LIBROS

 

 

EXILIO Y DEPURACIÓN

(en la Facultad de Medicina de San Carlos)

 

CAPÍTULO 6 

 

 

El Profesor D. Gregorio Pérez Marañón y Posadillo

 

 Fernando Pérez Peña

Profesor Titular de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de Madrid

 

D. Gregorio Pérez Marañón y Posadillo

Al poco tiempo de iniciarse la Guerra Civil a D. Gregorio Marañón (quien había ayudado a traer la República a España) le faltó tiempo para pensar en salir de España. El mismo reconocería, que desde el asesinato de Calvo Sotelo (13 de julio de 1936), se consideró en peligro, sobre todo cuando una mañana leyó en la cabecera del diario de Largo Caballero "El Socialista", la siguiente frase: "Si queréis conocer los antecedentes de Gregorio Marañón, buscadlos en las listas fascistas". Marañón diría después, que "con esa cartelera se consideró condenado a muerte, porque así se publicaba las ordenes de ejecución que verdugos espontáneos se ocupaban de realizar, pues todos los que había conocido designados de tal forma, serían asesinados algunas horas después de aparecer su nombre en el periódico". Para comprender este temor de Marañón, no por el levantamiento del General Franco sino por el ambiente existente en el Madrid republicano, es preciso conocer algunos rasgos biográficos de su persona.

Gregorio Marañón Posadillo1 junto a su hermano gemelo Luis (que moriría a los pocos meses), nace en Madrid (Calle Olazaga) el día 19 de mayo de 1887, en el seno de una familia acomodada e ilustrada, pues su padre D. Manuel Marañón Gómez-Acebo2, era ilustre abogado santanderino e íntimo amigo entre otros, de Menéndez Pelayo, Benito Pérez Galdós y José María Pereda.

Termina el bachillerato en 1902 (a los 15 años) en el Colegio de San Miguel (Instituto de San Isidro) e inicia sin clara vocación de médico, los estudios de medicina en la Facultad de San Carlos, que termina en 1909 (a los 22 años), destacando entre sus profesores a Olóriz, Cajal, Madinaveitia, Alonso Sañudo y Alejandro San Martín (para él, uno de los mejores profesores de la Hª de San Carlos) y citando también aunque en segunda fila, a Cortezo, Gómez Ocaña y Simarro. En 1911 obtiene el grado de Licenciado y al año siguiente el de Doctor. A los dos años de terminar la carrera, obtiene un puesto de médico en el Hospital Provincial de Madrid.

Siendo amigo de la infancia de Miguel Moya, se casa con su hermana Lola, hijos ambos del Presidente de la Asociación de la Prensa y director de la Sociedad Editorial de España, propietaria de El Imparcial, El Liberal y el Heraldo de Madrid.

A principios de los años veinte, acude a cenas de intelectuales, alrededor del Rey D. Alfonso XIII, a quien acompaña en 1922 en el famoso viaje a Las Hurdes. Sin embargo, proclamada en 1923 la Dictadura de Primo de Rivera (con el Vº Bº de Su Majestad), Marañón se declara disconforme, pues - siguiendo a Laín Entralgo- "aspira a una España en que se aúnen libertad civil, la jerarquía, el decoro moral, el fervoroso cultivo a la inteligencia y la eficacia técnica"3.Tal disconformidad, origina que en el verano de 1926, sea multado con 100.000 pts. y encarcelado durante un mes en la Cárcel Modelo de Madrid, acusado de haber participado en una conspiración cívico-militar contra la Dictadura durante el día 24 de junio de dicho año y que fue denominada la "Sanjuanada", por ser el día de tan renombrado santo.

Conociendo este periodo biográfico de D. Gregorio, nuestro amigo y condiscípulo L. F. Jacob, aplaudía fervorosamente la rebeldía del ya maduro (39 años) Marañón, en pro de la libertad, máxime perteneciendo él, a una clase social y económicamente privilegiada y siendo de alguna forma amigo del Rey; y sobre todo siendo hombre de inteligencia nada dudosa, vasta cultura y capacidad de trabajo demostrada. ¡Estos hombres son los que necesita España para su regeneración ética!, concluyó Jacob.

En 1929, ya lanzado en su actividad literaria, prologa el libro ¿"Adonde va España?" del masón Marcelino Domingo (quien sería Ministro de Instrucción Pública con el primer Gobierno republicano).

En 1930 es invitado a la reunión de San Sebastián, donde se acordaría el famoso pacto (17 de agosto) cuyo único objetivo era derrocar la monarquía y donde de hecho se constituyó el "Comité Revolucionario". Sin embargo, rehusó su participación según su propio testimonio.

En 1931, firma con Ortega y Gasset (el autor de "Delenda est Monarchía"4) y Ramón Pérez Ayala, el manifiesto de la "Agrupación al Servicio de la República", autentico "rejón de muerte" a la monarquía, al ser todos los firmantes, no "hombres-masa", sino "hombres-minoría", intelectuales de prestigio con gran capacidad de convocatoria popular.

