LIBROS

 

 

EXILIO Y DEPURACIÓN

(en la Facultad de Medicina de San Carlos)

 

CAPÍTULO 5 

 

 

Los Profesores  D. Severo Ochoa de Albornoz y

D. Gustavo Pittaluga y Fattorini

 

 Fernando Pérez Peña

Profesor Titular de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de Madrid

 

D. Severo Ochoa de Albornoz

Entre los exiliados "a bote pronto", y no por culpa de Franco, figura sin duda Severo, José, Gerardo, Ochoa de Albornóz, que así se llamaba el premio Nóbel de medicina de 1959.

Cómo es sabido, Ochoa nace en Luarca (Asturias) el 24 de septiembre de 1905, en una familia acomodada y con buenas relaciones político-económicas y sociales. El hermano de su madre, Álvaro de Albornoz (1879-1954), llegaría a ser Ministro durante la 2ª República, desempeñando las carteras de Fomento y de Justicia y posteriormente designado embajador en Francia. Después de la guerra civil fue Presidente del Gobierno republicano en el exilio (1945-1946).

Poco antes de iniciarse la guerra civil, Carmen Ochoa acababa de regresar de Puerto Rico, de liquidar los grandes y fructíferos intereses económicos que la familia tenía en aquel ex-territorio español, lo cual le proporcionó al matrimonio Ochoa, disponer de una cierta cantidad de dinero. Severo Ochoa, siempre había demostrado su interés de realizarse en el extranjero. En alguna ocasión afirmaría: "La guerra civil me dio el empujón para marcharme de España, pero me hubiera ido de todos modos; casi siempre me encontré mejor en el extranjero que en España".(entrevista de Marino Gómez -Santos).

Severo Ochoa, compañero de estudios de García Valdecasas, Marina Bocanegra, e incluso del "Padre Arrupe", Superior de los Jesuitas ( el joven vasco Pedro Arrupe, abandonaría Medicina en tercer curso para ingresar en el noviciado de Loyola), pese a sentirse muy liberal, republicano y socialista, decide abandonar España porque temía las reacciones del Frente Popular. En ese momento se encontraba responsabilizado de la sección de Fisiología del laboratorio del Instituto de Jiménez Díaz instalado en la Facultad de Medicina de la Ciudad Universitaria.

Y lo hace en septiembre de 1936 -antes de establecerse el frente de la C. Universitaria-, con pasaporte y salvoconducto firmado -según algunas fuentes- por el propio Negrín, en la propia ciudad universitaria y en el que figuraba la inscripción de : "Muy Especial".

¿Cual seria la razón de tanta generosidad por parte de Negrin?. Es posible que influyera el que Ochoa fuera sobrino de Álvaro de Albornoz, que su hermano hubiera sido Alcalde republicano de Luarca, o tal vez la condición de Ochoa de hombre agnóstico y de sentir socialista, pese a pertenecer a una familia con bonanza económica o quizá el haber asumido que Ochoa no deseaba vivir en España, gustándole más el extranjero.

Como es sabido, Ochoa estuvo como alumno con Negrín en 1924 y 1925 y como Prof. Auxiliar durante los cursos 31/32, 32/33 y 33/34 (ya casado con Carmen García Covián, asturiana del Concejo de Nava y pariente de Grande Covián). En 1935 acepta el ofrecimiento de Jiménez Díaz para dirigir la sección de Fisiología en su Instituto de Investigaciones Médicas, abandonando a Negrín, quien probablemente un tanto molesto, no ayuda a Ochoa en las oposiciones a la Cátedra de Santiago a quien le había inducido a presentarse, pese a que D. Severo anunciara a diestro y siniestro que no le gustaba la docencia, que él solo quería investigar.

Con este salvoconducto, sale Ochoa y su esposa (Carmen García Covián) de España, haciéndolo por Barcelona, y lo hace ocultando su mujer en el cinturón, un talón por valor de "7.000 dólares (siete mil)"de 1936.

No cabe duda que en la España de 1936, el concepto de solidaridad no estaba asumido en la conciencia de la sociedad española ni siquiera en sus mentes mas privilegiadas, pues no parece adecuado que se traspase la frontera con 7.000 dólares, cuando a la sazón el pueblo llano, se veía obligado a entregar al Gobierno Republicano, y en pro de la causa, todas las joyas, monedas, estatuillas, etc., de valor que tuviera (las cuales se irían acumulando para completar el "tesoro del Yate Vita", del que nos ocuparemos en su lugar).A Jacob, no le parecía justo este comportamiento de los genios científicos de la Universidad, máxime siendo discípulos de Negrín y de Jiménez Díaz , pues por las mismas fechas, su padre como creemos ha quedado señalado, tuvo que desprenderse de las cuatro monedas de plata y alguna sortija que su familia disponía.

Severo Ochoa con su esposa, logró llegar al Colegio de España de la Ciudad Universitaria de París., donde coincidiría con otros españoles allí refugiados: Pío Baroja, Zubiri, Blas Cabrera, Pío del Río Ortega, quienes en su mayoría huían -como consecuencia del miedo o de la ambigüedad ideológica-, de la barbarie del Frente Popular.

