidente como consecuencia de que uno de los más radicales defensores del levantamiento militar de Franco, solicitase en un café que se interpretara la "Marcha Real", a lo cual se opuso con cierta firmeza Amalia Casas, la hermana de D. José, motivo por el cual sería posteriormente considerada afecta al Frente Popular. Durante el viaje y enterados todos de lo que sucedía en España, se perfilaron tres grupos caracterizados por su ideología política; los que estaban de acuerdo con la gestión del Frente Popular, los que defendían la actitud del General Franco y los que constituían el grupo mas numeroso, los indecisos (aunque no lo eran tanto puesto que todos ellos se reintegrarían a la España nacional).

Alrededor del día 12 de agosto, la expedición llegó a Lyón donde Salamanca del Valle y J. A. Rodríguez Rodríguez, comunicaron al "jefe del viaje" (Prof. Casas), sus deseos de regresar a España para incorporarse a la zona republicana, lo cual hicieron abandonando a la expedición en la estación de Narbona. Casas les había aconsejado que no lo hicieran, pues su intención era regresar a la zona Nacional, dado que la prensa francesa señalaba que la revolución se resolvería en pocos días a favor de Franco. También Pedro Sangro, solicitó a Casas y a Flors (al igual que hiciera Giral en París), el dinero que le correspondía en la expedición (que ya apenas existía) para incorporarse a la zona nacional, solicitud que le sería denegada.

En Lyón según testimonio de algunos miembros de la expedición, el Prof.Casas desapareció misteriosamente durante algunas horas, y cuando regresó tomó la enérgica resolución de disolver la excursión y dejar a cada cual que hiciera lo que quisiera no sin antes decirles: Creo que es lo más digno, que ustedes .regresen a España. ¡Acudan ustedes a donde su deber de españoles les llame!

La transitoria desaparición de Casas se debió, según su propio testimonio, a su desplazamiento a Perpiñan para entrevistarse con el Cónsul de España, quien le aconsejó que regresasen a la zona republicana.

Los viajeros que quedaban del triste "viaje fin de carrera" llegaron sobre el día 14 de agosto a Lourdes, donde ya agotadas las reservas económicas de los más, fueron albergados en la venerada ciudad, situada a mitad de las dos principales entradas a España, una "roja" por La Junquera, y la otra, Irún, ya en poder de los "nacionales" .

En Lourdes, Casas solicita al Sr. Flors (encargado durante el viaje del hospedaje de la expedición) "que bajo su responsabilidad sufragase por su propia cuenta los gastos originados por la insolvencia circunstancial de algunos".

A los ocho días de llegar a Lourdes, Casas sin dar conocimiento al resto de la expedición, se traslada (junto con su hermana Amalia, su prima Liboria, su pariente Andrés Arias y su amigo y colaborador Trillo Garriga), a la localidad de Arcachón (en el litoral atlántico junto a Burdeos), con la intención -según testimonio del propio Casas- de esperar allí a que se consumara la ocupación de Irún y San Sebastián para incorporarse después a la España nacional. Parece ser que Trillo Garriga entregó a Casas dinero que había recibido desde Cuba enviado por algunos familiares30.

De haber tenido Casas intención de pasar a la zona roja, se hubiera trasladado mejor al litoral mediterráneo próximo a Cataluña. Claro que también pudo pensar no regresar como hiciera Marañón y D. Teófílo, hasta finalizado el conflicto.

En el sentir de Sangro Torres, a Casas le importaba poco uno y otro bando dada su condición de hombre apolítico. Incluso parece que tuvo tiempo durante los seis o siete días que estuvo en Arcachón, para irse a la playa en compañía de su hermana, primos y de su amigo Trillo Garriga. Pedro Sangro, junto a Franco Montero, Manuel Villabaso, Población del Castillo y algunos más, se fueron a París y desde allí a zona nacional por Dancharinea31. Estaban convencidos de que Casas pasaría a zona republicana, inducido por Trillo quien era persona afecta a los rojos y quien además le había facilitado dinero.