El 13 de abril de 1931 -o al día siguiente según algunas fuentes-, Marañón reúne en su despacho de la calle Serrano de Madrid, al Conde de Romanones (en representación de la Monarquía) y a Niceto Alcalá Zamora por parte de la República, con objeto de establecer las condiciones de salida de España de S. M. D. Alfonso XIII, tema del que ya nos hemos ocupado con anterioridad. Se encuentra en el lugar de los hechos, el misterioso italiano afincado y nacionalizado en España, Gustavo Pittaluga quien al parecer había sido citado para ser testigo de la conversación, aunque no llegó a participar en ella5 según escribe el propio Marañón.

A los tres meses de proclamarse la República, la Junta de Facultad (celebrada el 14 de julio de 1931) propuso a Marañón para desempeñar la cátedra de Endocrinología del Doctorado (existiendo intención de nombrarlo de Patología Médica) amparándose en una Ley de 1857 que permitía nombrar catedráticos extraordinarios6. Ese mismo año, se inaugura bajo su dirección el Instituto de Patología Médica que había creado.

Refiere Pedro Laín, que ante la ola de incendios de iglesias y conventos que tuvieron lugar en mayo de 1931, Marañón no vaciló en protestar (ya hemos señalado en otro lugar que lo hizo de forma ambigua aunque inteligente). Sin embargo, en el artículo que publica en "El Sol" el 14 de abril de 1932 con motivo del primer aniversario de la implantación de la República, y que titula "España en franquicia", Marañón no solo no protesta7, sino que considera que "el trance duro ya ha pasado, que España está en franquicia y el timón de su nave, en manos iluminadas y seguras". "La República -afirma Marañón- es un hecho consumado y engranado definitivamente en la estructura de la historia universal" (dejar testimonio escrito, tiene sus inconvenientes).

Como muestra del concepto que Marañón tenía por esta época, de lo que era ser liberal y neutral, y de la valoración que hacía de los méritos científicos, hemos encontrado una carta dirigida el 4 de diciembre de 1934 a Enrique Sloker con motivo de que este propugnara la candidatura de Vallejo Nágera para una de las vacantes de la Academia de Medicina y que por su interés reproducimos en parte literalmente:

Dice Marañón: "Considero los méritos científicos del Dr. Vallejo Nágera y su actuación como académico corresponsal, completamente dignos del puesto a que aspira. Sin embargo, no me parece oportuna su candidatura en el momento actual por dos razones: La primera porque hay ya en la Academia exceso de neurólogos y la segunda razón y la más importante, es el significado partidista acusadísimo del Dr. Vallejo Nágera, objeción que igualmente extendería a quien fuese declaradamente masón o socialista. Pero creo que el rumbo político que ha tomado nuestra academia desde hace algún tiempo es francamente desdichado para su autoridad y quien sabe si peligroso para su vida. La Academia es un organismo del Estado y por lo mismo que pone en nuestras manos la elección de sus miembros, debemos hacer honor a su confianza siendo absolutamente neutrales".

Pensamos (dejando a un lado los méritos científicos que atribuye a Vallejo Nágera) que Marañón no era objetivo en sus apreciaciones pues tan partidista en sus ideas podía ser Vallejo Nágera como en las suyas Pío del Río Ortega o Rodríguez Lafora. Y está claro que en su peculiar liberalismo "no aceptaba socialistas ni veía masones a su alrededor".

 

Exilio y Estrategia de regreso

El 21 de abril de 1936, tres meses antes del "alzamiento nacional", Marañón publica un artículo en el periódico "Ahora" de Madrid, que denomina "La lección de Pavlov"8 y de cuya lectura parece deducirse que Marañón denuncia algunos hechos que caracterizaron a la 2ª República y parece evidenciar cierto arrepentimiento de su conducta política anterior. En dicho artículo recuerda algunas frases que pueden ser interpretadas como un mensaje; nos referimos a un proverbio oriental que recuerda que "no hay que creer en la castidad que predica el eunuco" y que "solo el que es capaz de errar, el que erró alguna vez, puede enseñar con eficacia el camino recto"

Refiriéndose precisamente a Palov, señala Marañón que el gran fisiólogo, durante la revolución bolchevique, "nunca se quitó la blusa (bata) blanca, pese a que Petrogrado ardiera y las calles estuvieran llenas de cadáveres", queriendo significar que siguió trabajando, al margen de los acontecimientos¡ Y ahora, -continúa Marañón- después de muerto, muchos le quieren quitar la blusa, para ver si debajo había una camiseta roja o azul!.

L .F. Jacob, que había leído el artículo en la hemeroteca, comentó: Marañón parece querer exculparse de su conducta anterior y teme que le etiqueten de vestir bajo la bata blanca, camisa roja desde 1926 a 1936, y preferir la de color azul (también bajo la bata) a partir de esa fecha.