Después, el matrimonio Ochoa marcharía a Oxford donde se encontrarían con Alberto Jiménez Fraud (protagonista importante de la ILE y relacionado con la masonería), con Pío del Río Ortega, Paulino Suárez (microbiólogo gallego, ex-Prof. Auxiliar de San Carlos y Jefe de la sección de microbiología de la Residencia de Estudiantes) y con Arturo Duperier entre otros.

En 1939, marcha hacia Estados Unidos coincidiendo con la compañía de Sixto Obrador y de su esposa Margaret Blanchard, quienes se exiliaban porque él, con su carácter autoritario y muchas veces déspota, estaba "alejado políticamente" del régimen. Años después sería un famoso neurocirujano en la España franquista, aunque desde el punto de vista de las "reglas de urbanidad" como se decía por aquel entonces, dejaba mucho que desear. Durante el viaje hacen escala en Méjico, donde se encontraba exiliado su hermano (Luis Ochoa) quien como ha quedado señalado había sido Alcalde de Luarca durante la República.

Severo Ochoa no volvió a España, y en consecuencia fue en 1959 Premio Nóbel de Medicina compartido con su discípulo Arthur Kornberg.

 

D. Gustavo Pittaluga y Fattorini.

Nacido en Florencia el 10 de noviembre de 1876, realizó sus estudios de medicina en la Universidad de Roma, logrando el título de Doctor en 1900. En esta ciudad fue profesor Ayudante de la Cátedra de Psiquiatría e inicio algunos estudios sobre el paludismo y su profilaxis.

Aparece en Madrid en 1903, con motivo de asistir a un Congreso de Medicina y decide residir definitivamente en esta ciudad al parecer animado por D. Santiago Ramón y Cajal, no estando claras las razones de tal determinación ni las de adquirir la nacionalidad española. Mucha ayuda debió recibir Pittaluga, pues tras revalidar sus estudios es nombrado en 1907 (a los cuatro años de llegar a España) Jefe del Servicio de Desinfección y de la Sección de Parasitología del Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII, organizando desde este cargo la lucha antipalúdica en España y estudiando la "Enfermedad del sueño", para lo cual se desplaza a Guinea (1909).

Un RD de 21 de octubre de 1910, permite crear nuevas cátedras de especialidades (oftalmología, ORL, Dermatología, Parasitología) que se otorgan en un primer momento por votación entre los miembros de la Junta de Facultad. Así son provistas las de Oftalmología, ORL y Dermatología, pero la misma Junta acuerda por unanimidad informar que debieran serlo a través del método de oposición. De esta forma, creada (por RD de enero de 1911) la Cátedra del Doctorado de Parasitología y Patología Tropical de la Facultad de Madrid, la obtiene Pittaluga el 26 de julio de 1911 por unanimidad ante un Tribunal constituido por Ramón y Cajal, Alonso Sañudo, Augusto Pí y Suñer, Gutiérrez Conde y López García.

Algunas fuentes, relacionan este rápido ascenso en su carrera profesional, con su pertenencia a la masonería, sin embargo debe reconocerse, que su labor en la Cátedra resultó muy satisfactoria pues destacó en el campo de la lucha contra el paludismo y en el estudio de las enfermedades de la sangre siendo considerado por algunos como el introductor en España de la moderna hematología, creándose en su cátedra los primeros parasitólogos y destacando entre sus discípulos, su Prof. Auxiliar Sadi de Buen Lozano, de quien nos ocuparemos más adelante.

Gustavo Pittaluga llegó a ocupar cargos de gran responsabilidad, tales como Jefe del Laboratorio del Instituto Rubio, Miembro del Consejo de Sanidad y primer Director de la Escuela Nacional de Sanidad.

Hombre intrigante y para algunos poco de fiar como persona, participa pronto en la política, siendo elegido el 13 de mayo de 1923, Diputado en Cortes por el distrito de Alcira (Valencia) y en las Cortes Constituyentes de 1931 por el distrito de Badajoz.(Curiosamente, según Ferrer Benimelli, el 40% de los diputados eran masones). Fue testigo en el despacho de Marañón, de los acuerdos establecidos para la salida del Rey, al proclamarse la II República.

En la Facultad de Medicina gozaba sobre todo de las simpatías de Teófilo Hernando, José Sánchez-Covisa, Gregorio Marañón y el Decano Manuel Márquez Rodríguez (catedráticos de Terapéutica, Dermatología, Endocrinología y Oftalmología respectivamente), no siendo buenas las relaciones con Jiménez Díaz.

Iniciada la Guerra Civil, y tras pasearse de vez en cuando por el Hospital de San Carlos (generalmente acompañando al Decano Márquez), en octubre de 1936 desaparece sin dar explicaciones y se establece en Ginebra, abandonando entre otras cosas sus obligaciones docentes, por lo que el Ministerio de Instrucción Pública (Jesús Hernández) a través del Subsecretario, Wenceslao Roces (ambos del Partido comunista), le declaran cesante en el cargo de catedrático (por abandono de destino) ese mismo mes. Probablemente se ausentó de España porque dada su condición de masón y el sentimiento de Franco hacia esta sociedad secreta, se temía lo peor. Pero en la fecha que se exilió, pocos pensaban que triunfara la sublevación, por lo que deben buscarse otras razones.