La supuesta intención de pasar con sus familiares a zona nacional, fue frustrada -según el propio Casas- al recibir en Pau (Francia) dos cartas de los familiares de Madrid (padres y dos hermanos). En la primera se comunicaba la grave enfermedad (hemorragia cerebral con bronconeumonía) de su tío Francisco Casas Delgado, padre de Liboria, y en la segunda recibida cinco días después, su fallecimiento y la noticia de que su madre estaba gravemente enferma con miocardiopatia hipertensiva e isquémica, y teniendo ésta, fe ciega en su hijo como médico, suplicaban que regresara a Madrid lo antes posible32. Por razones geográficas esta noticia la debió recibir estando en Lourdes, antes pues de desplazarse a Arcachón lo que hace pensar que cuando Casas llegó a esta última localidad, tenía ya decidido su regreso a Madrid y no fue allí, como declararía después, a esperar la ocupación de San Sebastian, para regresar a zona nacional. Lo cierto es que José Casas Sánchez y sus familiares, llegan a Madrid el 28 de agosto de 1936. De los treinta que iniciaron el viaje, solo siete (incluídos D. José y su familia) regresaron al Madrid republicano.

 

El Prof. Casas durante la Guerra Civil

Nada mas regresar a Madrid (28 de agosto) se incorpora al Hospital de San Carlos siendo designado -en ausencia del titular Leonardo de la Peña- Tesorero de la Facultad de Medicina (siendo Decano D. Manuel Márquez) sin remuneración alguna y solo como medio de legalizar su situación, ya que los puestos técnicos del hospital estaban ocupados. D. Teófilo Hernando a pesar de ser catedrático de Farmacología y no de Médica, se ocupaba de la medicina interna. La Dirección de Clínicas la ocupaba (al haber sido cesado por el "Comité del hospital", D. León Cardenal) el catedrático de Dermatología José Sánchez-Covisa (quien huiría a primeros de Noviembre de 1936 ante el avance de las tropas de Franco).

A los pocos días, José Casas solicita ser encargado del naciente "Servicio de despiojamiento" del hospital, y lo hace porque no deseaba pasar a ningún otro hospital de los de espontánea creación y sobre todo porque se lo ruega José Estella, quien desea impedir que en la Facultad de Medicina entrase personal ajeno a la misma, como pretendía hacerlo el padre del Dr. Lluesma Uranga, entonces miembro del comité y afiliado al Partido Comunista.

Al también huir al extranjero el Prof. Hernando (en los últimos días de octubre o primeros de noviembre de 1936), pasa a ocupar la vacante que deja aquel y que era la de médico-consultor de toda suerte de complicaciones internas de los procesos quirúrgicos. Casas, rechazó la dirección -que D. Teófilo pretendió dejarle- de un simulacro de hospital que había creado con el concurso del Dr. Rodríguez Ollero, situado en la calle de Velázquez esquina a General Oraa.

El día 1 de marzo de 1937, el entonces titulado "Director" de San Carlos, Dr. Lluesma Uranga (miembro del "Comité"), le cesa y expulsa del hospital por considerar que no necesitaba sus servicios de internista ya que San Carlos era un "hospital de sangre". A raíz de esta expulsión fue llamado por Adolfo Fernández Gómez para presentarse a la jefatura de Sanidad donde le ofrecían el grado de Teniente Médico de un batallón, oferta que es rechazada por José Casas, alegando que todavía no se había llamado a su quinta. En estas circunstancias y con el fin de obtener el imprescindible certificado de trabajo, el Prof. Casas acepta la proposición que con anterioridad le habían hecho desde el Instituto del Cáncer, pasando allí con la idéntica consideración de consultor de medicina y sin remuneración.

En el mes de junio de 1937, dispone el Ministerio la explicación de un curso de seis meses de duración para los alumnos de los últimos cursos de medicina, por lo que José Casas es llamado a San Carlos por las autoridades universitarias siendo encargado por el Ministerio de explicar Terapéutica Clínica con la remuneración mensual de 400 Pts., durante la duración del cursillo.

José Casas permanece en San Carlos hasta el día 28 de marzo de 1938, fecha en la que por Decreto es movilizada su quinta y es nombrado Comandante Médico del Cuerpo de Seguridad y destinado al hospital de este cuerpo (¿Hotel Palace?) donde permanecería hasta la liberación de Madrid (28 de marzo de 1939) fecha en la que se presenta y pone a disposición del Prof. Estella, Director provisional de las Clínicas de San Carlos.