Pero muy arrepentido no debía estar, pues ya iniciada la guerra, firma un manifiesto que sería publicado en ABC del 31 de julio de 1936 en el que se proclama: "Los firmantes9 declaramos, que ante la contienda que se está ventilando en España, estamos del lado de la República y del pueblo, que con heroísmo ejemplar lucha por sus libertades".

Y por si fuera poco, en el ABC del sábado 12 de septiembre de 1936, se comenta que el día anterior "el Dr. Marañón ante los micrófonos de la emisora del Partido Comunista, se había dirigido a los "antifascistas de América", haciendo elogios de la República española.

Da la sensación de que Marañón con su gran inteligencia, no tenía nada claras sus ideas, bañándose en la ambigüedad ideológica bien porque no sabía quien sería el ganador de la contienda, por sentir pánico ante lo publicado en "el Socialista" y sentirse coaccionado, o tal vez (parece improbable) por convicción ideológica.

Al margen de las declaraciones que hiciera en público, durante la dominación marxista, Marañón exteriorizaba su descontento por la forma que tomaron los acontecimientos en zona roja, ya que repudiaba los asesinatos y saqueos que continuamente se llevaban a cabo. Por esta época -según informe de la Dirección General de Seguridad de junio de 1940- Marañón fue detenido y llevado a la checa de Bellas Artes quizás por sus muestras de descontento en la forma de actuar de los partidos políticos y sindicales en unión del gobierno. Fue puesto en libertad debido a la intervención de Negrín (el cual todavía no era Jefe de Gobierno).

Ante este estado anárquico y brutal que se vivía en Madrid, en noviembre de 1936 logró refugiarse con toda la familia en la Legación de Polonia, en la que resultaba difícil permanecer por presión del Gobierno y donde permaneció el tiempo justo de lograr un carné de CNT10 y posteriormente un pasaporte que le

permitio ser evacuado a Paris donde llegaría el 19 de diciembre de 1936.

Por esta época uno de sus colaboradores en el Hospital Provincial, que nunca había participado en política sería asesinado por el simple hecho de llamarse Fernando Primo de Rivera y ser hermano del fundador de la Falange11.

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Marañón se instala en París donde también lo haría D. Teófilo Hernando, su gran amigo. Desde allí, realiza algunos viajes a Sudamérica, declarándose en palabras de Pedro Laín, "viajero que pasea por el Mundo su ilusión de libertad y jerarquía"12

Desde que se exiliara en la Legación de Polonia en Madrid, Marañón debió iniciar una revisión de su vida política, un examen de conciencia sobre su comportamiento, pues si no cómo explicar la cascada de artículos publicados desde su sede parisina (o durante sus viajes a Sudamérica), encaminados todos ellos a mostrar su arrepentimiento o tal vez "a preparar su vuelta", utilizando su innegable inteligencia, capacidad de trabajo, vasta cultura, amplias y selectas relaciones socio-económico-políticas y por supuesto, su excelente pluma.

Es probable que Marañón pecase de ingenuo con su adhesión al Pacto de San Sebastian, con su "Agrupación al servicio de la República y con su silencio y tolerancia, ante las atrocidades cometidas en Madrid y España entera, desde 1931 a 1936. En ¡cinco años!, un hombre tan inteligente e ilustrado como D. Gregorio, debió haber reaccionado e iniciar antes su "mea culpa" (no basta con algún articulo, sino una posición activa, como la tuvo el 13 de abril de 1931 en su despacho de la calle Serrano. Como veremos más adelante, solo lo hizo, cuando, según sus propias palabras escritas en 1937 en el semanario español "La Atalaya", de marcado matiz franquista, "la victoria de Franco estaba asegurada", aunque su regreso a España se prolongaría aún, hasta septiembre de 1943, a lo mejor influido porque en Paris se paseaba por aquellas fechas Adolfo Hitler y siendo él, maestro del "Diagnostico Etiológico", prefirió a Franco antes que al nazismo.

En efecto, recién instalado en París, el semanario español "La Atalaya", le realiza una entrevista en la que D. Gregorio entre otras cosas afirma: "La victoria de Franco está asegurada. Esta victoria es mi deseo ferviente porque actualmente solo importa una cosa: que España, que Europa, que la Humanidad, se libre de un régimen sangriento, de una institución de asesinato de la que "me acuso" de haber preparado la posibilidad, por un error trágico"

El articulo debió ser publicado antes del 8 de marzo de 1937, fecha en la que Jiménez Díaz toma la decisión de regresar a España, pues el artículo no cayó muy bien a su hermano Mariano quien afirmó: ¡Marañón está preparando el regreso!

A todo esto, el Gobierno republicano instalado en Valencia, decreta el 25 de mayo de 1937, la separación definitiva de sus cargos asistenciales y docentes por abandono de destino.

