LIBROS

 

 

EXILIO Y DEPURACIÓN

(en la Facultad de Medicina de San Carlos)

 

Presentación y Prólogo

 

 

PRESENTACIÓN

 

Fernando Pérez Peña se licenció, en 1963, en la Facultad de Medicina de “San Carlos”, ha permanecido en su seno desde que fuera estudiante, desempeñando todos los cargos docentes (Médico Interno, Encargado de Curso, Ayudante de Clases Prácticas, Profesor Adjunto Contratado) hasta obtener la plaza de Profesor Titular de Patología y Clínica Médica, la cual desempeña actualmente, vinculada asistencialmente a Jefe de Sección de Medicina Interna en el Hospital Clínico de dicha Facultad.

 

Asistencialmente ha obtenido plazas de máximo rango (Jefe de Departamento, Jefe de Servicio) en los Hospitales “Insular de las Palmas” (1976), Residencia Sanitaria de Lugo (1977) y Ciudad Sanitaria “Juan Canalejo” de la Coruña (1978), no tomando posesión del cargo por preferir el ámbito universitario.

 

Durante su larga trayectoria universitaria ha participado activamente en los órganos de gobierno de la Facultad y Hospital Clínico, a través de diversas representaciones (Seminario de Hospitales, Comisiones de Educación, Personal, Docencia, Convenios con la Seguridad Social, Plan de Estudios, Juntas de Facultad, Claustro de Universidad, etc.).

 

Tiene publicados alrededor de 130 artículos de carácter científico, o relacionados con la práctica médica y su docencia.

 

Pero ser médico y docente de la medicina no es solamente tener títulos y ocupar puestos más o menos importantes sino, lo más importante, ser humano y tener sentido de la humanidad. Y el Prof. Pérez Peña lo es y la tiene, porque dispone de la mejor virtud científica, la curiosidad.

 

El Profesor Pérez Peña es curioso para saber lo que tiene el enfermo y cómo curarle mejor, y por eso lee mucho y pregunta a otros médicos. Es curioso para saber lo que saben los alumnos y cómo enseñarles mejor, y por eso lee mucho y se pregunta como lo hacen los otros profesores. En suma, quiere saber cómo mejorar a los enfermos y alumnos que le rodean.

 

Esa tan sana virtud solo puede dar frutos cuando se desarrolla con plenitud, teniendo la constancia de escuchar y leer durante muchos años, comparando la subjetivad de cada uno con la realidad del tiempo evolucionado. Es ley del historiador, no creer a ninguno y comparar a todos. El Profesor Pérez Peña ha tenido la santa paciencia de escuchar y leer, en silencio, durante muchos años, para poder  depurar y explicar el protagonismo que tuvo la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y su Hospital Clínico durante la Guerra Civil española.

 

Las más de quinientas páginas que ha escrito con el título de “Exilio y Depuración (en la Facultad de Medicina de San Carlos)” y que ha tenido la amabilidad de permitirme leer me parecen de tanta importancia, no solo para nuestra Facultad sino para la Historia General de esa época, que, con su permiso, me propongo publicarlas progresivamente, capítulo  por capítulo, en esta página de internet.

 

Muchas gracias, Fernando, por este magnífico regalo. Espero no acostumbrarme nunca a tu generosidad y seguir gozando de tu confianza para poder aprender de libros tan estupendos como “Palabras Perdidas”, ejemplo, una vez más, de tu vocación universitaria y médica y que, sin duda, no serán palabras perdidas, porque algunos como yo las leemos y las transmitimos.

 

Madrid, 12 de Octubre de 2004

Prof. Dr. L. Olmos

 


 

 

A MODO DE PRÓLOGO

 

EXILIO Y DEPURACIÓN POLÍTICA EN LA FACULTAD DE SAN CARLOS
(MITO O REALIDAD)

 

La Facultad de Medicina de Madrid y su Hospital Clínico de San Carlos constituyen puntos de referencia en la historia contemporánea de España, no solo por su glorioso pasado científico, sino también por el protagonismo que durante la Guerra Civil, tuvieron algunos de sus profesores.