El 19 de abril de 1939, se presentaría ante el nuevo Decano de la Facultad, Fernando Enríquez de Salamanca, el mismo que pocos días después le presentaría una denuncia, ante el Auditor General del Ejercito de Ocupación de Madrid, acusándole de "izquierdista peligroso -al igual que toda su familia- y auxiliar de la rebelión roja", motivo por el que le sería aplicado juicio sumarísimo por un Consejo de Guerra. Pero de ello, así como de su presunta vinculación falangista (desde septiembre de 1936) en conexión con grupos de espionaje al servicio de Franco, nos ocuparemos más adelante.

 

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La "depuración" de D. José Casas

Tras finalizar la guerra civil, todos los "excursionistas" del viaje Fin de Carrera de la promoción de 1936, que regresaron a zona republicana, fueron en primera instancia -según testimonio de familiares de alguno de ellos- condenados a muerte (pena que sería mas tarde conmutada por cadena perpetua) por "auxilio a la rebelión33 con todas las agravantes". El delito había consistido simplemente en reintegrarse al Madrid "rojo", aunque probablemente había influido en la sentencia el colorido político de alguno de los integrantes en el viaje, especialmente el hijo del Presidente del Gobierno (Giral) y el hermano del Jefe de Gabinete de Álvarez del Vayo, y naturalmente la persona que presentara los cargos. En lo que respecta al Prof. Casas, ésta hubiera sido la causa de su postergación en el ejercicio de su Cátedra hasta 1952.

Siendo ésta la versión más extendida, sin embargo no hemos encontrado documentación a favor de tal hipótesis, encontrando por el contrario numerosa información que de alguna forma aclara parcialmente la realidad de los hechos acontecidos, hace ya más de 60 años.

Como ha quedado señalado, Casas se presenta ante el Sr. Decano (Fernando Enríquez de Salamanca), el 19 de abril de 1939. Pues bien, el Sr. Decano -según refiere el propio Casas-, presenta a primeros de Mayo, una denuncia ante el Auditor General del Ejercito de Ocupación, acusándole entre otras cosas de "izquierdista peligroso que ha prestado servicio a los revolucionarios como Comandante médico en el Hospital de Asalto no 1, y que ha dejado abandonados en Francia al grupo que realizaba el viaje Fin de Carrera". No se excluye que Casas atribuya erróneamente a Salamanca la autoría de la denuncia, pues si bien es cierto que éste envía un informe con dichas acusaciones al Juzgado Militar de Funcionarios no 2, lo hace a petición de este juzgado el 6 de mayo de 1939, cuando ya se había iniciado el juicio sumarísimo.

Según nos refiriera D. Manuel Díaz Rubio, el 3 de mayo de 1939, acudieron a su domicilio (C/Mayor 35) Fuerzas de Seguridad con orden de detención para prestar declaración. De camino, hacia la comisaría, le rogaron que les acompañara primero a detener también, a un compañero suyo de nombre José Casas. Al profesor Díaz Rubio le sorprendió que se dirigieran hacia los barrios bajos madrileños, en busca de tal doctor, pero guardó silencio. Al fin se detuvieron en un domicilio donde les abrió la puerta una persona entrada en años, vestida con un raído batín quien al ser preguntado si era el Prof. Casas, catedrático de San Carlos, respondió que en efecto, era médico y se llamaba José Casas, pero que ¡ojalá fuera catedrático!, a pesar de considerarse muy honrado con ser un "simple médico de cabecera". Aclarado el error, se dirigieron a la calle Gurturbay no 4, donde encontraron a D. José Casas, siendo también detenido.

Una vez detenidos supieron que se les acusaba de "Adhesión a la República" y "Auxilio a la Rebelión" o si se quiere de "no adhesión al Glorioso Movimiento Nacional" que acaudillaba el General Franco. Una vez que fueron interrogados y tenida en consideración la declaración prestada por D. Joaquín Tarraga Juan, y los avales de distintas amistades, el juez encargado de la providencia, Capitán Auditor Sr. Arangúren, decretó la "libertad atenuada en sus propios domicilios", lo cual fue comunicado oficialmente a los encartados al día siguiente. (El proceso seguido contra Díaz Rubio sería trasladado a la jurisdicción de Sevilla, por ser catedrático de aquella Universidad)

Durante el periodo comprendido entre el 7 de mayo y el 10 de junio, comparecen como testigos a favor de D. José, antiguos alumnos miembros de la expedición "Viaje Fin de Carrera", pacientes y diversas personalidades que justifican con sus declaraciones, las razones que motivaron su regreso desde el extranjero a "zona roja" y su comportamiento durante el viaje ya referido. Pero lo que más debió sorprender al Juez fue (lo que resultará para muchos sorprendente) conocer por estos testigos, que el Prof. Casas Sánchez, perteneció desde primeros de Septiembre de 1936 a una célula falangista que participaba en asuntos de espionaje a favor del Ejército de Franco.