En diciembre de 1937, Marañón publica en "La Nación" de Buenos Aires, un excelente e inteligente artículo analizando entre otras cosas, la causa de la guerra civil española, y que titula" Liberalismo y Comunismo", cuya lectura no tiene desperdicio alguno. El artículo se reprodujo en la "Revue de Paris" el 3 de enero de 1938 y tan interesante debió resultar al régimen de Franco, que el mismo año fue distribuido en separatas por la Oficina de Prensa y propaganda de la Representación del Gobierno Nacional en Buenos Aires.

Marañón, con su enorme capacidad de trabajo, continua elaborando "su curriculum" con el objetivo de regresar a España sin grandes traumas, sin pausa pero desde luego sin ninguna prisa, pero cada vez con mayor sagacidad y profundidad en sus artículos. Así, el 19 de mayo de 1938, publica en "Hoy", de Méjico, "La expiación de un intelectual", y el mismo año en "La Nación" de Buenos Aires, "Caída de la Monarquía", donde cuenta su papel en la entrevista habida en su despacho de la calle de Serrano de Madrid, el día 13 o 14 de abril de 1931, entre Alcalá Zamora y su gran amigo, el Conde de Romanones y donde se decidiera que S. M. Alfonso XIII, saliera de España antes de que se pusiera el Sol y donde, en habitación cercana se encontraba el "italiano-español-pacense"(fue diputado por Badajoz), y masón para mayores señas, Dr. Pittaluga quien lógicamente también se exiliaría en 1936. También se encontraba allí, junto a Pittaluga, otro gran protagonista de la República, José Ortega y Gasset, el insigne intelectual que también se equivocara aunque fue el primero en rectificar con aquel !No es esto, no es esto!

Marañón recuerda en este artículo, que habiendo sido invitado a la reunión de San Sebastián, donde se firmara el famoso pacto, él rehusó de asistir mediante carta en la que explicaba que deseaba abstenerse de toda actividad política. Recuerda Marañón, "lo que le interesaba a él que se recordase", pues no hace alusión a la creación de la Agrupación en Defensa de la República o a sus distintas manifestaciones públicas en defensa de la II Republica o la declaración de principios publicada en ABC, el 31 de julio de 1936 (p.30, 3ª columna) manifiesto al que ya nos hemos referido y en el que de los doce firmantes, cinco estaban relacionados con la Facultad de San Carlos.

El "descargo de conciencia" de D. Gregorio, continua con "El Gran sapo", publicado en el Diario de la Marina de la Habana, el día 16 de abril de 1939 y en "El cadáver sin penacho" ("Hoy", Méjico-Diciembre de 1939), aunque es posible que se publicara también antes de terminar la guerra en el "España de Tánger", periódico que se recibía en la zona nacional; en ambos artículos, Marañón continua haciendo alardes de su adhesión a Franco, olvidando tal vez la España en la que se aúnen "libertad civil, jerarquía, decoro moral, etc. y que con tanto énfasis defendía cuando se proclamara la dictadura del General Primo de Rivera. Todavía publicaría en la misma línea,"Sobre la España actual" (Apuntes de un testigo) en "La Nación" de Buenos Aires, el 19 de mayo de 194013

Poco después de que Marañón publicara este último artículo, en el verano de 1940, tiene la oportunidad de contemplar en los Campos Elíseos de París, junto a su amigo republicano y compañero de claustro, Teófilo Hernando Ortega, el desfile de las tropas alemanas, momento que ha quedado objetivado gráficamente para la posterioridad en una foto.

Pese al "descargo de conciencia realizado", mucho debió dudar D. Gregorio en regresar a España, pues si no, lo hubiera hecho por estas fechas, concluida ya la guerra civil y reconocido el régimen de Franco por las principales potencias occidentales.

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Cuando L. F. Jacob, leyó que Laín había afirmado "nada grave tiene Marañón de que acusarse, pues él ha querido siempre la mejor España posible", enseguida nos recordaba, que muchos estadistas, grandes políticos e incluso insignes intelectuales y filósofos, creyendo desear lo mejor para su país, cometieron grandes atrocidades en la historia de la Humanidad .¿Acaso Hitler y su lugarteniente Rudolf Hess no pensaban que su comportamiento era el que más gloria proporcionaría a Alemania?¿Acaso Lenin y Stalin no deseaban lo mejor para su URSS? ¿Acaso Fidel Castro, no está convencido de que su política es la mejor para Cuba? La evolución de los primeros es conocida, la del Comandante Castro, se presume, aunque algunos piensan que ha sido el primer Jefe de Gobierno latinoamericano, que ha mantenido cierta dignidad ante el colonialismo económico norteamericano.

Jacob, también nos quiso comentar una interpretación de Pedro Laín, quien en 1965, y refiriéndose al regreso de Marañón, dijera: ¿Que español honrado, podría lanzar sobre Marañón, la más pequeña piedra?