El 11 de junio de 1937, el "Gobierno rojo", desde Valencia, también cesa a Pittaluga como Jefe de Negociado del Cuerpo de Sanidad Nacional, comunicándoselo al interesado que continuaba en Ginebra y al Rector de Madrid , José Gaos que se encontraba ¡en Paris!. En Madrid solo quedaba la dignidad de muchos (de uno y otro color) y la incultura y salvajismo del Frente Popular.

El 18 de enero de 1938, la Junta Técnica del Estado del Gobierno de Franco establecida en Burgos, procede también a la separación de todos sus cargos, dada su huida al extranjero, lo cual es ratificado por O. M. del 4 de febrero de 1939.

Gustavo Pittaluga, que había vivido en España en régimen de monarquía, dictadura (de Primo de Rivera) y república (durante la cual asumió con su silencio el comportamiento del Frente Popular), eligió como lugar de exilio la Cuba del dictador Fulgencio Batista donde se le agotarían sus reservas económicas.

No hemos podido localizar documentación sobre su potencial expediente de depuración de responsabilidades políticas o sobre embargo de sus bienes o sanción económica, al igual que se hizo con otros profesores exiliados al extranjero (Fraile, Negrín, Márquez, etc.).Pero sí sobre su solicitud desde La Habana (Cuba) de los derechos de pensión de jubilado como profesor universitario. En efecto, el 3 de septiembre de 1954, Pittaluga escribe al Encargado de Negocios de la Embajada española en La Habana, Agustín de Foxá solicitándole la referida pensión "que le corresponde desde 1937" (¡había abandonado su destino!), argumentando "que no había participado en la guerra (en ese momento tenía 60 años) y que le cesaron en su cargo los comunistas Jesús Hernández (Ministro de Instrucción Pública) y Wenceslao Roces (Subsecretario) por encontrarse en Ginebra en funciones de Miembro del Comité de Higiene de la Sociedad de las Naciones". (Se deduce de estas conclusiones de Pittaluga que su "representación" en Ginebra, lo era a título personal, pues si no, no hubiera sido destituido por el Gobierno republicano).

Agustin de Foxá, el mismo día que recibe la carta de Pittaluga, se lo comunica al Sr. Embajador en la Habana, Juan Pablo de Lojendio, incluyendo un informe favorable a Pittaluga en el que se señala que "es el intelectual exiliado más destacado en Cuba, que se encuentra inválido por la rotura de una pierna y en dificilísima situación económica y que solo aspira a volver a España y terminar allí sus días".Termina Agustín de Foxá su informe, recomendando que "sería generoso darle una mano, lo cual produciría excelente efecto político en los medios intelectuales cubanos y españoles y al mismo tiempo desarmaría a la sobra de la oposición, que todavía perdura en esta República".

El 23 de diciembre de 1954, se tramita desde La Habana a través del Embajador Juan Pablo de Lojendio, la solicitud de Gustavo Pittaluga quien había cumplido ya 78 años de edad.

Un año antes de la solicitud había tenido lugar el ataque al cuartel Moncada de Santiago de Cuba, por un grupo revolucionario acaudillado por el abogado "liberal-reformista" Fidel Castro.

Tal vez por las razones expuestas por Agustín de Foxá, el 22 de febrero de 1955, el Gobierno de Franco reconoce su jubilación (el 10 de junio de 1946) y el derecho a los haberes no percibidos desde ese año.

Pittaluga, no puede viajar a España por encontrarse afecto de una "neuritis dolorosa con inhabilitación para la deambulación, que le obliga a trasladarse en una silla de ruedas"2, por lo que solicita al Ministro español que le dispense de la obligación de trasladarse físicamente a España para percibir las cantidades que puedan corresponderle. Manifiesta además su ferviente deseo de dirigirse a España, esperando hacerlo en la primavera de 1956.

Gustavo Pittaluga, profesor ilustre y peculiar de San Carlos, fallecería en La Habana el 28 de abril de 1956, el mismo año que Fidel Castro (junto a 81 guerrilleros), desembarcó en Cuba, organizando la guerra de guerrillas que culminaría con la huida de Batista, el día de Año Nuevo de 1959. De ser Pittaluga más joven y haber vivido, podía haber comprobado en La Habana, las excelencias que el vio preconizar en Madrid, a los amigos simpatizantes del Frente Popular.

 


1 Parece ser que Obrador no era precisamente un hombre demasiado educado, pues con frecuencia echaba las culpas al prójimo de sus atrevimientos quirúrgicos. Fuentes confidenciales nos refieren que no era raro verle en el quirófano de “La Concha”, “pasearse completamente desnudo” antes de “lavarse”. Algún ilustre neurocirujano abandonó la Clínica por ser incompatible con el carácter de D. Sixto.

2 Así lo certifica oficialmente desde La Habana el Dr. D. José Barbeito López, el 15 de octubre de 1955


© dermocosmos 2000-2005