José Casas, el 17 de abril de 1939 (antes de iniciarse el juicio sumarísimo del Tribunal Militar), había ya prestado Declaración Jurada en virtud del Decreto de 21 de enero de 1939, que obligaba a los funcionarios públicos a contestar un interrogatorio. Y en ella declaraba las peripecias del viaje al extranjero, los motivos familiares que le indujeron a regresar a Madrid e incluso que al día siguiente de llegar a Madrid toma contacto junto con el Prof. D. José Estella y Bermudez de Castro, (a través del ginecólogo Dr. Arcadio Sánchez López), con la célula falangista creada por este y José Fernández D’Anglada, con la que dice haber cumplido con lealtad y entusiasmo las misiones de carácter militar que le fueron encomendadas. Casas insiste en que para ello no ha mantenido el más pequeño plazo en espera de una mayor claridad en el resultado probable de la contienda, sino que participó en estas actividades desde el día 29 de agosto de 1936. Entre los servicios prestados a la "causa nacional", añade José Casas figuran "el haber ocultado en su propia casa así como en el Hospital de San Carlos a personas derechistas o afiliados a falange perseguidos por la vesanía marxista"; el haber extendido certificados de enfermedad que entrañaba la inutilidad total y que eran aceptados mediante una contraseña por médicos militares adictos al Movimiento entre los que se encontraban los doctores Joaquín Tarraga (el que intervino ante el Juez Aranguren, para obtener -junto a Díaz Rubio- su libertad atenuada en sus propios domicilios), Cimarra y Díaz Tendero, Valdés Lambea y algunos más. También colaboraron en estas estrategias Luis Sánchez Ruíz, médico de prisiones (Cárcel Modelo, San Antón, Porlier) y el Comisario de Policía, Juan Gámez Gámez…

Refiere Casas en su declaración, que junto a su íntimo colaborador Dr. García Raez, "estudiaban la manera de actuar sobre el individuo normal, con dosis excesivas de medicamentos con acción sobre el sistema nervioso vegetativo, para que con el concurso de una historia clínica simulada y un certificado médico por él extendido, poder dar un aspecto de realidad a enfermedades inexistentes, habiendo logrado resultados excelentes en la simulación de gastropatías estenosantes, neurosis cardiovasculares, nefritis, diabetes, etc."

A la pregunta del cuestionario sobre cual fue la actuación de sus compañeros en la Facultad, el Prof. Casas denuncia al Dr. Lluesma y Uranga, quien dice expulsó del hospital a José Estella e intentó hacerlo al Prof. Olivares, y quien fue responsable de que Fernández Zumel, estuviera a punto de ser "paseado" el 7 de noviembre de 1936. Denuncia también al Dr. Resa, a una enfermera llamada Trini y al portero del Hospital llamado Santiago; termina diciendo que la actuación de los profesores Márquez, Sánchez-Covisa y otros afectos al Partido Comunista, es ya sobradamente conocida.

Las declaraciones de Arcadio Sánchez López, del SEU (sindicato español universitario), Fernández D’Anglada, Arturo Santamaría, etc. solo hacen ratificar la declaración realizada por José Casas antes de ser detenido, aportando numerosas pruebas de su labor de "espionaje", entre ellas la información recibida desde Burgos por D. Enrique Suñer Ordoñez (que entonces era Vice-Presidente de la Comisión de Cultura) que hablaba de los profesores que en Madrid actuaban como nacionalistas y con conexiones con la célula falangista referida, citando a Casas y a José Estella.

Con estos antecedentes resulta sorprendente que Casas fuera detenido con posterioridad a su declaración y mucho más que se le iniciara el Juicio Sumarísimo señalado anteriormente. Mala fe debió existir en algunos personajes o pocos se creyeron su actuación como "espía", para que tal sucediera.

El 15 de julio de 1939 se celebra el Consejo de Guerra y afortunadamente para José Casas, el Tribunal Militar considera el caso sobreseído.