L. F. Jacob dijo muy serio: ¡estos intelectuales a veces parecen tomarnos por tontos con tales afirmaciones. !no estamos tratando de la valía intelectual de Marañón -que nadie discute- sino de su comportamiento político! Y en este sentido, conviene recordarle que muchos españoles honrados podrían lanzar sobre muchos intelectuales, no una pequeña piedra sino una tonelada de ellas, pues pasaron hambre por no exiliarse y dar la cara como hiciera Julián Besteiro por poner un ejemplo, que aportaron sus cuatro monedas de plata a la causa de uno u otro lugar, que muchos de ellos murieron en el campo de batalla, etc., mientras "nuestros intelectuales" se paseaban por los Campos Elíseos. Según los principios democráticos, la dignidad y el voto de Buenaventura Durruti, por poner un ejemplo, debiera ser similar al del más grande sabio del mundo. Nunca debiera confundirse la valía intelectual con la honestidad, coherencia ideológica y dignidad humana.

Regreso y Depuración

El 9 de noviembre de 1939,"desaparecido" Marañón, el Rector (Pío Zabala), comunica al Ministerio que Marañón no se ha presentado a servir su cargo de profesor en los plazos "que dio la España Nacional" ni al comenzar el curso 39/40, por lo que se entiende que renuncia a sus destinos y se procede a incoarle expediente con arreglo a la Ley de Responsabilidades Políticas del 9 de febrero de 1939 y declararlo cesado por abandono de destino14. Sin embargo este cese no debía ir muy en serio a juzgar por una nota ministerial (escrita a mano) fechada en 31 de julio de 1940 donde se dice: "Dado el tiempo transcurrido, la Dirección General de Enseñanza Superior, informa a quien corresponda que se haga llegar a Marañón, la sugerencia de que pida la excedencia". Nota de la que cabe deducir que se le estaba esperando o al menos no se le deseaba sancionar.

Con anterioridad, en agosto de 1937 el Juzgado especial de incautación de bienes de Madrid y Toledo se había hecho cargo de los bienes que Marañón poseía en esta última ciudad (entre ellos del Cigarral situado "en el sitio de San Jerónimo", que ya estaba ocupado por el ejército). Además, encarga al juez especial Arturo Suárez Barsena, que instruya a Marañón (de quien se desconoce su paradero) expediente de responsabilidad civil por su actuación política. El día 20 de octubre de 1937, se le impone la sanción económica de pérdida total de sus bienes15

En junio de 1938, las Autoridades Militares de la VII Región Militar, completan la incautación de sus bienes entre los que se incluyen no solo sus tres "Cigarrales" de Toledo con sus respectivas fincas (alguna de ellas con más de cuatrocientos olivos), sino valiosos muebles, porcelanas, bocetos de Zuloaga, obras pictóricas, biblioteca, etc.

Terminada la guerra y como consecuencia de la denuncia presentada el 19 de diciembre de 1939, por su compañero de claustro, Leonardo de la Peña, el Juzgado de Responsabilidades Políticas ordena abrir expediente a Marañón, nombrando Juez Instructor a Enrique Amado del Campo el cual lo inicia el 9 de abril de 1940 imputándole los siguientes cargos:

  • Considerarle como uno de los hombres que más contribuyeron a crear el clima revolucionario del Frente Popular dada su jerarquía cultural e intelectual, recordando su actuación como Diputado de las Cortes Constituyentes republicanas.

  • Pertenecer a la "Agrupación al Servicio de la República"16.

  • Haber realizado en su Cigarral de Toledo ("Las Dolores"), numerosas reuniones con personajes izquierdistas y algunos masones (Maura, Madariaga, Fernando de los Ríos, Martínez Barrios, Pérez de Ayala y Miguel Unamuno entre otros).

  • Con motivo de las elecciones de febrero de 1936, estampar su firma en una circular de propaganda que repartía la Asociación de Amigos de la Unión Soviética y colaborar económicamente con esta asociación.

  • Firmar el manifiesto de los intelectuales publicado en ABC el 31 de julio de 1936

  • Hablar en la emisora del Partido Comunista, elogiando al gobierno del Frente Popular

  • Huir de la zona roja dirigiéndose al extranjero y no regresar a zona nacional en el plazo establecido por la Ley de Responsabilidades Políticas.

  • Desconociéndose todavía el paradero de Marañón, se realizan varios edictos y tal vez por ellos, el 24 de abril de 1940 su hijo, Marañón Moya, se dirige al juez solicitando sea retrasada la causa hasta poder disponer de representación legal habida cuenta de la ausencia de su padre.

    Como testigos de ser ciertos los cargos que se imputan a Marañón, comparecieron ante el Juez Amado, Vallejo Nágera y Leonardo de la Peña (quien le había denunciado el 19 de diciembre de 1939); este último reconociendo el talento extraordinario y autoridad profesional de Marañón, considera que puede conceptuarse como "un hombre social y políticamente peligroso para los elementos básicos del Glorioso Movimiento Nacional".

    Ante el paradero desconocido de Marañón y probablemente por la comparecencia de su hijo, el proceso sigue adelante, aunque muy lentamente dada las dificultades existentes para que D. Gregorio, presente su pliego de descargo sobre los cargos que se le imputan.