Debe recordarse que la mayoría del claustro, apoyó las algaradas estudiantiles que tuvieron lugar en la Facultad, en de marzo de 1931 (pocos días antes de proclamarse la República); que algún profesor de San Carlos (Gregorio Marañón), ayudó a destronar a Alfonso XIII y a proclamar la 2ª República y que profesores de la Facultad participaron políticamente durante el régimen republicano, bien como Diputados en Cortes (Pittaluga, Sanchís Banús, Marañón, Nóvoa Santos, J. Sánchez Covisa) o en cargos designados por el Ministerio de Instrucción Pública (Manuel Márquez, León Cardenal, Teófilo Hernando, Francisco Tello, José Sánchez Covisa, etc.); también que el catedrático de Fisiología de San Carlos (Juan Negrín), sería Presidente del Gobierno durante gran parte de la guerra civil, siendo protagonista en el expolio de las reservas de oro del Banco de España y en la creación y administración (junto a J. Puche) de los fondos del SERE (Servicio de Evacuación de la República Española); que profesores de la Facultad de Medicina (Rafael Méndez entre otros), asumieron graves responsabilidades en la compra de armas al Gobierno de León Blum; y finalmente, que algunos de sus profesores no numerarios, alcanzaron alta graduación y responsabilidades en el ejercito republicano;

Recordemos también, que finalizada la contienda civil y creado el Tribunal Depurador de Responsabilidades políticas, fueron dos catedráticos de San Carlos, sus rectores principales: Enrique Suñer y Fernando Enríquez de Salamanca.

Consecuencia de este protagonismo fue, que al finalizar la guerra, varios profesores se exiliasen al extranjero y otros fueran sometidos a depuración política, recayéndoles distintas sanciones, que en algunos casos supuso la inhabilitación temporal o definitiva, para el ejercicio de la función docente y el desempeño de cargos directivos públicos, llegándose en otros, al extrañamiento y pérdida de la nacionalidad con sanción económica y embargo de sus bienes como medida preventiva.

En virtud de lo anteriormente señalado, se ha venido repitiendo a diestra y siniestra que la instauración del régimen autoritario del General Franco, provocó el exilio o postergación de numerosos profesores de excelente calidad, generando con ello un empobrecimiento del panorama científico español, al quedar vacantes numerosas cátedras y ser ocupadas por otros profesores de menor categoría, generalmente designados políticamente, sin valorar criterios profesionales o académicos. Incluso se ha llegado a afirmar que el sistema de oposiciones constituyó "el instrumento de control ideológico" ejercitado por el franquismo, olvidando que esta forma de elegir al profesorado existió durante los anteriores regímenes monárquicos y republicano.

El haber investigado en distintas fuentes (Archivo General de la Administración, histórico de la Universidad Complutense, Hemeroteca, etc) cual fue el comportamiento durante la guerra civil, de los aproximadamente 375 profesores que en 1936 constituían el claustro de San Carlos, y cómo se desarrollaron sus expedientes de depuración política, nos permite obtener algunas conclusiones que de alguna forma aclaran la verdad de los hechos.

Respetando las opiniones de distintos historiadores que se han ocupado del tema del exilio, pensamos que el empobrecimiento científico consecuencia del mismo, pudo ser cierto en algún caso y en algunas facultades, pero no en lo que respecta a la Facultad de Medicina, ya que la diáspora de profesores por temor a la depuración política, no tuvo tanta trascendencia como se quiere significar, pues gran número de ellos se exiliaron voluntariamente y no precisamente por temor a Franco, sino al Frente Popular (y al ambiente social creado por él).

Se exiliaron definitivamente alrededor del 15 % del claustro de profesores, de los cuales solo 5 (de un total de 28) eran catedráticos; es decir la mayoría de los exiliados fueron profesores no numerarios. Algunos de estos, de gran prestigio (Rodríguez Lafora, Sacristán, Bastos Ansart) regresarían a España tras una trayectoria política un tanto dubitativa

El total de profesores exiliados de forma definitiva, más los que fueron "depurados" con sanción, no superó el 21 %, lo cual significa que alrededor del 80% del claustro de medicina aparentemente estaba a favor del pronunciamiento militar del General Franco. Sin embargo, en julio de 1936, la Junta de Facultad, estaba constituida mayoritariamente por profesores que se identificaban con la República. Cabe deducir que una minoría de "izquierdas" (con el apoyo de algunos profesores ambiguos), dirigía un claustro de "derechas".