 

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Para nuestro amigo y condiscípulo Luis Ferreiro Jacob, la vinculación de José Casas con la Falange clandestina en Madrid, pese a la evidencia de documentos, le parecía ser una estrategia defensiva montada en virtud de amistades falangistas que D. José mantenía como consecuencia de algunos favores médicos prestados. Jacob se resistía a admitir que su profesor de Patología General con toda su fama de hombre liberal y recto proceder hubiera sido nada menos que un "espía" al servicio de Franco. Pensaba que inundado de pánico y para evitar ser fusilado (corrían tiempos de incivilidad, sectarismo, odio, envidia, afán de venganza y salvajismo incomprensibles), el Prof. Casas habría mentido en su declaración reconociendo haber colaborado con la Falange clandestina, contando con la ayuda de algunos amigos derechistas (Arcadio Sánchez López, José Estella, Fernández D’Anglada, etc. Sin embargo tenía sus dudas pues los testigos que confirmaban su adhesión a Franco, fueron muchos y diversos, incluso lo confirmaba el SEU y el temido Enrique Suñer. Por otra parte ¿que necesidad tenia Casas -de ser hombre realmente de izquierdas o simplemente apolítico como en otras ocasiones dijera-, de denunciar a los doctores Lluesmas, Medina (miembros del Comité revolucionario del Hospital) y poner en entredicho la conducta de sus compañeros de claustro profesores Márquez y Sánchez-Covisa?; ¿Hasta esos extremos podía llegar el miedo que sintiera?

 

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Por si hubiera sido poco el episodio del Consejo de Guerra, el 27 de octubre de 1939 el Juez Instructor del Tribunal Depurador (Prof. Enríquez de Salamanca), abre expediente a José Casas, a pesar de tener conocimiento de que el proceso anterior fue sobreseído. Entre los cargos que se le imputan (y que han sido señalados) el Juez instructor destaca que "dejó abandonada en Lourdes a la expedición del viaje Fin de Carrera", que en Berlín "se opuso al bilipendio del trapo republicano y a la exaltación de la bandera española" y que ofreció su casa de Madrid, a Salamanca del Valle y a José Antonio Rodríguez Rodríguez, cuando estos decidieron regresar a zona republicana.

En todas las acusaciones que hace el Juez, se vislumbra escasa objetividad, gran animadversión y grandes dosis de demagogia.

El 12 de diciembre de 1939, rechaza las acusaciones con su versión de los hechos que se le imputan y que figuraban ya en su declaración Jurada de abril del mismo año, pese a lo cual el Juez ve en todas las imputaciones "una falta de amor a la Madre Patria, un espíritu de cobarde adhesionismo a la España decrépita y una falta de entusiasmo por el ideal que vivificó el Glorioso Movimiento Nacional" por lo que propone a la superioridad con fecha 26 de diciembre, la suspensión de empleo y sueldo por dos años, postergación por dos años, la inhabilitación para cargos directivos y de confianza y el traslado forzoso en su día, con prohibición de solicitar cargos vacantes durante cinco años, sentencia que se hace firme por O. M del 15 de febrero y se publica en el BOE del 4 de Marzo de 1940.

Ante esta sentencia. Casas presenta el 14 de Junio de 1940, un pliego de descargo en el que entre otras razones señala que existe animadversión del Sr. Juez (Prof. E. de Salamanca) hacia su persona, como lo demostraba el haber sido denunciado por él ante el Tribunal Militar, y que en cierta ocasión habia expresado "adquirir el compromiso de formar expediente a Casas y que mientras fuera Decano, no pisaría los pasillos de San Carlos" o afirmado que "era un canalla y un traidor que había hecho traición a su Patria en España y en el extranjero", y que "fue nombrado catedrático no por su competencia sino por su significación política".

El Prof. Casas recuerda que existen casos de depuración similares al suyo (refiriéndose a Díaz Rubio) que han sido rehabilitados sin sanción. Tras hacer mención a la oposición de Patología General de Sevilla de 1930 y a la premura que (Salamanca) desea imprimir a la provisión de la Cátedra de Patología General de Madrid en tanto que aún no ha aparecido la convocatoria de la de Fisiología aunque Juan Negrín haya sido dado de baja definitiva, el Prof. Casas termina solicitando la revisión de su expediente.

Por O. M del 9 de enero de 1941, el expediente queda resuelto y se impone definitivamente la sanción de traslado forzoso a la Facultad de Medicina de Salamanca así como la inhabilitación perpetua para el ejercicio de puestos de mando y de confianza.