    Simultáneamente se investiga el dinero que pudiera tener depositado en los Bancos Hispanoamericano y Español de Crédito de Toledo y en el Popular de las Previsiones del Porvenir de Madrid, encontrando que en esas entidades bancarias no existen cuentas a su nombre.

    Se investiga también el número de acciones que tiene del Instituto Ibys (dirigido por Ruiz Falcó), comprobándose que son 74 aunque en el laboratorio solo están depositadas 20 (Gustavo Pittaluga teniendo 152, también tenía allí depositadas solamente 20). Todas ellas serían incautadas.

    Por fin el 29 de mayo de 1943, fijada su residencia en Madrid (C/ Montalbán nº 11), Marañón presenta ante el tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas un recurso de revisión contra la resolución de la VII Región Militar que le impuso la sanción de pérdida total de sus bienes argumentando además ser inciertas las acusaciones, y existir defectos de forma en la realización del expediente, no habiéndosele comunicado la sanción ( dice no haberse publicado edictos) de incautación de bienes ni habérsele permitido defenderse. Afirma haber residido en Paris desde el 19 de diciembre de 1936 hasta el comienzo del año 1943 y que desde el primer día estuvo en contacto con la representación española oficiosa en París al iniciarse la Guerra (Sr. Quiñones de León, en el Hotel Meurice ) y posteriormente con el Embajador José Félix de Lequerica, presentando un certificado firmado por este el 23 de mayo de 1940, en el que se afirma ser cierto lo relatado por Gregorio Marañón, añadiendo que "sus visitas eran frecuentes y que participaba en las fiestas patrióticas y religiosas de España". Como se verá mas adelante, lo testificado por el Sr. Embajador en el caso de Marañón, resulta superponible a lo que diría referente a Teófilo Hernando, pudiéndose fácilmente deducir que se trataba de una estrategia encaminada a un regreso lo menos traumático posible.

    Marañón concluye su descargo solicitando sea declarado nulo todo lo actuado en el expediente de responsabilidades políticas e incautación de bienes.

    En septiembre de 1943, en virtud de ser absuelto en el expediente seguido contra su persona a instancias de la Diputación Provincial de Madrid (antes de conocerse la sentencia del Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas), Marañón es reintegrado sorprendentemente a su servicio de Medicina Interna y endocrinología del Hospital Provincial, denominándose a una de sus salas "Pabellón Fernando Primo de Rivera"17. Curiosamente en marzo de 1944 - seguimos sin conocer la sentencia del Tribunal Nacional de R. P.- también es repuesto en el cargo de Prof. Médico de la Beneficencia Provincial, demostrándose una clara intención de sobreseír su causa puesto que todavía no se había revisado su expediente.

    Pasado más de un año, el 17 de julio de 1944 el Fiscal revisa el expediente y considerando las pruebas testificales, estima que debe reducirse la sanción-por responsabilidad civil de carácter político (impuesta por la Autoridad Militar) a cinco años de inhabilitación para desempeño de cargos políticos y sindicales

    Por fin el 8 de noviembre de 1944, se reúne el Tribunal de revisiones y valorando el testimonio del Sr. Embajador D. José Félix de Lequerica, concluye (estimando el recurso interpuesto por Marañón), que "no se puede probar que Marañón contribuyera a la creación del clima revolucionario" , por lo que dicta sentencia dejando sin efecto la resolución que declaró su responsabilidad civil de carácter político y absolviendo "de todo" al ilustre profesor; sentencia que se le comunica el 10 de enero de 1945. Los Reyes Magos de este año, premiaban con esta sentencia, sus siete años de confortable exilio.

    Respecto a su depuración como personal docente de la Universidad Central, poco podemos decir al no encontrar su expediente. Pensamos que debió exigírsele al incorporarse a la Facultad.

    A Jacob siempre le sorprendería que Marañón hubiera sido absuelto pese a incurrir en delito de acuerdo con la Ley de Responsabilidades Políticas, pues permaneció en el extranjero sin reintegrarse en el plazo señalado a la España Nacional. Por ello se preguntaba cual había sido la razón para que Marañón fuese tratado de forma muy diferente (y además benévola) a como lo fueran otros profesores menos comprometidos políticamente, tales como José Casas, León Cardenal, Francisco Tello, Varela Radio, e incluso su amigo Teófilo Hernando.

    En el caso de Marañón (al igual que en el de Jiménez Díaz), deducía Jacob que el régimen de Franco había sido benévolo para así utilizarlo -"dando la vuelta al Mundo"- como estandarte científico del nuevo régimen y que su fácil regreso se debió probablemente al "descargo de conciencia" efectuado a través de los artículos de adhesión a la causa "Nacional"de Franco, publicados entre 1936 y 1940

    No faltan quienes afirman, que el regreso de Marañón de forma tan poco traumática se debe a la ayuda recibida por Antonio Tovar (falangista ortodoxo), Pedro Laín Entralgo (también falangista a la sazón) y Manuel Bermejillo (quien al parecer también ayudó a Jiménez Díaz). Es probable que también influyera, que su hijo perteneciera o al menos participara con la Falange, y a sus "excelentísimas" relaciones sociales, económicas y probablemente con los medios de comunicación, controlados no solo por el aparato franquista, sino también por "la derecha de siempre".