La mayoría de los catedráticos que se exiliaron, no lo hicieron tras la guerra civil (como insistentemente viene señalándose, atribuyéndose con ello responsabilidad al General Franco), sino durante los primeros meses del alzamiento militar, cuando todavía el desenlace de la contienda resultaba incierto. En septiembre de 1936 (a los dos meses de iniciarse la guerra civil), pocos pensaban que el pronunciamiento militar tuviera éxito, y sin embargo por estas fechas o poco más tarde, tuvieron lugar los exilios más comentados (Jiménez Díaz, Gregorio Marañón, Teófilo Hernando, etc.). Pensamos que solo estaría justificado tan precoz exilio en aquellos profesores que no sintiéndose identificados políticamente con ninguno de los bandos, se sintieran equidistantes de ambas ideologías (¡Los hombres de la 3a España, simbolizados por Salvador de Madariaga!), e incapaces de vivir en una sociedad dirigida por autoritarismos de uno u otro signo.

Figuras con gran prestigio en el claustro ( Jiménez Díaz, Marañón, Teófilo Hernando), que optaron pronto por salir de España y a pesar de haber manifestado con anterioridad públicamente su fervor republicano, también pronto se reintegrarían a la Facultad, jurando fidelidad a los "Principios Fundamentales del Movimiento" y colaborando activamente con el régimen franquista, olvidando todos ellos su talante liberal y republicano y sus ansias de libertad. En la España autoritaria dispusieron de medios para su desarrollo científico y enriquecimiento económico con la profesión, asumiendo la existencia de cierta manipulación política por parte del Gobierno de Franco y cierto olvido en alguno de ellos del concepto de dignidad. Otros profesores, habían decidido firmemente (antes del llamado Alzamiento Nacional), irse a trabajar al extranjero (Severo Ochoa), o ya lo habían hecho y estando satisfechos, optaron por no regresar a España, como tal sucedió con Pedro Ara, el famoso anatómico, conocido sobre todo por la perfección alcanzada en el embalsamamiento de Evita Duarte de Perón y que pese a coquetear antes de la guerra con las ideas republicanas, colaboraría con el régimen de Franco como agregado cultural en Buenos Aires.

El exilio de algunos profesores, tuvo lugar, simplemente “por miedo" y porque su situación económica les permitía hacerlo. De igual forma, muchos de los que regresaron prontamente a España, lo hicieron porque no tenían más remedio, al agotarse en el extranjero sus medios económicos y tener en España además de su familia, golosos bienes y un excelente medio de vivir. La mayoría sufriría, amnesia de sus ideologías políticas anteriores.

No cabe duda que media docena de profesores, tuvieron que exiliarse obligadamente dada la alta responsabilidad adquirida por su activa participación política antes y durante la guerra civil, temiendo por su vida regresar a su país (aunque algunos lo hicieron en vida de Franco), siendo ocupadas sus plazas por catedráticos que lo eran -en contra de la opinión generalizada-, no "por la Gracia de Franco" sino en virtud de oposición desde tiempos de la monarquía e incluso durante la 2ª República (José María del Corral, Valentín Matilla, Gay Prieto, Lorenzo Velázquez, Daniel Mezquita).

Nadie discute que fue obligado el exilio del catedrático de Fisiología Juan Negrín y del Prof. Auxiliar de Farmacología (catedrático excedente de Sevilla) Rafael Méndez, dadas sus graves responsabilidades políticas, económicas y militares, adquiridas al participar activamente en la guerra civil. Puede que también resultara obligado para Gustavo Pittaluga (Parasitología), José Sánchez Covisa (Dermatología) y el Decano Manuel Márquez (Oftalmología), a juzgar por sus comportamientos en el Hospital de San Carlos durante la dirección del Comité del Frente Popular, según testimonio de numerosos claustrales de la Facultad.

Desgraciadamente, existe evidencia de que al menos seis profesores de San Carlos (ninguno catedrático) fueron fusilados, entre ellos un gran científico microbiólogo, Sadí de Buen Lozano

Estas son en síntesis, algunas realidades del exilio y depuración política de los profesores de San Carlos.

 

F. Pérez Peña

 

F. Pérez Peña es Prof. Titular de Patología y Clínica Médica (Facultad de Medicina. Hospital Clínico de San Carlos. U. C. M.) y autor del ensayo "Exilio y Depuración política de los Profesores de San Carlos".

 

 

© dermocosmos 2000-2005