El Prof. Casas, no habiendo tenido aún, contestación al pliego de descargo de junio de 1940, solicita mediante nueva instancia, sea suspendido su traslado a Salamanca, petición que no es atendida.

 

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José Casas queda pues, "exiliado interiormente" al ser desposeído de su Cátedra de Madrid y obligado a trasladarse a la Universidad de Salamanca, a lo cual, lógicamente se niega argumentando que su Cátedra está en Madrid.

Según algunas fuentes entrevistadas, D. José se deja aconsejar por los Jiménez Arnau (familia influyente políticamente y con la que Casas guardaba estrecha amistad), quienes le hacen comprender que negarse a tal sentencia podría acarrearle graves consecuencias, incluso la muerte, en aquella época de odios y venganzas irracionales.

El Prof. Casas se desplaza a Salamanca y ante la situación real (apenas disponía de camas hospitalarias), sopesa la posibilidad de abandonarlo todo y regresar a Madrid, para dedicarse a la medicina privada. Pero permanece en Salamanca el tiempo necesario para poder solicitar la excedencia, la cual logra por O. M del 14 de diciembre de 1944.

Vuelve a Madrid, instalándose en la calle Guturbay -entre las calles de Lagasca y Velázquez- (en cuyo piso vivía también un gran amigo suyo, el Dr. Zarco, amigo de Juan Negrín y Director del Sanatorio Antituberculoso de Valdelatas34), dedicándose a la medicina privada, siendo su clientela numerosa y selecta. Curiosamente en el no 4-2°, de dicha calle, tuvo su sede el Juzgado Instructor Provincial de Responsabilidades Políticas.

 

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Mientras esto sucedía, la Cátedra de Patología General, ¡de Casas!, la dirigía de forma interina, Manuel Bermejillo, hasta que en 1943 se hace el paripé de obtenerla por oposición, tal vez como recompensa por sus medallas de guerra. Y conste que Bermejillo, contrariamente a lo que muchos creen, no tenía nada de tonto, aunque no podía compararse de forma alguna con D. José.

 

El desglose de la Patología General en dos Cátedras.

El curso 1953/54, los alumnos se encuentran con un hecho insólito en la historia de la Facultad y en el curriculum de medicina, "existen dos Cátedras de Patología General, donde era lo habitual que solo existiera una". Se había desdoblado la que había desempeñado Manuel Bermejillo desde 194135. Y ello tenía lugar porque al fin se había hecho justicia y se permitía regresar a su cátedra, a quien la obtuvo en 1935, a José Casas Sánchez. Pero, ¿Qué había sucedido para que tal sucediera?

Hemos encontrado varias versiones al respecto, ofrecidas todas ellas por personas con crédito y con buena intención, aunque no siempre con objetividad, resultando algunas de ellas contradictorias en algunos matices.

Observamos que muchos desean "apuntarse el tanto" de hacer justicia con José Casas. AIgunos de estos (Ruíz Giménez y Laín Entralgo, en aquel tiempo Ministro de Educación y Rector de Madrid, respectivamente), lo atribuyen al fruto de su gestión en una maniobra política que a nuestro juicio no resiste los más mínimos argumentos en contra, cuando se han escuchado testimonios muy próximos al propio D. José, y oídos a éste, así como fuentes próximas al general Franco.

Todo parece indicar que el Prof. Casas se reintegra a la Universidad de Madrid por exclusivo mandato del General Franco, quien ordena a su católico Ministro Ruíz Giménez36 y a su falangista Rector Pedro Laín Entralgo37, que gestionen la fórmula adecuada para que el regreso de Casas a su Cátedra se cumpla de la forma menos traumática.

En la patogenia de esta decisión del General, entonces con sumo vigor, existen distintas teorías: Una de ellas -que no compartimos- señala, que Franco fue asistido por Casas como consecuencia de un cuadro digestivo, decidiendo el general en compensación a su acierto diagnóstico, restituirle a su Cátedra pero de forma compartida con el Prof. Bermejillo.

Parece más verosímil, la teoría ofrecida por gran número de encuestados (algunos de ellos se lo oyeron al propio D. José): Franco tenía, entre otros, a dos grandes amigos, el General Rodrigo y Pablo Martín Alonso (General Director de Enseñanza Militar, quien además disponía de algunos títulos nobiliarios)38; este último había sido diagnosticado por el Prof. Casas de cáncer de pulmón, por lo que el General Franco recibió en el Palacio de El Pardo a D. José con la intención de conocer de primera mano el pronóstico de su amigo y tratar a su vez de su situación académica. Al final de la entrevista y tras unas palabras sobre su depuración política, Franco le dice al Prof. Casas: Mire Vd. Prof. Casas, pienso que su situación debemos arreglarla de una vez.