    Algunos amigos de D. Gregorio, insistían en que su huida de España no había tenido lugar por miedo a sus propios correligionarios, sino que lo hizo para no autorizar con su presencia en Madrid, los desvaríos del Frente Popular, impregnado de ideología marxista-leninista.

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    Sin que se le despojara de su Cátedra, tal como sucediera con Teófilo Hernando y José Casas, Marañón reanuda su actividad clínica en el Hospital Provincial alcanzando inmensa popularidad como médico. Castilla del Pino, le recuerda en las sesiones clínicas de los sábados, sentado en un extremo de la mesa y a su lado el Dr. Martínez (padre del Prof. Martínez López de Letona) quien actuaba como coordinador de la sesión. Presentado el caso; Marañón -refiere Castilla del Pino- "daba la razón a unos y otros pero no se pronunciaba jamás". Su amigo Carreño que le acompañaba, en cierta ocasión le dijo: ¿Y este es el Marañón tuyo? ¡Este es un fantasma!, siempre concluye afirmando: "Es preciso seguir profundizando en el caso". En "Pretérito imperfecto" (pág. 493) del autor señalado, pueden leerse una serie de matices sobre el comportamiento clínico de Marañón, que de ser ciertos, ponen en duda su autoridad científica y clínica como médico. Opiniones similares a la de Castilla del Pino, las hemos recogido en varios profesores que trabajaron con él en el Instituto de Patología Médica, acusándole incluso de prologar libros de escasa categoría, vertiendo en ellos grandes elogios al autor. Resulta curioso que mientras nadie discute su excelente pluma y autoridad como ensayista, historiador y escritor, son numerosos los testimonios que ponen en duda su escuela científica y actividad clínica, admitiéndose claro está su gran inteligencia, imaginación y capacidad de trabajo. Respecto a su comportamiento político, quítele el lector la bata blanca y vea en su camisa el color que mejor le venga, pues aunque uno pueda experimentar cambios ideológicos en razón de la edad, no necesariamente deben coincidir con la del Gobierno existente en cada momento.

    A Marañón le llegaría la hora de la jubilación el 17 de mayo de 1957, pero antes, por Orden del 21 de enero del mismo año, el Ministerio le autorizaría a continuar en el pleno ejercicio de su actividad docente.

    Hemos encontrado un documento firmado por Marañón el 12 de marzo (no figura el año, pero sí que vivía en Castellana 59, Dpdo, por lo que cabe deducir que corresponde a la década de los 50 -en 1954, vivía en dicho domicilio-), cuyo contenido nos deja perplejos dado que dice haber nacido el 19 de mayo de 1888 (nació en 1887) que se licenció en 1911 (lo hizo en 1909) que se doctoró en el 12 ( resulta ser cierto), que fue médico del Hospital Provincial en 1912 (lo fue el 23 de marzo de 1910), y que era catedrático desde 1915 (lo fue el 20 de julio de 1931). ¿Cual era por estas fechas su estado cognitivo para olvidar fechas tan trascendentales como la fecha de nacimiento, de su promoción y de cuando fue nombrado catedrático? Nos resistimos a creer que Marañón intentara engañar o que siguiera como docente con grave amnesia.

    "El liberal que aspiraba a una España donde existiera libertad civil, jerarquía, decoro moral...etc." tal vez la encontró en la sociedad del régimen de Franco, donde fallecería el 27 de marzo de 1960, victima de un accidente cerebro-vascular, de un "ictus" como se decía entonces o de un ACVA o TIA como vergonzosamente se dice ahora. Pero antes, estudiando el autor de estas líneas, primero o segundo curso (junto a L. F. Jacob), pudimos escucharle en el Gran Anfiteatro de San Carlos, una conferencia sobre "Vocación y Ética", que sin duda ratificó nuestros deseos de ser médicos, máxime cuando al concluir su disertación afirmó: ¡Si volviera a nacer, volvería a ser médico!.


    1 Fue bautizado en San Jerónimo el Real el 26 de mayo de 1887 imponiéndole los nombres de Gregorio de la Ascensión, Felipe Neri, Pérez Marañón y Posadillo.

    2 En su partida de bautismo figuran como padres, Manuel Pérez Marañón Gómez, natural de Santander y Carmen Posadillo y Vernacci, natural de Cádiz. El primer apellido de D. Gregorio, que nunca utilizó, era pues "Pérez", pero debió considerar que con el, dada su popularidad, no se podía llegar muy lejos.