Una de las soluciones era otorgarle la Cátedra vacante de Agustín Cañizo, cuya oposición todavía no se había celebrado (la que obtendría Vicente Gilsanz de forma "sorpresiva" en 1952, cuando bien pudo quedarse desierta). Pero José Casas tal vez por amor propio deseaba "su Cátedra", la que ya estaba ocupada por Bermejillo, por lo que no cabía otra solución que desglosarla en dos. A favor de esta hipótesis hablaría la carta que Jiménez Díaz ( miembro del tribunal) enviara a Casas en diciembre de 1947, preguntándole si iba a presentarse a la Oposición de la cátedra de Cañizo que había sido convocada un mes antes y el hecho de que hubo nuevos plazos de solicitantes en 1948 y 1951, como si se estuviera esperando a que D. José se presentase.

Franco terminó la entrevista diciendo: "Veremos que se puede hacer con Vd, para que la universidad española no se vea privada de su talento".

El general Franco habla con el Decano de la Facultad de Medicina, Jesús García Orcoyen, quien además era el ginecólogo de su esposa, Dña Carmen Polo y obstetra de su hija Carmencita, y de esta forma probablemente "los tres", Decano, Rector y Ministro, siguiendo órdenes del Jefe del Estado, deciden desglosar la Cátedra como solución menos traumática.

Para ello se revisa su expediente de depuración y por Orden del 13 de noviembre de 1952, queda revocada la del 15 de febrero de 1940, reintegrándole al servicio activo en la Facultad de Medicina de Madrid, sin imposición de sanción y con la pérdida de haberes no percibidos. Ocho días después (21/XI/52), cesa en la situación de excedencia voluntaria.

Desglosada la cátedra, el Prof. Casas se incorpora a la Facultad el curso 1953/54 con numerosas deficiencias en material hospitalario y sin asignación económica para personal colaborador. Durante el primer curso en Madrid, contó con la colaboración de Pescador del Hoyo, quien había sido Auxiliar temporal de su cátedra desde febrero de 1936 y de varios jóvenes recién graduados: Pedro Zarco, huérfano desde los 13 años, de un amigo suyo que vivía en el piso de arriba, en su domicilio de la calle Guturbay no 4, Manuel Duran, con residencia en el Colegio Mayor "Antonio de Nebrija", quien se había licenciado en Valladolid39 y Octavio Salmerón Vigíl, compañero de promoción de Zarco, quien habiéndose licenciado en 1952 y tras ser médico Interno en la Cátedra de Gilsanz, se incorporaría en octubre de 1953 a la cátedra de Casas, siendo nombrado Prof. De Clases Prácticas, durante el curso 54/55 ( y en 1962, Prof. Adjunto)

El curso 53/54, transcurrió sin servicio clínico. Algún alumno de aquella promoción nos refiere que no existían pacientes pues para realizar las prácticas clínicas, el asistente voluntarioso tenía cargo docente) Antonio García de La Fuente (yerno del Dr. Vega Baca), se ocupaba de traer enfermos desde el Hospital Provincial.

Gracias a la colaboración del Decano, Jesús García Orcoyen, en diciembre de 1955, pudo nombrarse a Manuel (Maito) Duran Sacristán, "Encargado de Extensión de Cátedra" (un cargo "raro", inexistente en el organigrama oficial de la Facultad) y en marzo de 1957, Prof. Adjunto Interino, siéndolo por oposición, en julio de 1962.

Su colaborador más querido, Pedro Zarco, sería nombrado Médico Interno en 1953 y Prof. Adjunto en marzo de 1959.

Durante este tiempo, el Prof. Casas evitaría su coincidencia en Tribunales en los que figurasen también los profesores Manuel Bermejillo y F. Enríquez de Salamanca. Tampoco mantenía excesiva relación con el resto de claustrales, especialmente con Jiménez Díaz y más tarde (1961) con Díaz Rubio.