    3 Esta concepción de España, debió encontrarla D. Gregorio en el régimen de Franco, cuando regresó en septiembre de 1943, pues de lo contrario hubiera seguido el comportamiento de D. Claudio Sánchez de Albornoz, por poner un ejemplo.

    4 El 15 de noviembre de 1930, Ortega y Gasset publica en "El Sol" un artículo titulado "El error Berenguer", donde prácticamente da por finalizado el régimen monárquico, concluyéndolo con la frase "Delenda est Monarchía".

    5 Gustavo Pittaluga catedrático del Doctorado de Parasitología (en la Facultad de San Carlos) y masón según algunas fuentes, sería al igual que Marañón, Diputado en las Cortes Constituyentes de la 2ª República, prueba de que su participación política no se limitó solo a firmar manifiestos o ser testigo de las condiciones de la salida de España de Alfonso XIII.

    6 Sorprendentemente, existe un documento (Arch. Fac. Medicina) firmado por el propio Marañón donde entre otras cosas, se dice erróneamente que nació en 1888 y que "era catedrático desde 1915".

    7 Además de la quema de Conventos, ya se había promulgado la Ley de Defensa de la República, Maciá había proclamado el Estado Catalán, se cierra la Academia Militar de Zaragoza, se preparaba una reforma Agraria urgente ante las revoluciones campesinas en Andalucía, se aprobaba la Ley del Divorcio, se expulsaba la Compañía de Jesús, etc. Ortega y Gasset haciendo juicio de la República, el día 9 de septiembre de 1931, había escrito en "El Crisol", ¡No es esto, no es esto!

    8 Interesantísimo artículo que todos los políticos e historiadores de nuestra transición democrática debieran haber leído para poder así obtener conclusiones sobre la opinión de uno de los intelectuales que apoyó la 2ª República, que se exilió voluntariamente y regresó de la misma forma a vivir en el régimen franquista.

    9 Junto a Marañón firman el manifiesto: Ramón Menéndez Pidal, Antonio Machado, Teófilo Hernando, Ramón Pérez de Ayala, Juan Ramón Jiménez, Gustavo Pittaluga, Juan de la Encina, Gonzalo Rodríguez Lafora, Pío del Río Ortega, Antonio Marichalar y José Ortega y Gasset. Tras la victoria de Franco, algunos de ellos dijeron que lo hicieron ante una situación de coacción. De haber sido abortado el pronunciamiento militar ¿hubieran dicho lo mismo? Queda la duda de que dijeran que lo firmaron por convicción política.

    10 Parece ser que con la colaboración de un anarquista conocido como "El Chapas", quien residía en la calle Gaztambide (en cuyo piso de encima vivía a la sazón la familia de nuestro confidente) y quien cobró por sus servicios cuantiosas pesetas (¿un millón?) de aquel entonces. Al tal "Chapas", le costaría caro su apoyo a la "Ciencia de D. Gregorio", pues poco después sería fusilado por sus propios correligionarios.

    11 Tras la guerra civil, una de las salas de clínicas del Hospital Provincial se denominaba "Fernando Primo de Rivera", nombre que fue suprimido coincidiendo con la llegada al poder de Felipe González.

    12 Es de suponer que en el Madrid republicano, quedasen también personas con la misma ilusión de "libertad y jerarquía", pero que no la podían "pasear viajando", sino que quedó abortada por el hambre y la decepción de ver a tanto político e intelectual de "pro", tomar las de Villadiego, mientras ellos defendían la causa en la que creían con acierto o con error, fueran de uno u otro bando. ¡Cuanto le hubiera gustado a Julian Besteiro, pasear por el mundo sus ideas!, ¡Y a García Lorca, seguir haciéndolo! ¡Y a Muñoz Seca! e incluso a Buenaventura Durruti. Y no digamos, a los varios miles de religiosos, vilmente asesinados, también por no quitarse la "blusa" (el hábito), sin esperar a conocer si debajo llevaban camiseta roja o azul, que de todo hubo en la viña del Señor.

    13 Todos estos interesantes artículos, sin los cuales es imposible conocer la personalidad de D. Gregorio, se encuentran en las Obras Completas, recopiladas por Alfredo Juderías. Tomo IV. páginas 283, 373, 417, 487, 541, 585, 616. Espasa-Calpe. Madrid.1968.

    14 Antes, por O. M. de 25 de mayo de 1937 (fechada en Valencia), Marañón había sido también separado definitivamente de su cargo de Catedrático por el mismo motivo e incautadas sus propiedades por el Gobierno "rojo".

    15 Contra esta sentencia, años después se interpondría recurso de revisión contra la sanción económica resultando absuelto y recuperando sus bienes.

    16 La Asociación al Servicio de la República ( patrocinada por Ortega y Gasset, Pérez de Ayala y Marañón) , fue presentada en el teatro Juan Bravo de Segovia, el 14 de febrero de 1931, actuando en el acto Antonio Machado.

    17 Denominación que fue suprimida con la llegada al poder del PSOE en 1982, siendo Alcalde de Madrid, Tierno Galván.


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