 


24 El 28 de agosto de 1935, se le concede una prorroga en la toma de posesión hasta el 1° de octubre de 1935.

25 Al quedar vacante por fallecimiento, la Cátedra de Fisiología de Gómez Ocaña (1919), Negrín no había convalidado todavía los Grados de Licenciado (septiembre de 1919) y Doctor (junio de 1920), dado que había realizado la carrera de medicina íntegramente en Alemania. La cátedra se convoca el 12 de julio de 1920 (unos días después de que Negrín obtuviera en España el Grado de Doctor) y los ejercicios tendrían lugar dos años después (1922).

26 Tenemos la impresión de que en 1934, existían muchos "republicanos liberales", que solo lo eran de boquilla. Numerosos "intelectuales liberales" de aquel tiempo, vivirían años después, como el pez en el agua, en el régimen autoritario del General Franco.

27 No excluimos, que suponiendo E. de Salamanca y Enrique Suñer, la politización existente al ocuparse la vacante de Nóvoa Santos -también considerado "de izquierdas" -,influyera en su radicalización cuando ambos tomaron parte en la depuración de responsabilidades políticas del profesorado de San Carlos.

28 Su hijo José Luis Rodríguez Agulló, ocuparía en la década de los 80, con la administración socialista, el cargo de Jefe del Gabinete del Ministro de Sanidad

29 Aunque Julio Álvarez del Vayo (el autor entre otras obras de "La Nueva Rusia" y de "la senda roja") militase en el Partido Socialista, hoy está fuera de toda duda, su dependencia del partido comunista soviético.

30 Recuérdese que Trillo Garriga, hijo de emigrantes gallegos a Cuba, había nacido en la Habana el 12 de marzo de 1892.

31 Sangro Torres después de realizar en Paris, servicios secretos para la España Nacional, regresa a España el 1 de septiembre alistándose voluntariamente en la 1a Compañía de Renovación Española, participando en los frentes de Somosierra, Teruel, Ebro, etc. Herido grave varias veces sería declarado inútil total y propuesto para varias condecoraciones. En diciembre de 1939, fue propuesto para Médico Interno de San Carlos.

32 Su madre, Dña. Trinidad Sánchez Pérez , casada con Jesús Casas Delgado, moriría a los 63 años, el 27 de enero de 1937, en la calle Gurturbay no 4, dejando cinco hijos (Jesús, Saturnino, Amalia, Dolores y José)

33 Para el ejército de Franco (el auténticamente sublevado), la rebelión había existido previamente por parte de las hordas del Frente Popular (constituidas por anarquistas, socialistas, marxistas, etc.) contra el Gobierno de la República, que habría perdido su legitimidad al no ser capaces sus dirigentes de mantener el orden constitucional.

34 Tras la guerra civil y por razones políticas, el Dr. Zarco fue sustituido en Valdelatas por el Dr. Partearroyo. Falleció muy joven de tuberculosis, dejando a dos hijos Pedro y Cristóbal ("Toby"), quienes pasado el tiempo trabajarían junto a José Casas, una vez reintegrado a su Cátedra de Madrid. Los hermanos Zarco, gozaron de la protección de su tío Gutiérrez Arrese, afamado internista-digestólogo. Pedro Zarco Gutiérrez, sería en el Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria, una de sus más prestigiosas figuras.

35 Cuando el 5 de julio de 1943, con un tribunal descaradamente favorable (Salamanca, Malilla, Soriano, Valdés y Carlos Gil y Gil), obtiene Bermejillo la Cátedra de Patología General de Madrid, se celebra una cena-homenaje en el Hotel Ritz. Mientras se celebraba el éxito "científico" de Bermejillo, en un salón próximo, José Gay Prieto y José Casas (con sus respectivas esposas y algún otro matrimonio), se encontraban bailando, lo cual hicieron hasta altas horas de la madrugada.

36 Refiere Horacio Oliva, que cuando el Ministro Ruíz Giménez, fue a visitar a Miguel Álvarez (el "estudiante herido de bala en los sucesos del 56), roció con "agua de Lourdes" la cabeza del herido que se encontraba en coma.

37 El 13 de septiembre de 1951, en su discurso de investidura como Rector, Laín Entralgo destacó a dos universitarios: José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Lesdesma Ramos, "a los que era necesario serles leales por su ejemplaridad y por su ética".

38 Según J. M. Ribera Casado (Noticias Médicas-octubre.2002), el amigo- paciente de Franco se llamaba García Escámez.

39 Su hermano Hipólito Duran, era a la sazón Médico Interno de la Cátedra del Prof. Vara López de la Facultad de Madrid.


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